Por qué el rol del padre es clave en el desarrollo saludable del niño

En los últimos años, se ha demostrado que los padres pueden tener un impacto positivo en el desarrollo de sus hijos. La participación paterna se asocia positivamente con el rendimiento cognitivo preescolar y en el desarrollo de la interacción social, y la cantidad de tiempo que pasan los padres con sus hijos influye positivamente en el desarrollo emocional y conductual del niño en diferentes fases de la vida. A la vez el tiempo que pasan los padres con sus hijos, se relaciona directamente con la sensibilidad y el involucramiento paterno.

Por ejemplo, se demostró que los padres y las madres interactúan de manera diferente con su hijo: los padres tienden a relacionarse más por medio del juego, mientras que las madres lo hacen mostrándoles un juguete, hablándoles o moviéndoles el osito. Esta manera de interacción del padre con su hijo va a ser uno de los mecanismos por los cuales se desarrolla la relación emocional entre el bebé y su padre, sobre todo cuando el padre no está tan directamente involucrado en los cuidados físicos del niño. Asímismo, es común ver que los padres interactúan con los niños cuando estos están calmados y relajados y que, ante la angustia de los niños, algunos padres suelen buscar a la madre para que ella los calme.

Este tipo interacciones padre-bebé tienen un carácter más físico (corretear, jugar a luchar, etc). Esta forma de interactuar entre el padre y el hijo o hija promueve la capacidad de regulación de las emociones del pequeño y les ayuda a mejorar sus habilidades para más tarde establecer relaciones interpersonales. Además, se encontró que los niños se relacionan con ambos padres de manera diferente: para lograr protección, ellos buscan primero a la madre, pero en situaciones tranquilas se apegan a ambos padres indistintamente.

Los padres juegan, evidentemente, roles diferentes que las madres en el desarrollo de la personalidad de los hijos. Sin embargo, los padres no pueden ser considerados sustitutos maternos debido a que ellos interactúan con sus hijos de una manera único e inigualable.

Dicha diferencia en el estilo paternal y maternal tienen que ver con las contribuciones biológicas diferentes, en donde tanto la madre como el padre se complementan y posibilitan mayores efectos en la sociabilización y desarrollo del niño.

Lo que deja en evidencia que cada miembro de la díada -padre-madre- tiene diferentes estilos en la crianza de los hijos, beneficiándolos en diferentes aspectos. Por lo cual las relaciones con ambos padres van a beneficiar al niño en diferentes ámbitos. El padre, por ejemplo, ejerce influencia en las estrategias cognitivas, como la habilidad espacial y la autonomía en el juego, mientras que las madres proveen las instrucciones sociales.

Los últimos descubrimientos sugieren que un niño con un apego seguro y un buen involucramiento de ambos padres recibe una estimulación no sólo distinta sino, también, complementaria

Es importante recordar que el día del niño son todos los días y que la participación de ambos padres en la crianza del hijo, ya sea por medio del juego u otras maneras, no depende de la cantidad de tiempo invertido sino de la calidad del mismo. Y que el estar presente va a facilitar que el niño se desarrolle de manera saludable a nivel físico y emocional.

 

Por Dra.Liliana Nieri. Investigadora del Instituto de Ciencias Sociales de la Fundación UADE-CONICET

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