La Guía de los científicos de Harvard para criar hijos éticos y felices

Las investigaciones en el campo del desarrollo humano muestran claramente que las semillas de empatía, cuidado y compasión están presentes desde muy temprano en la vida, pero para que los chicos lleguen a convertirse en personas caritativas y éticas, necesitan que los adultos los ayuden en todas las etapas de la niñez y así poder desarrollar estas semillas.

Debemos trabajar para cultivar la preocupación de los niños por los demás fundamentalmente porque la moral guía los actos de nuestra especie humana pero también porque si los niños pueden simpatizar y asumir responsabilidades sociales, es probable que sean más felices y tengan más éxito.

Tendrán mejores relaciones toda su vida, y las relaciones fuertes son un ingrediente clave de la felicidad.

A continuación Buena Vibra comparte una guía elaborada por científicos de la Universidad de Harvard a partir de muchos estudios y por el trabajo que diversas organizaciones vinculadas a esta Universidad han llevado a cabo durante varias décadas que pueden ayudarnos a criar hijos éticos, responsables y compasivos.

1. Desarrollar relaciones cariñosas y amorosas entre padres e hijos

Los niños aprenden cuidado y respeto cuando son tratados de esa manera. Cuando nuestros hijos se sienten amados, también se apegan a nosotros. Ese apego los hace más receptivos a nuestros valores y enseñanzas.

El amor a nuestros hijos toma muchas formas, tales como atender sus necesidades físicas y emocionales, proporcionar un ambiente familiar estable y seguro, demostrar afecto, respetar sus personalidades individuales, mostrar (y tener) un verdadero interés en sus vidas, hablar de cosas que les importan y afirmar su esfuerzos y logros.

Se puede conseguir planificando un tiempo emocionalmente íntimo con sus hijos. Algunos padres y cuidadores hacen esto a través de la lectura nocturna de la hora de acostarse o de otra actividad compartida, como por ejemplo, establecer una rutina de una hora diaria o cada dos días de charlas o juegos compartidos, al aire libre si hace buen tiempo o tirados en el piso de casa si está feo afuera.

2. Ser un modelo moral y un mentor fuertes

Los chicos aprenden valores y comportamientos éticos observando nuestras acciones y las acciones de otros adultos que ellos respetan.

Debemos estar atentos a nuestras propias conductas y chequear si estamos practicando la honestidad, la imparcialidad y la moderación para resolver conflictos de manera pacífica gestionando la ira y las emociones difíciles de manera eficaz.

Pero, nadie es perfecto todo el tiempo. Por eso es importante, de hecho, mostrar la humildad, la autoconciencia y la honestidad reconociendo y trabajando en nuestros errores y defectos.

Una forma eficaz de hacer esto es realizando regularmente servicios comunitarios o alguna contribución a la comunidad. Aún mejor si lo hacemos junto a un hijo.

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3. Hacer del cuidado de los demás una prioridad y establecer altas expectativas éticas

Es muy importante que los niños oigan de sus padres y cuidadores que preocuparse por los demás es una prioridad y que es tan importante como su propia felicidad.

Una gran parte de la priorización de la atención es mantener en los niños altas expectativas éticas, tales como honrar sus compromisos, hacer lo correcto incluso cuando es difícil, defender principios importantes de equidad y justicia, e insistir en que sean respetuosos, incluso si eso los hace infelices e incluso si sus pares no se están comportando de esa manera.

4. Proporcionar oportunidades para que los chicos practiquen el cuidado y la gratitud

Los niños necesitan practicar el cuidado de los demás y estar agradecidos, es importante que expresen su aprecio por las personas que intervienen en sus vidas. Los estudios demuestran que las personas que tienen el hábito de expresar gratitud tienen más probabilidades de ser útiles, generosas, compasivas y perdonadoras, y también son más propensas a ser felices y sanas.

Aprender a ser agradecido y cuidar es en ciertos aspectos como aprender a jugar un deporte o un instrumento.

Repetición diaria, ya sea ayudando a un amigo con la tarea, presentándose en la casa, haciendo un trabajo en el aula, o reflexionando rutinariamente sobre lo que apreciamos acerca de los demás hacen que el cuidado y la gratitud sean una segunda naturaleza y se desarrollen esa capacidad.
5. Expandir el círculo de preocupación de su hijo

Casi todos los niños simpatizan y se preocupan por un pequeño círculo de familias y amigos. Nuestro reto es ayudar a que los niños aprendan a tener empatía y a preocuparse por alguien fuera de ese círculo, como un niño nuevo en clase, alguien que no habla su idioma, el custodio de la escuela o alguien que vive en otro barrio.

Es importante que los niños aprendan a acercarse, escuchando atentamente y atendiendo a los que están en su círculo inmediato, y a alejarse, teniendo en cuenta el panorama general y teniendo en cuenta la gama de personas con las que interactúan cada día. Los niños también deben considerar cómo sus decisiones afectan a una comunidad. Romper una regla escolar, por ejemplo, puede hacer que sea más fácil para otros romper las reglas.

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6. Inculcarles un comportamiento ético y establecer valores familiares y comunitarios

Los niños están naturalmente interesados en las cuestiones éticas y luchar con estas cuestiones éticas puede ayudarles a averiguar, por ejemplo, lo que es la justicia, lo que deben a los demás y qué hacer cuando tienen lealtades conflictivas. A menudo, los niños también están interesados en asumir roles de liderazgo para mejorar sus comunidades. Quieren ser fuerzas para el bien.

Muchos de los programas más impresionantes para construir el cuidado y el respeto y para detener la intimidación y la crueldad, por ejemplo, han sido iniciados por niños y jóvenes.

Podemos ayudar a los chicos a convertirse en pensadores y líderes éticos escuchándolos y ayudándoles a pensar a través de sus propios dilemas éticos, tales como: “¿Debo invitar a un nuevo vecino a mi fiesta de cumpleaños cuando a mi mejor amigo no le cae bien?”
Pensar en voz alta con su hijo. Iniciar una conversación sobre los dilemas éticos que surgen en programas de televisión o dar a los niños dilemas éticos para lidiar con ellos es buena forma de incentivarlos a ejercitar esta conducta.

7. Ayudar a los chicos a desarrollar el autocontrol y manejar los sentimientos de manera efectiva

A menudo los buenos sentimientos se ven entorpecidos por la ira, la vergüenza, la envidia u otros sentimientos negativos.

Podemos enseñarles a los niños que todos los sentimientos están bien, pero algunas maneras de tratar con ellos no son útiles. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a manejar los sentimientos de manera productiva.

Una forma sencilla de ayudar a los niños a manejar sus sentimientos es practicar tres sencillos pasos con ellos: 1) detenerse, 2) tomar una respiración profunda por la nariz y exhalar por la boca, y 3) contar hasta cinco. Es bueno probarlo con los chicos cuando estén tranquilos. Luego, al verlos enojados, simplemente basta con recordarles los pasos y hacerlo juntos.

Es importante también poner límites. Usar la autoridad sabiamente para establecer límites claros. Criar un niño cariñoso, respetuoso, ético es y siempre ha sido un trabajo duro. Pero es algo que todos nosotros podemos hacer. Y ningún trabajo es más importante o, en última instancia, más gratificante.

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