La taza de café que se puede comer al terminarla

Al mejor estilos de las capelinas o los cucuruchos de  barquillo donde se sirven los helados, Luis Enrique Sardi, un joven diseñador y empresario venezolano residente en Milán, ha creado una taza de café comestible que sin duda será de un impacto positivo en el cuidado del medio ambiente porque permitirá reducir drásticamente la producción de residuos plásticos.

Cafeterías al paso, puestos callejeros, bares de instituciones y porque no en nuestra propia casa,  esta nueva taza creada en colaboración con la compañía de café italiano Lavazza, parece ser la manera perfecta de combinar una taza de café y algo dulce sin ningún tipo de residuos.

La taza comestible que bien puede servir como esa pequeña colación que acompaña cada vez a la bebida que pedimos tiene un sabor similar a un cono de helado o galletas, y el interior está forrado con un tipo especial de azúcar en polvo que aísla el interior de la taza, por lo que es resistente al agua, mientras que endulza la bebida.

Además de evitar los residuos, el invento contribuye también al ahorro del agua, ya que no se tiene que lavar.

Podemos encontrar algunas otras variantes de vasos o tazas comestibles en la red, como la del chef Dominique Ansel y su Chocolate Chip Cookie:

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