La torre que el mar dejó en pie en Holanda para que no se olviden de las sirenas

Una torre ladrillos que alguna vez fomó parte de la iglesia en un pueblo ubicado a lo largo de la línea costera en los Países Bajos es todo lo que queda de una ciudad que fue tragada por mar. La torre es el guardián de la historia de una sirena atrapada, su frenético marido que quiso salvarla, y su maldición a una comunidad del siglo XVI.

La historia de la torre podría terminar con una tormenta, un dique fallido, y una costa cambiante que se trago lo poco que el mar había dejado en pie pero para la Plompe Toren (o “torre en cuclillas”) la historia tiene un giro: Por dentro hay una ilustración panorámica de 360° que cuenta la historia de una sirena atrapada en una red de pesca, y la maldición que su marido lanzó contra  la ciudad de donde eran los pescadores.

Los Países Bajos siempre han confiado en la ingeniería humana para contener el mar. Esto es especialmente cierto en Zeeland (Sealand), la colección de islas y penínsulas ubicadas en el extremo oeste del país. A finales del siglo XV, la costa alrededor de la aldea de pescadores de Koudekerke, una vez próspera, parecía muy diferente a la de hoy, y la orilla del mar estaba casi 3 km más hacia adentr del mar.

Fuertes tormentas azotaron la costa y el dique que contenía el agua fracasó, dejando pasar al mar que acabó tragándose a la ciudad. Todo lo que quedaba fue derribado, con la excepción de la Plompe Toren. La leyenda dice, sin embargo, que el mar dejó la torre en pie como un recordatorio de precaución.

La historia varía según quien la cuenta, pero básicamente dice esto: un día un barco de pesca atrapó una bella sirena en sus redes. El marido de la sirena (un merman) trató frenéticamente de conseguir que los pescadores la dejaran ir, pero fue en vano.

La llevaron de regreso a la costa como un premio para exhibir orgullosos, pero allí fuera de su hábitat, lentamente se marchitó y murió, dejando a su marido desesperado (y a veces incluso también a un mer-bebé, dependiendo del narrador). Hirviendo de rabia y de venganza, el merman puso una maldición sobre la ciudad, y fue esa misma noche que la tormenta golpeó, llevándose todo lo que había al mar.

La Plompe Toren fue dejada en pie, pero sólo como un recordatorio de la destrucción de esta comunidad una vez próspera y como un hito recordatorio para los pescadores en el Oosterschelde del resultado de su crueldad a la hermosa familia de mar.

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