El fin de las bolsas descartables: por qué sumarte a las “3R” de la ecología

Somos cada vez más conscientes de que vivimos en un mundo al que queremos preservar y que para eso, cada uno de nosotros como individuos, debemos empezar a adquirir conductas más sustentables, pero muchas veces no sabemos cómo. Las 3R de la Sustentabilidad o de la Ecología son una regla sencilla y práctica que nos puede servir de guía en nuestras acciones diarias. Si bien la denominación es clara -Reducir, Reutilizar y Reciclar- hay mucha confusión respecto a qué significa cada una de ellas.

En primer lugar, definimos: ¿Qué son las 3R? Las tres R funcionan como objetivos hacia los cuales trabajar para guiar nuestras actitudes y actividades con el objetivo de tener un comportamiento sustentable. Una actitud sustentable derivará en que nuestro paso por el planeta sea neutro, y que dejemos los recursos de la misma manera que los encontramos sin generar basura en el proceso. En ese viaje, las 3 R, nos ayudan a reducir la cantidad de basura y conservar los recursos naturales.

Qué implica cada concepto

Reducir: consiste en disminuir la cantidad de recursos que utilizamos. Ejemplo: en vez de comprar 6 botellas pequeñas de bebida podemos comprar 2 grandes. De esta forma tendremos menos envases. Otra opción, aplicada recientemente, es el no pedir bolsas desechables en los supermercados sino utilizar reutilizables o changos; reducir el consumo de papel, imprimir menos y digitalizar más; etc.

Reutilizar: reusar productos sin tener que someterlos a ningún tipo de proceso que cambie su estado físico o químico. Poder volver a utilizar las cosas y darles la mayor utilidad posible antes de que llegue la hora de deshacernos de ellas. Ejemplo: bolsas reutilizables (suelen tener hasta 60 usos y son lavables), imprimir el papel de ambos lados, donar libros, reutilizar indumentaria, etc.

Reciclar: se basa en separar los desechos en categorías. Por ejemplo el vidrio, el cartón, el papel y el plástico para que luego sean sometidos a un proceso industrial y así ser utilizados como materia prima con el propósito de volver a fabricar productos con dichos materiales. Recordar que al reciclar se gasta energía y se contamina al reprocesar. Por lo cual, el reciclaje debe ser la última opción en caso no se puedan aplicar las otras 2R.

Martín Jersonsky, Gerente de Ecofactory destaca: “Al reducir, reutilizar y reciclar no solo estamos beneficiando al medio ambiente con la disminución de residuos, la reducción de la emisión de gases y mejorando el clima y el aire libre, sino que también obtendremos beneficios económicos, ahorraremos costos en el hogar y podremos crear diferentes artículos utilizando material reciclado. Las 3R te ayudan entonces a tirar menos basura, ahorrar dinero y ser un consumidor más responsable y sobre todo, reutilizar es fácilmente realizable y al alcance de todos”.

“La actitud de los consumidores es clave. El cambio comienza con los hábitos de compras. Antes de adquirir un producto, hay que preguntarse si es necesario y, en caso de que lo sea, averiguar si alguien puede prestarlo, intercambiarlo o alquilarlo”, recomienda el Manual McGraw Hill de reciclaje.

Algunos ejemplos prácticos para implementar las 3R:

REDUCIR

  • Reducir el uso del agua corriente, limitándose a lo necesario.
  • Reducir el consumo de energía en tu hogar, apagar las luces de los ambientes que no se estén usando.
  • Desconectar los electrodomésticos.
  • Si te diriges a distancias cortas, usa la bicicleta o camina.

REUTILIZAR

  • Reutiliza hojas de impresiones, utilizando ambas caras.
  • Reutiliza latas, envases y frascos como maceteros u objetos de decoración.
  • Reutiliza las botellas de algunos productos de limpieza rellenándolas.
  • Reutilizar bolsas de compras.

RECICLAR

  • Lleva tus libros, revistas, diarios a un centro de reciclaje.
  • Llevar las botellas de PET a centros de reciclado o puntos verde.

 

Por qué no usar bolsas descartables

Las bolsas plásticas descartables que nos dan cada vez que hacemos una compra son parte de nuestro paisaje doméstico. Están ahí y las aceptamos para llevar las frutas, los alimentos, las bebidas y hasta un puñado de caramelos.

Pero esas bolsas no son inofensivas. Fabricadas fundamentalmente a partir de petróleo y gas, las bolsitas de supermercado –y sus semejantes– tardan cerca de 100 años en deshacerse en pequeñas partículas tóxicas. Conscientes de la contaminación que producen, los chinos las llaman “basura blanca” y los australianos, la “flor nacional”, una ironía que alude a las infaltables bolsitas rotas y enredadas en los arbustos.

El plástico del que están hechas es el componente de la basura que más aumentó en los últimos 35 años. En Argentina, en 2006, el 13,75 % del total de residuos eran plásticos, en su mayoría bolsas de polietileno.

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