“Porqué digo NO a la Homeopatía”: la seriedad que la Salud merece

Una diputada propuso que las obras sociales y prepagas deban cubrir tratamientos que no han demostrado científicamente su validez. La opinión de un experto.

En marzo de 2017 se presentó en Argentina un proyecto de ley, impulsado por Paula Urroz, una legisladora que se presenta como socióloga en su perfil de la Cámara de Diputados, y que propone incluir “las prestaciones homeopáticas, incluidos los medicamentos”, al Programa Médico Obligatorio (PMO). Esto significa que los prestadores de salud públicos y privados cubran (paguen) las prestaciones que brindan aquellos que recurren a la Homeopatía para el tratamiento de enfermedades con sustento biológicos ampliamente estudiados.

El tema llama la atención, preocupa y amerita un fuerte debate ya que en la literatura mundial hay pruebas suficiente de que la Homeopatía no tiene sustento científico al no haber evidencias de sus beneficios sobre aquellos que la utilizan como tratamiento. No ha demostrado científicamente su resultados y, en todo caso, lo que logra puede ser explicado a través del efecto placebo o por cuestiones “mágicas”.

Es fundamental poner cordura a la hora de proponer y legislar este tipo de proyectos de ley, ya que la realidad del sistema de salud argentino está que cruje con respecto a las prestaciones que debe brindar dentro del PMO. Un ejemplo claro de esta crisis es lo que ocurre con los medicamentos para el tratamiento de la Tuberculosis, que podría regularizarse con la producción de medicamentos por parte de laboratorios estatales.

Volviendo al polémico proyecto de Ley, es de una irresponsabilidad suprema presentar un proyecto de este tipo dando fundamentos como los que dio la legisladora en redes sociales o en notas de radio, como se la escucho en los últimos días.

Además, la funcionaria no toma en cuenta la financiación de estas prácticas, ya que, de aprobarse, le sacaría partida del presupuesto a medicamentos y otros servicios del sistema de salud público amplia y rigurosamente justificados social y científicamente.

No es una moda ni una cuestión ideológica. Mucho menos un capricho. Explico por qué, como médico especialista en terapia intensiva, que trato a pacientes críticos, digo no a la Homeopatía:

  1. La Homeopatía No ha demostrado tener eficacia sobre Placebo.
  2. La Literatura mundial NO muestra efecto sobre enfermedades: hasta el momento, su efecto se basa sólo en la creencia de aquellos que la utilizan.
  3. La homeopatía NO le ha hecho nada a nadie ni podría hacerle. Veremos si alguna vez algún estudio demuestra lo contrario.
  4. Desde el punto de vista científico, no hay argumentos que justifiquen su utilización en la práctica clínica.
  5. La evidencia científica en contra de la homeopatía es abrumadora. La más prestigiosa revista médica The Lancet, en un editorial de 2005 titulado “El fin de la homeopatía”, proponía ya pasar página y dejar de malgastar tiempo y dinero en tratar de demostrar los efectos de una terapia que no había conseguido hacerlo en dos siglos de historia.

“Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece su popularidad”

Los homeópatas insisten en que la homeopatía cura, y tratan de explicarlo con la memoria del agua, y dicen que tiene que ver con la mecánica cuántica… Nada de nada. Una estafa desde mi punto de vista y desde el punto de vista legal de la cuestión. No hay discusión, siquiera: jamás un producto homeopático ha conseguido demostrar ni la más mínima eficacia comparado con un placebo.

Una cuestión más grave es cuando el “chamán” convence al paciente de dejar el tratamiento médico para abrazar el “Agua sagrada de la homeopatía”. Ahí puede morir gente y ahí la Justicia no debe dejar de actuar. Lo trágico es que sea necesario llegar a los extremos para poder comprender que la homeopatía hasta acá no demostró ser parte de la evidencia científica de los tratamientos médicos.

La Argentina debe fijar posición urgentemente, ya que pueden seguir apareciendo proyectos sin sustento científico, que, además, le exigirían una carga al sistema de salud. Recordemos que siempre “ALGUIEN PAGA” y, en el caso del PMO, lo hacemos todos los contribuyentes.

Debemos considerar que hay decisiones que pesan sobre la salud de la población y que hay de “moderarse” en hacer proyectos de leyes que no sólo están lejos de sumar salud a la población sino que golpean las arcas ya en crisis del sistema de salud argentino.

  • Alejandro Risso Vazquez. Médico. Especialista en Medicina Interna
    Especialista en Terapia Intensiva. Maestrando en Economía y Gestión de la Salud.

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