La buena nutrición temprana, el pasaporte a una vida saludable

El aumento del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo es uno de los principales desafíos para la salud pública. Personas de todas las edades y condiciones se enfrentan a este tipo de malnutrición, a consecuencia de la cual están aumentando vertiginosamente, incluso en los países en desarrollo, las tasas de diabetes y de otras enfermedades relacionadas con el régimen alimentario. En los países en desarrollo hasta el 20% de los niños menores de 5 años tienen sobrepeso.

En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud, recomienda recurrir a lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y, a continuación, la introducción de alimentos complementarios adecuados a la edad e inocuos sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años o más.

Berthold Koletzko, profesor de Pediatría y Jefe de la Div. de medicina Metabólica y Nutricional de Hauner Children’s Hospital y la Universidad de Munich, quien estuvo en Buenos Aires participando de un Congreso sobre Nutrición organizado por AANEP analizó la importancia de la alimentación en los primeros mil días de la vida.

“En este periodo, el cuerpo desarrolla su plasticidad, y por ello la nutrición y el medio ambiente tienen influencia en cómo se crea nuestra estructura, en su función, en su fisiología, y en la salud a largo plazo” enfatizó el especialista

Este profesor de Pediatría agregó: “Sabemos que en las primeras semanas de la concepción se pueden producir posibles malformaciones que pueden ser reducidas con acido fólico, que la prematuridad se puede reducir con Omega 3″, y aclaró que “todo lo que suceda en este periodo va a redundar en la composición, tamaño de nuestro cuerpo, va a tener relación directa con la función física, cognitiva, y mental, y con futuros riesgo de infecciones, enfermedades inmunes,  alergias, entre otras afecciones”.

Por ello, según especialistas, cuanto más dure el periodo de amamantamiento mayor será la protección contra la obesidad, detalló Koletzko y esto se debe a “que la alimentación con leche materna en los bebes reduce el riesgo de obesidad en el futuro en virtud de “nutrientes que la componen y actúan como protectores”.

Este mecanismo biológico, según Koletzo, quedó demostrado en diferentes estudios que señalan la relación entre el amamantamiento y la menor cantidad de sobrepeso u obesidad en los niños, además, se ha comprobado que los bebes amamantados tienen menor grasa corporal que los que fueron alimentados con leche de formula.

A modo de ejemplo, el pediatra señaló “sabemos que si una mamá embarazada tiene sobrepeso, se dobla el riesgo que el bebé tenga sobrepeso cuando crezca”.

Este proceso se debe a que la dieta de la madre durante el embarazo posee una gran influencia en la metilación de genes (proceso de activación o desactivación de los genes), explicó el especialista.

Koletzco advirtió que cuanto más temprana sea la intervención mayores beneficios se obtendrán para la salud de la población en general. Si una persona consulta al médico y le dice” no quiero tener diabetes o padecer problemas cardiacos, seguramente el doctor aconsejará cambiar la forma de vida, la alimentación, realizar ejercicios físicos, y esto reducirá los riesgos de padecer alguna de estas dolencias, pero los resultados serán modestos”.

En cambio, agregó que si todo este esfuerzo lo ponemos “al comienzo de la vida o durante el embarazo los beneficios serán mayores”.

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