Lanzan un vino con soda, un “cachetazo a la formalidad y al ritual del vino”

Tres emprendedores mendocinos crearon un producto que recupera una costumbre nacional. Quieren devolverle a los consumidor el placer de tomarse una vasito de vino sin tantas reglas.

Fue la bebida de los hogares argentinos durante décadas, lo que tomaban nuestros abuelos, lo nos hacían probar de a sorbitos aún siendo pequeños en los mediodías familiares. El vino y soda fue un “combo” obligado en las casas, bares y restaurantes de nuestro país. Pero la famosa mezcla un día se convirtió casi en un sacrilegio, un atentado contra el ritual del vino, algo cuestionado por los expertos bebedores. Pero la costumbre permanece: según relevamientos del Fondo Vitivinícola, seis de cada diez consumidores de vino lo toman con soda. Por eso tres amigos de Mendoza decidieron recuperar la costumbre y oficializar que pocos reconocen, lanzando al mercado un producto 60% de vino y 40% de agua mineral: “Sodeado es un cachetazo a la formalidad y al ritual del vino”, dicen, a abogan por un retorno al placer de tomar vino sin tantas reglas.

Los creadores son los mendocinos Lucas Impellizzieri (36), Juan Ricardo Palma (29) y Martín Rafaniello (35), que crearon este vino gasificado, en un envase de 1,5 litros con tapa a rosca, blanco o tinto. Cuesta 44 pesos la botella y tiene 7,5 ° de alcohol, casi la mitad que un vino. Al paladar, es un vino con final dulce.

“No le queremos hacer daño a la industria del vino sino contribuir a su crecimiento en la mesa argentina frente al avance de las aguas saborizadas y la cerveza”

Sodeado no contiene conservantes ni saborizantes y su producción está controlada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura. “Es ideal para tomar bien frío o con hielo. Queremos competir con la cerveza, llevarlo al consumo diario”, comenta Rafaniello. “Desde hace cuatro años teníamos la idea de un vino con soda porque notábamos que la mezcla era un clásico en algunas provincias”, sigue Rafaniello.

Haciendo honor a la historia del vino y soda en los hogares argentinos, para la etiqueta eligieron el diseño del filete porteño. “La creación de la etiqueta fue obra del artista Alfredo Genovese, referente indiscutido de este estilo que está presente en los cafetines de San Telmo y La Boca”, explican.

Sodeado arremete contra al consumo intelectual del vino. “El consumidor de hoy quiere menos reglas y quiere que el placer esté antes que el saber”.

Sodeado se suma al grupo de bebidas listas para beber, como los vinos frizzantes New Age o las combinaciones de Pronto Shake y Dr. Lemon. Ninguno de los tres dueños de la marca es enólogo, pero todos trabajaron antes en negocios de marketing relacionados a viñedos y bodegas.

La empresa produce actualmente 150.000 botellas al mes. Los emprendedores estiman llegar a fin de año con una producción que duplique esa cifra y desparramar el “vino con soda” por todo el país. ¡Mucha suerte!

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