Fútbol: el corazón puede pagar caro el estrés emocional de un partido

Marcelo Halac, prestigioso cardiólogo, analiza qué pasa a nivel cardiovascular cuando la pasión nos corre muy lejos de nuestro eje.

Está probado científicamente: los eventos de alto contenido emocional en una comunidad afectan la vulnerabilidad del aparato cardiovascular. Diversos estudios han demostrado que la intensidad que nos habita puede afectar al corazón (y a otros “territorios”, como el cerebro) en diferentes planos: puede haber interrupción de la nutrición del órgano (es decir, con el “taponamiento” de una arteria), trastornos de ritmo -arritmias- y otros eventos.

No es intuición. La influencia del deporte en la presentación de eventos cardiovasculares ha sido bien definida, y tanto los jugadores como los referís pueden presentar angina de pecho e infarto de miocardio (particularmente en los mayores de 30 años). Pero no sólo ellos: el espectador también se rodea de una atmósfera cargada de estrés emocional y puede pagarlo caro.

El espectador de un evento deportivo de alto voltaje se rodea de una atmósfera cargada de estrés emocional y puede pagarlo caro

Claro que es particularmente complejo definir si en una situación de estas características no influyen factores concurrentes, como la falta de descanso, la sobrecarga de sodio que suele acompañar la “previa” a un partido (asados y picadas, entre otros), el exceso de tabaco y, en general, un menor compromiso con las indicaciones médicas particulares en cada caso. Pero ha sido ampliamente demostrado que las situaciones abruptas que involucran una arista emocional de altísimo voltaje condicionan una mayor cantidad de casos de enfermedad cardiovascular. Así se ha evidenciado en terremotos o eventos abruptos, con una connotación claramente negativa.

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Equiparar un partido de fútbol o un campeonato a situaciones tan comprometedoras como un terremoto o un conflicto armado suena exagerado y arriesgado a la vez. Sin embargo, se ha publicado mucha evidencia que demuestra que así lo vive la población.

“Gatillo” masivo

Se entiende por “gatillo” a aquel estímulo que produce cambios fisiopatológicos que conducen directamente a una enfermedad, en este caso cardiovascular. Este estímulo podría influir definitivamente en el sistema neuroendocrino, en la hemodinamia global y en el endotelio vascular, todo lo cual podría conducir a que se rompa una placa ateroesclerótica. Esta ruptura conduce a la formación de un coágulo, y este coágulo puede taponar una arteria. Que el estrés sea un gatillo no es una novedad, pero no suele suceder que ese gatillo sea disparado al mismo tiempo para una gran proporción de la población.

Un trabajo de un grupo alemán publicado en el New England Journal of Medicine en 2008 demostró que los días de partido de Alemania durante la Copa de 1996 existió un riesgo de eventos cardiovasculares 2.66 veces más alto que el resto de los días (3.26 para los hombres, pero también 1.86 para las mujeres, ambos estadísticamente significativos). Y esto también se reprodujo cuando se analizó si la persona lo miró en una gran ciudad, en los suburbios o en el lugar más alejado de su país.

 

Los penales acortan la distancia… a la Unidad Coronaria

La cuestión empeora en casos de resolución por penales. En el Mundial de Alemania 2006, por ejemplo, no sólo se registró un pico de admisiones en todas las unidades coronarias de ese país durante la definición en cuartos de final contra Argentina, sino que la cantidad de internaciones por enfermedad cardiovascular fue mayor que en la semifinal que perdieron contra Italia. Es decir que 90 minutos de partido, más los minutos adicionales y eventualmente el agregado de tiempo, constituyen indudablemente una carga emocional fuerte: los penales le agregan al partido en sí una cuota de dramatismo emocional extremo.

Los penales le agregan al partido en sí una cuota de dramatismo emocional extremo

Diversos estudios y estadísticas revelan que los campeonatos deportivos importantes son un gran desafío para los cardiólogos, tanto en el caso de los deportistas profesionales como en el de los espectadores, que experimentan cambios en su fisiología cardiovascular. Esto nos obliga a entender que los médicos deberíamos tomar medidas para proteger mejor a nuestros pacientes en estas circunstancias de alto contenido emocional, quizá aumentando la dosis de determinados fármacos (los beta-bloqueantes, por ejemplo) y/o conversando sobre los aspectos emocionales que podrían contribuir a contener el impacto.

Ignorar que los pacientes pueden tener un alto impacto en estos momentos y minimizar el riesgo podría presuponer un riesgo de mayor vulnerabilidad en ellos. Los médicos tenemos algo para hacer. ¿Cuándo hacerlo? Se ha observado que el impacto más alto ha sido en las horas inmediatamente anteriores y posteriores a un partido, particularmente tomando el período que va desde la hora previa a las 3 horas siguientes al pitazo inicial. ¡Qué sugerencia de sobrecarga adrenérgica tiene este período! Un estudio realizado en el Reino Unido demostró que en las 48 horas que siguieron al partido en el que Argentina derrotó a Inglaterra en Francia 1998 aumentó 25% el riesgo de infartos.

Por Dr. Marcelo Halac, cardiólogo.

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