Pachamama en Humahuaca: reeditan una costumbre arraigada en los pueblos indígenas

Comunidades originarias celebran el día de la Pachamama en el monumento a los Héroes de la Independencia, en Humahuaca. Agosto es el mes de la Pachamama

10.000 años de cultura viva impulsaron a la UNESCO a declarar a la Quebrada de Humahuaca Patrimonio Mundial de la Humanidad en la categoría Paisaje Cultural.

10.000 años de expresiones culturales que son refugio de tradiciones originarias, de costumbres ancestrales y de celebraciones religiosas.

En esta tierra milenaria, el culto a las divinidades ancestrales -la Pachamama, el dios Sol- conviven con las celebraciones del santoral católico en auténticas fiestas populares: carnavales bulliciosos, alegres encuentros de artistas, emotivas peregrinaciones. En una celebración permanente de la vida misma, niños, adultos y ancianos se reúnen al pie de los cerros de colores y recorren las calles entre música, sabores, bailes y oraciones.

En la Quebrada de Humahuaca, como en toda la provincia de Jujuy, un nutrido calendario de festividades religiosas da cuenta de la raigambre de la fe católica en el pueblo del lugar. En ese calendario se encuentra:

La Adoración de la Pachamama

Divinidad milenaria, ‘la Pacha’ es ofrendada cada 1 de agosto con comida y bebida en una ceremonia ancestral que preside el más anciano de los pobladores de cada pueblo. La ceremonia se realiza usualmente al mediodía y se extiende hasta que caen los primeros rayos de sol.

En los costados de los caminos, en lo alto de los cerros y en los jardines de las casas se confeccionan con piedras ‘apachetas’ en cuyo interior se entierran las ofrendas a la Madre Tierra. Este culto es uno de los más sentidos, tradicionales y respetados de toda la región Norte.

No es un espectáculo. Para participar de la ceremonia a la Pachamama el viajero debe ser muy respetuoso

En Humahuaca está el escenario central de la celebración de la Pachamama en Jujuy, donde integrantes de 26 comunidades originarias rinden tributo a la Madre Tierra en agradecimiento por las cosechas y animales y para renovar los pedidos de prosperidad.

En medio del aroma del sahumerio que se dispersa por todos los ambientes para “liberar las malas energías”, las comunidades tributaron honores a la deidad generosa que “todo lo da y todo lo produce”, para pedir por prosperidad en el campo, en la cosecha y animales y en todos los órdenes de la vida.

La veneración a la Madre Tierra es una herencia cultural ancestral de los pueblos originarios, profundamente respetada en Jujuy. Durante todo agosto la cultura andina está enfocada hacia Pachamama

La ceremonia consiste en depositar en la boca de la Pachamama, un pequeño pozo cavado en la tierra, distintas ofrendas que consisten generalmente en hojas de coca, chicha, cigarrillos, yerbeado, licores, cerveza, vino y comidas regionales.

En ese espacio se colocan también pequeños braseros encendidos con abundantes preparaciones especiales de incienso.

Según la creencia, este ritual forma parte de un sistema de reciprocidad entre el mundo material y el mundo espiritual

El ritual tuvo lugar a un costado de la Torre de Santa Bárbara, ubicada a la izquierda del Monumento a los Héroes de la Independencia, donde se congregaron los representantes de las comunidades Hornaditas, Valiazo, Rodero, Ocumazo, Chorcán, Pucará, Zenta, Chorrillos, Coctaca y San Roque, entre otras, pertenecientes al pueblo Omaguaca, además de vecinos y numerosos turistas.

Las copleras Argentina Paredes y las hermanas Coya, animaron con su canto el espectáculo en el sitio de adoración de la Pachamama, que continuó con la presentación del grupo folclórico Omaguaca, la solista Corita y los cuerpos de danza Uquía y Virgen de Urkupiña.

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