No podés controlar lo que pasa, pero sí tu reacción ante ello: el video que todos debemos ver

Mirá cómo nuestra mente puede jugarnos una mala pasada haciéndonos reaccionar de forma equivocada

Este magnífico corto, que tiene como protagonista a Olaf, el simpático muñeco de nieve de la película Frozen, nos brinda un excelente ejemplo de cómo nuestra mente puede jugarnos malas pasadas, haciéndonos reaccionar de manera inadecuada y creándonos dificultades sin sentido.

 

Nuestras expectativas no son la realidad

No somos observadores objetivos. Cada vez que nos sucede algo, lo valoramos a través del prisma de nuestras experiencias, estereotipos y expectativas. Eso significa que, en muchas ocasiones, realizamos juicios y sacamos conclusiones de manera apresurada, aunque a veces vayan en nuestra contra. Obviamente, si reaccionamos ante la película que estamos viendo en nuestra mente y no ante la realidad, tendremos grandes probabilidades de equivocarnos. Por eso, es importante ser conscientes de que en muchas ocasiones nuestras expectativas nublan la realidad.

A veces nuestras reacciones, en vez de solucionar, agravan el problema

Imbuidos como estamos en nuestro mar de emociones, a veces no nos damos cuenta de que nuestras reacciones, en vez de ayudarnos a solucionar el problema, lo agravan. Por eso, antes de reaccionar siempre es conveniente tomarse un tiempo, aunque sea para respirar profundamente, dar un paso atrás y adoptar una distancia psicológica que nos permita ver el cuadro completo. Saber que en ocasiones somos nosotros quienes empeoramos el problema o añadimos dificultades que no existían, nos ayudará a asumir una actitud más objetiva.

Todo problema encierra una oportunidad, aunque a veces no la veamos

Cuando estamos inmersos en la adversidad es muy difícil ver el lado positivo. Sin embargo, de las situaciones aparentemente más negativas podemos extraer grandes enseñanzas y aprovecharlas para crecer y mejorar nuestra vida o, simplemente, ampliar nuestro universo. En otros casos los problemas nos animan a acercarnos a los demás, por lo que podemos encontrar a personas excepcionales que nos sirvan de inspiración o nos ayuden. En cualquier caso, lo más importante es que seamos conscientes de que los problemas nos sirven para crecer, aunque a veces ese crecimiento puede ser doloroso.

“Quien sufre antes de tiempo, sufre más de lo necesario”

Esta frase de Séneca ya tiene varios siglos, pero lo cierto es que se nos olvida demasiado a menudo. De hecho, el psicólogo Paul Watzlawick solía afirmar que los seres humanos tenemos un “talento innato para la tragedia”. Aunque no siempre somos conscientes de ello, en muchas ocasiones ni siquiera reaccionamos ante los acontecimientos sino que respondemos ante los peores escenarios que imaginamos en nuestra mente. De esta manera terminamos sufriendo innecesariamente y nos sumimos en un círculo vicioso de expectación aprensiva.

En ciertas situaciones solo es necesario saber fluir

Un principio fundamental del taoísmo es el  wu-wei, que significa literalmente: no acción. Según esta idea, debemos aprender a seguir el curso natural de los acontecimientos, lo cual no significa no hacer nada y permanecer inactivos sino aprender a confiar en el curso de la vida y aprovechar las circunstancias según se vayan presentando. De esta manera podemos llevar adelante nuestros proyectos y enfrentarnos a las dificultades sin que estas se conviertan en una fuente de preocupación o sufrimiento inútil.

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