Leer la mente: científicos desarrollan un proyecto que decodifica los pensamientos

Los científicos están un paso más cerca de convertirse en lectores de la mente después de que una nueva investigación identificó algunos de los patrones cerebrales complejos que intervienen en la formación de oraciones en nuestros cerebros.

Los patrones cerebrales generados por ciertas oraciones podrían predecirse con 87 por ciento de precisión según lo que se determinó en el estudio, basado en un “alfabeto” de 42 conceptos diferentes que pueden discriminarse por el tamaño, la ubicación, los colores, las acciones y otros elementos que conforman pensamientos complejos.

Debemos tener en cuenta que los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon no pueden decir exactamente lo que estamos pensando, al menos no todavía, pero su sistema es capaz de descifrar los tipos de pensamientos que estamos teniendo basándose en el escaneo cerebral.

Diferentes partes del cerebro manejan diferentes tipos de pensamiento, por lo que ciertas neuronas pueden accionarse por pensar en un objeto, y otras neuronas pueden dispararse al pensar en lo que estamos haciendo con él o de qué color es.

“Uno de los grandes avances del cerebro humano fue la capacidad de combinar conceptos individuales en pensamientos complejos, pensar no sólo en “bananas”, sino “me gusta comer bananas en la noche con mis amigos'”, dijo el investigador principal Marcel Just.

“Finalmente hemos desarrollado una manera de ver pensamientos de esa complejidad en la señal fMRI. El descubrimiento de esta correspondencia entre los pensamientos y los patrones de activación cerebral nos dice de qué se construyen los pensamientos” agregó.

Los científicos usaron un algoritmo personalizado para analizar los escáneres tomados de una máquina fMRI para determinar qué tipos de pensamientos desencadenaron qué tipos de patrones cerebrales. El algoritmo se usó a continuación para predecir los pensamientos de un nuevo patrón cerebral.

Es similar a mostrarle a un motor de inteligencia artificial un centenar de imágenes de un perro para que logre aprender cómo es ese animal y luego pedirle que decida si una nueva imagen que se le muestra es efectivamente un perro o no.

En este estudio, el algoritmo tenía 239 oraciones y siete voluntarios con los que trabajar, antes de que se les pidiera a ellos que tuvieran un pensamiento nuevo, el número 240, utilizándolo con diferentes ejecuciones del programa y dejando fuera, además, una oración diferente cada vez.

Una de las frases fue “el testigo gritó durante el juicio”, involucrando tanto un sujeto del pensamiento, como un escenario, y algo que el sujeto estaba haciendo.

Los científicos demostraron que el algoritmo podría predecir cómo los pensamientos complejos como este se unirían en el cerebro, y viceversa, elaborando tipos de estructuras de pensamiento basadas en la actividad neuronal.

Identificar los bloques de construcción de un pensamiento como aparecen en el cerebro es algo que no se ha hecho antes, y los investigadores informan que estos bloques parecen ser uniformes, independientemente de la lengua materna o la cultura de la persona involucrada.

“Este método supera la capacidad de las fMRI de distinguir las señales que emanan de eventos cerebrales que ocurren juntos en el tiempo, como la lectura de dos palabras sucesivas en una frase”, explicó Just.

“Este avance hace posible por primera vez decodificar pensamientos que contienen varios conceptos, de eso se compone la mayoría de los pensamientos humanos”.

El algoritmo podría identificar patrones cerebrales vinculados a pensamientos inclusive en una interacción social, por ejemplo, o en un determinado tipo de comunicación, o en un evento que implica un lugar físico, con un alto grado de precisión.

Por el momento, las computadoras, los escáneres de fMRI y los científicos expertos no pueden determinar detalles específicos de lo que estamos pensando. Por ejemplo, pueden definir mediante estas interacciones que nuestro cerebro ha configurado ciertas ideas, como por ejemplo tomar un té, pero es imposible determinar aún si lo estamos deseando o recordando lo que desayunamos.

“Un próximo paso podría ser decodificar el tipo general de tema que una persona está pensando, como la geología o el skateboarding”, dice Just. “Estamos en camino de hacer un mapa de todos los tipos de conocimientos posibles en el cerebro.”

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