Capri: belleza natural esculpida por el viento, el mar y la mano del hombre

El emperador romano Tiberio vivió en la isla. Sus restaurantes, cafés y atardeceres siguen encantado desde entonces

La isla presenta una costa escarpada e irregular, coronada por los famosos faraglioni,  grandes escollos rocosos, y por unas innumerables cuevas con hermosos juegos de luces.

Entre ellas, la más famosa es la Grotta Azzurra, parte importante de la historia del turismo de Capri, un mito que perdura en el tiempo y sigue siendo uno de los destinos favoritos para los viajeros, los intelectuales y los representantes del jet-set internacional, que se encuentran a cualquier hora del día y de la noche, en la legendaria piazzetta, teatro de la dolce vita de la isla.

Capri es una de las islas más bonitas del golfo de Nápoles. El flujo de turistas se reduce en otoño y la paradisíaca isla italiana adopta un ritmo más calmo que la hace aun más bella. El visitante que llega fuera de temporada alta lo descubre de inmediato.

El cielo cobra un azul profundo, la temperatura cae a 25 grados y aún es posible bañarse en el mar. Las uvas cuelgan de las pérgolas y Capri despliega todo su encanto. Para vivir a pleno la pintoresca isla del golfo de Nápoles, hay que recorrerla a pie.

Los caminos nunca son rectos: van oscilando entre paisajes de arbustos y bosques de encinas, con vistas ocasionales a la isla de Isquia, al continente o al lejano mar Tirreno

Anacapri

Monte Solaro

Un teleférico sobrevuela jardines privados hasta depositar al visitante en el Monte Solaro, en el sur. La montaña más alta de la isla, con 589 metros, suele tener en otoño diez grados menos de temperatura que la base y la cima se envuelve en nubes.

Cuando aparece el sol, el monte se convierte en la joya más admirable de Capri, con vistas que ninguna cámara podrá reflejar

Muchas personalidades célebres vivieron en la isla, comenzando por el emperador romano Tiberio. Su mansión en el siglo I se encontraba en Villa Jovis, hoy una ruina. Además de un paisaje soñado, los cercanos acantilados le aportaban al parecer otra ventaja: lanzar al vacío a los efebos que habían caído en desgracia.

La Gruta Azul

El gran atractivo de Capri es la gruta azul. Las excursiones que parten de la “Marina Grande” para verla suelen estar abarrotadas en verano. En otoño, en cambio, se disfruta en toda su plenitud. Después de unos minutos contemplando la misteriosa luz azul del agua es fácil olvidar que hay otras personas viendo el mismo espectáculo.

Por lo demás, la isla tiene otras 65 cuevas, algunas tan impactantes como la Grotta Meravigliosa o la Grotta del Bove Marino. A unas se llega por mar y a otras por empinadas escalinatas. A la gruta azul se accede por un orificio de apenas 1,5 metros de alto.

Los Faraglioni

Los Faraglioni son las tres rocas de la postal de Capri. estas tres enormes rocas que permanecen en las aguas cercanas a la costa, no son otra cosa que las sobrevivientes de la erosión de la costa por el mar y el clima en el trascurso de los siglos.

A cada una de estas rocas gigantescas se le ha dado un nombre: la primera es la que está todavía atada a la isla y se llama Stella, la segunda está separada de la primera por una lengua de agua y se llama Faraglione di Mezzo, y la tercera se llama Faraglioni di Fuori or Scopolo, algo así como promontorio en el mar.

La Piazetta

Tras la excursión conviene comenzar la noche en la “piazetta”, cuyo nombre oficial es Piazza Umberto I. Los cafés ofrecen por lo menos tres aperitivos: carnosas aceitunas verdes, cacahuetes y “taralli”, una suerte de mini rosquilla. Se puede pasar horas degustando un vino y mirando a la gente pasar.

Entre los restaurants de moda destaca “Da Paolino”, donde se sirve al parecer el mejor “limoncello” (licor de limón) de la isla. Los famosos van también a “La Capannina”, por donde pasaron Giorgio Armani o Marcello Mastroianni.

El mejor pescado asado está en “La Fontelina”, frente a la famosa formación rocosa de Faraglioni.

La visita de famosos es tradición en Capri. Si la isla recibía antes a estrellas como Liz Taylor, Brigitte Bardot y Kirk Douglas, hoy sirve de descanso a Julia Roberts o Demi Moore. También a millonarios rusos o árabes. Lo que explica las tiendas de joyerías y diseñadores en la famosa “Via Camerelle”.

Además de los atractivos culturales, de la fascinación del mar y de la naturaleza, Capri es un lugar excelente para ir de compras.
A lo largo de las estrechas calles se encuentran elegantes boutiques y tiendas de artesanía que ofrecen productos made in Italy y productos típicos.

Algunos hoteles célebres son el “Grand Hotel Quisisana”, el elegante “Punta Tragara”, con vista a Faraglioni, o “Capri Palace” en la zona de Anacapri, famoso por su cocina. En general, también los hoteles más modestos están bien cuidados y en todas partes se encuentra una buena “trattoria” para comer pasta casera o pescado.

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