¡Al agua pato! Bondades de la natación para bebés

La matronatación o natación para bebés suma fanáticos en muchas ciudades del mundo. Sus beneficios en términos de actividad física están claros: el agua estimula mucho el sistema motriz de los niños, y al compartir la actividad con uno de los padres y un grupo también se ejercitan las habilidades sociales del bebé. Pero, según los especialistas, lo mejor en este tipo de actividades es que es un “deporte” que los más pequeños practican jugando. Lo más rico e interesante es que suele ser un espacio de mucho placer y diversión para las criaturas.

Los expertos destacan que ningún padre debería esperar que los niños aprendan a nadar. Los cursos no tienen ese objetivo, ya que por lo general los niños no cuentan con las capacidades físicas y psicológicas necesarias para aprender a nadar hasta los cuatro o cinco años.

Para iniciar a los bebés temprano en la actividad física y el juego en el agua, los cursos que se ofrecen son en general para padres e hijos. Existen propuestas para niños desde los tres meses, pero los médicos recomiendan esperar a que tenga sus primeras vacunas aplicadas. La mejor preparación para ese momento se puede hacer en casa, fomentando el placer al contacto con el agua al bañar al bebé.

Lo ideal es que el agua tenga una temperatura de 30 o 33 grados y que los padres estén atentos a las manitos y los labios del bebé para reaccionar si ven que el pequeño siente frío.

En cuanto a las enfermedades, los especialistas aseguran que la piscina no es necesariamente un espacio más riesgoso que otros.

El grupo no debería tener más de ocho niños para no sobreexigir a los pequeños con tantas novedades y la piscina no debería ser demasiado grande.

Desde el punto de vista médico, la natación para bebés no es algo ni recomendado ni desaconsejado. La decisión es de los padres.

 

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