Las personas más productivas son las que más viajan

Muchas personas piensan que más trabajo equivale a una mayor productividad. Pero en realidad, las pausas de trabajo, incluso las más pequeñas, está comprobado que ayudan a mejorar la eficiencia.

Sin embargo siempre parece primar la presión de cumplir plazos y objetivos, la obligación de no posponer metas individuales, la culpa por relegar momentos con la familia, la necesidad de mejorar la calidad de vida personal. Todos estos ítems combinados, en el ánimo de una persona, pueden ser realmente una bomba de tiempo.

Pero sabiendo que el rendimiento de los trabajadores no está atado directamente a la cantidad de horas que trabajan, sino a la calidad con la que se dediquen durante esas horas a las tareas es preciso replantearse cuáles son los beneficios reales de trabajar a destajo.

Phyllis Korkki señala con acierto en el New York Times: “Un creciente número de evidencias demuestran que tomar descansos regulares de las tareas mentales mejora la productividad y la creatividad – y que romper las pausas puede llevar al estrés y al agotamiento”.

Todos deseamos vivir una vida plena y con felicidad. Pero no siempre somos conscientes de que a la felicidad hay que procurarla y no simplemente quedarnos esperando a que llegue.

Natasha Withers, médica de atención primaria de Nueva York comenta que “el descanso, la relajación y la reducción del estrés son muy importantes para el bienestar y la salud de las personas. Esto se puede lograr a través de actividades diarias, como el ejercicio y la meditación, pero las vacaciones son una parte importante de esto también.”

Una investigación de la Harvard Business Review ha sugerido que cuando los empleados están contentos, no sólo son más productivos, sino también más creativos y colaborativos. Esto puede traducirse en mayores ventas para las empresas.

Por otro lado, un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco ha encontrado que la clave de la felicidad, radica en generar recuerdos en base a experiencias y vivencias personales y no comprando bienes materiales de manera compulsiva.

Sumándose a estas investigaciones, un estudio elaborado por Booking revela que para un gran número de hombres y mujeres hay algo que les ha hecho todavía más felices, y esto es viajar. La encuesta en la que participaron 17.000 individuos de 17 países de todo el mundo, entre ellos España, arroja algunos datos como mínimo sorprendentes.

Para el 49% de los entrevistados, el impacto emocional de un viaje es, o ha sido, más fuerte que el día de su boda; para el 51%, más que una cita con su pareja; para la mitad, más que conseguir un trabajo nuevo; para el 45% que prometerse, y un 29% considera la experiencia viajera superior a la de tener un hijo.

En su artículo para Forbes, Martin Zwilling cometa que “Créanlo o no, es posible que los empleados en los negocios, así como los empresarios, sean felices y productivos. Como empresa, los empleados felices llevan al éxito, más que el éxito lleva a la felicidad.”

La felicidad que se consigue al comprar cosas, solo proporciona momentos fugaces de placer. En otras palabras, ese tipo de felicidad se evapora rápidamente y nos deja con ganas de más. Puede que las cosas duren más que las experiencias, pero los recuerdos que quedan son lo más importante.

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