La revolución digital llegó al fitness: así es el Netflix de los gimnasios

A medida que las tecnologías digitales se van instalando en cada una de las actividades de nuestra sociedad, su importancia y el impacto que provocan en los patrones de crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental también va aumentando.

Las  nuevas tecnologías y en especial, la posibilidad bastante extendida de acceder a ellas por una gran parte de la población, ha modificado los usos y costumbres de una enorme cantidad de gente.

Es decir que junto a las nuevas tecnologías también nació un nuevo modelo de usuario. Este nuevo consumidor que gusta de vivir conectado, estar muy informado y sobretodo que valora su tiempo, es autónomo y demandante, quiere el control, exige personalización y flexibilidad. Y fundamentalmente, sólo está dispuesto a pagar por lo que usa.

La revolución digital puso en jaque a los modelos tradicionales de negocios y la industria del fitness no se iba a quedar atrás.

ClassPass, una compañía norteamericana fundada en 2013, es una de las empresas que mejor y más rápido comprendió estos cambios en el mercado del fitness. Lo que hicieron ellos fue desarrollar una plataforma digital en la que sus usuarios pueden comprar a buen precio una única membresía y elegir entre casi 1 millón de clases en alrededor de 10 mil boutique studios, algo así como un Netflix para los gimnasios.

Ray Algar, consultor británico especialista en esta temática explica que el atractivo principal de estos nuevos intermediarios digitales es que “congregan proveedores y facilitan el acceso de los usuarios”. Estas plataformas online hacen a los gimnasios más visibles, “especialmente a los pequeños sin recursos financieros suficientes para desarrollar estrategias digitales”, subraya.

A tono con la tendencia mundial, en América Latina surgieron varias startups, en su gran mayoría fundadas por jóvenes emprendedores que no provienen de la industria del fitness. Basadas en las nuevas tendencias de consumo, antes de extrapolar modelos extranjeros en estado puro han moldeado formatos propios adaptados al mercado latinoamericano.

En Argentina, EntrenaYa fue lanzada en enero de 2013 por los ingenieros Nicolás Cohen y Javier Wasserman. Vende pases diarios, mensuales y membresías de libre acceso. Desde su creación, participó de 2 programas de aceleración: 500 Startups y Start-Up Chile. Hoy tiene cerca de 1000 centros afiliados en el país y presencia en Chile y en México.


Sin Rutina es otra plataforma de origen argentino surgida en 2014, que hoy opera en Uruguay, Chile y Argentina, donde tiene alrededor de 500 centros adheridos. En febrero de 2016, nació ClickyPass, con oficinas en Córdoba, y a fines del año pasado apareció la más joven de estas propuestas, Pixpol, con su foco principal en Buenos Aires.


En Colombia no quisieron ser menos y lanzaron FitPal, que ya ofrece más de 2000 clases semanales. En Venezuela, pusieron en marcha en enero pasado Pase.Fit, que ya reúne a más de 30 gimnasios de Caracas. Y en Chihuahua, México, presentaron recientemente Roho Fitness, una plataforma que ya nuclea a 28 gimnasios de esa ciudad.

En tan solo 4 años, las plataformas digitales de venta de pases a gimnasios han crecido exponencialmente en toda la región. Y más allá de cualquier predicción sobre el futuro de estas empresas, son una muestra de que la industria del fitness está aprendiendo lentamente a desenvolverse ante un nuevo usuario, con nuevas preferencias de consumo.

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