Cuesta de Lipán: magia en el camino a las Salinas Grandes

La Cuesta del Lipán es el camino que une Purmamarca con Salinas Grandes en el Norte argentino. Al recorrer la zona, se zigzaguea entre las maravillosas Salta y Jujuy.

La cuesta está en Jujuy y no es sólo un camino. Es un premio al ingenio humano que, con esfuerzo, dedicación y conocimiento, logró que la tarea del hombre se incorpore a la naturaleza de manera maravillosa. Increíble y majestuoso a la vez.

Al dejar las Salinas y alejarse de la famosa ruta 40, hay que tomar la ruta provincial 52.

Después de algunos kilómetros, entre curvas, contracurvas y precipicios increíbles, comienza la bajada y llega lo increíble y lo que asombra.

Un precipicio increíble, con montañas de colores verdes, grises y marrones, erosionadas por el viento, el agua y, por supuesto, por el paso del tiempo.

Pero lo que más llama la atención es el laberíntico camino que construyó el hombre para traspasar los límites que marca la naturaleza y poder comunicarse. La Cuesta del Lipán, hoy pavimentada, es una perfecta obra de arte de la ingeniería moderna.

Aquí, el esfuerzo humano ha logrado hermanarse con la “Pachamama”  aportando una obra que de por sí es un atractivo turístico

Es inevitable detenerse a mirar, sacar fotos, meditar… ¡Disfrutar!

Luego de unos minutos más de contemplación, se encara la bajada y el laberíntico camino sigue mostrando montañas y cerros cada vez más hermosos.

Camino milenario y virgen a la vez, donde el viento, las montañas y los cactus han sido los vigías de una de las pocas obras de arte viales que ha hecho el hombre. A decenas de años de su construcción, sigue impactando a locales y visitantes como la primera vez.

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