“Atendeme…” Sobre herencias ajenas a los genes

Esperá un minuto, no me cortes; justo me pescás saliendo del súper. Sí, claro que puedo hablar. Aproveché un rato libre para compra algo de comida. A ver, dame un segundo que me entró un whatsapp. Ah…es de mi hermana; un video de su hijo, que empezó a caminar. Viste cómo se pone uno con el primero. Los míos ya están más grandes, sólo quieren selfies. Claro, Alvarito cumplió siete y Juanchi cuatro. Cierto… cómo pasa el tiempo… Te decía que entre un viaje y otro vine a buscar provisiones; ahora estoy cargando las bolsas. Volví volando del trabajo, llevé a Alvarito a la psicopedagoga y en 10 tengo que buscar a Juan en el jardín. Sí, va al mismo desde los 6 meses; es que se aburre en casa. Salió inquieto, como el padre. Listas las bolsas, ahora lo busco. ¡Esperá! entró otro mensaje. Este es de mi marido, que quiere una pinza. Me había pedido hace unos días que se la compre pero entre tantas cosas me olvidé. Me vuelvo al súper, total es un “pique”. No, no tengo que cortar, ya estoy en el auto, en altavoz. ¡Pero no!…no te ven; además yo manejo tranqui. ¿Te conté que estoy tomando unas vitaminas? Son pastillas que vi en la tele, pensé que te lo había mandado por whatsapp. No sabés lo que son; con una a la mañana tenés una energía…! podés hacer un montón de cosas al mismo tiempo. Llego a casa y te paso el nombre.

(Es un minuto, señor. Sí, ya sé que estoy en doble fila, pero qué quiere que haga si no hay lugar. Busco a mi hijo y salgo. No me grite ¿eh?, que yo le contesté bien).

¡Nada!, un estúpido que me hacía señas que estaba mal estacionada. Pero no te preocupes, ya estoy volviendo. Juanchi va medio dormido en el asiento de atrás. ¡Cómo está el chat hoy! No paran los mensajes. Estos son de nuestro grupo. Mariela dice está enferma. La Pao ya volvió de viaje. Y Laurita nos recomienda una verdulería muy barata; cerca de casa ¿la viste?, muy buenos precios. Sí, voy leyendo mientras estaciono. ¡Uy!, me parece que toqué al de atrás. No pasó nada. Bueno, ya llegamos a casa. No me cortes, bajo las compras y seguimos hablando. Ya está, acomodé todo y acabo de prender la tele. No, Juan sigue dormido, cierro bien el auto y después lo entro. ¡Llegué justo! En 5 empieza la novela; pero antes tengo que terminar de llenar unos papeles para mañana, si no el jefe me mata. Mientras tanto preparo la cena ¿Vos que hacés? Ah, mirá, salchichas con puré, igual que yo. A los míos les encantan. Se hacen rápido y te queda tiempo para ver el capítulo entero. ¿Te perdiste el de anoche? Pasó de todo. Esperá, que recién me doy cuenta que dejé ropa para lavar y tengo que colgarla. No, no es mucha, me alcanza con la propaganda larga. Hablando de trabajo, te cuento que me cambian de sucursal. Queda más lejos pero me mejoraron el sueldo. No, todavía no le dije a Carlos, primero quiero saber cómo distribuir a los chicos. Con Juanchi es fácil; o lo dejo un par de horas más en el jardín o le pido ayuda a mamá. El problema son los horarios de Alvaro. Sí, pobrecito, los médicos ya nos dieron el diagnóstico. Lo aprendí de memoria: tiene “Déficit de atención con hiperactividad”. No sabemos, parece que es genético, o alguna sustancia que el cerebro no produce. Estoy súper angustiada. Además de ir a la psicopedagoga tiene que tomar una pastilla para concentrarse en la escuela. Dame un minuto, me llegó un mensaje que parece importante. Ya te llamo…pero atendeme, eh?

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