De qué están hechas las patitas de pollo: lo que ningún padre quiere saber

Son la pasión de la infancia: el plato favorito de muchísimos chicos y la opción más vendida entre los pequeños en las casas de comidas rápidas. Pero muchos alimentos vienen con letra chica: lo que debés saber.

En su famoso libro Malcomidos, Soledad Barruti se mete en las profundidades de los métodos de elaboración de algunos alimentos y demuestra lo poco saludable y sostenible que es la producción industrial del pollo. Según revela, las patitas -al menos la mayoría de las marcas comerciales- se elaboran con la peor parte de esos pollos, de por sí desaconsejables.

Es más: ella habla de “casi pollo”. El libro explica que un estudio publicado en el American Journal of Medicine revela que menos de la mitad del producto es tejido muscular. El resto es una mezcla de grasa, venas y nervios. El análisis encontró también células que recubren la piel y los órganos internos del ave.

Otro tema poco saludable tiene que ver con el contenido elevado de sodio: entre 600 y 800 miligramos de sodio por porción. La OMS recomienda de 2.000 a 2.300 por día, con lo cual, una patita y media representan un 30% o un 40% de la ingesta diaria recomendada.

A su vez, casi todas las patitas y los medallones tienen “dextrosa”. Es lo mismo que la glucosa, pero a los fabricantes les gusta más esa palabra para que los consumidores no lo asociemos con el azúcar.

Y punto aparte es alto contenido graso: cada porción tiene 10 gramos o más de grasa saturada, que ya es elevado. ¡Pero la porción es una patita y media! ¿Quién come solo una?

Uno de los puntos más preocupantes exceden a las patitas en sí y tiene que ver con las características de la producción industrial del pollo hoyo y el uso de amoníaco y otros productos tóxicos en el proceso. De hecho, las etiquetas reconocen tener “estabilizantes, espesantes y saborizantes”, pero no especifican cuáles. Es más: la enorme mayoría de las marcas reconocen la presencia de carboximetil celulosa, un espesante cuyo efecto sobre los humanos no se estudió aún.

 

Hacela vos mismo: una gran opción

  • Es una idea genial cuando sobró pollo: basta cortarlo en pedacitos y aprovechar para hacer unas ricas patitas (o las clásicas croquetas). Si no, trozá medio kilo (puede ser pechuga o pata-muslo fileteado).
  • Una vez trozado, saltealo con una cebolla grande picada hasta que esté todo blandito. Ahí mezclalo con salsa bechamel espesa y una yema de huevo. Si te gusta, podés ponerle un poco de queso rayado.
  • Juntá con una cuchara una buena porción y pasala por huevo y pan rallado.
  • Podés darle la forma que quieras. Luego, al horno: doraditas y crocantes pueden ser una plato sano y delicioso para todas las edades.

 

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