Suiza: paseando por la bella ciudad medieval de Lucerna

Ubicada en el centro de Suiza, junto al bello lago de los Cuatro Cantones, Lucerna es sin duda uno de los destinos más atractivos del país helvético.

Su hermoso centro medieval, magníficamente preservado, presenta un conjunto compacto de edificios históricos con algunas verdaderas joyas como el famoso Puente de la Capilla (Kapellbrücke), el más antiguo hecho en madera del continente europeo. Construido a finales del siglo XIV, este puente peatonal de más de 200 metros atraviesa con un curioso diseño las claras y verdes aguas del río Reuss a escasos metros del lago. Junto al icónico puente y dentro del cauce del río se encuentra la Torre de Agua (Wasserturm) integrando un conjunto arquitectónico que los turistas no se cansan de fotografiar desde todos los ángulos posibles.

Lucerna fue fundada a finales del siglo XII y hace un culto de su historia medieval especialmente preservada

Qué ver en Lucerna
Ante todo los dos puentes sobre el río Reuss, en cuya margen oeste se asienta la mayor parte del centro histórico. Ya hablamos del Kapellbrücke pero no debe dejar de visitarse el Puente de los Molinos (Spreuerbrücke), ubicado a pocos metros del anterior y construido también en madera con un diseño igualmente original.

Contrasta con los edificios medievales el modernista Centro de Cultura y Congresos (KKL), formado por tres edificios levantados sobre una balaustrada a orillas del lago, junto a uno de los embarcaderos y sede del Festival de Lucerna.

Justo enfrente, en la otra orilla de la zona de embarcaderos del lago, podrás ver la alta torre gótica de la Catedral de Lucerna, (Hofkirche), la cual se remonta a 1639, y es uno de los ejemplos del renacimiento alemán.

A corta distancia de la catedral se halla el famoso Monumento al León (Löwendenkmal) más conocido como el León moribundo. La impresionante escultura que data del año 1821, conmemora la muerte en 1792 de alrededor de 700 guardias suizos que defendían el Palacio de las Tullerías durante la Revolución Francesa.

La imagen del león es tan conmovedora que llevó al gran Mark Twain a considerarla como  “el trozo de piedra más triste, conmovedor y contundente del mundo”

Muy cerca del monumento hay dos atracciones interesantes. El Jardín de los Glaciares cuenta la historia de la última glaciación ocurrida hace 20.000 años y exhibe fósiles marinos y de hojas de palmera de regiones subtropicales de hace 20 millones de años, con paradas interactivas y presentaciones multimedia. En el relieve montañoso más antiguo del mundo en Suiza Central uno tiene el paisaje literalmente a sus pies. También se visita el laberinto Alhambra y sus 90 espejos y se puede subir a la torre panorámica con vistas espectaculares de la ciudad y el monte Pilatus.

Regresando a la Lowenplatz se halla el Bourbaki Panorama, museo que contiene una impresionante pintura de 112 metros de extensión por diez de alto, un monumento cultural europeo que ilustra en imágenes conmovedoras el ingreso del ejército francés en Suiza durante la guerra franco-prusiana de 1870-1871.

De allí conviene cruzar la Zurichstrasse y subir dentro de la tienda-supermercado Coop a un ascensor que nos lleva a la calle siguiente (Fluhmattweg) ahorrando una buena caminata en subida. Bajando unos 100 metros se llega a Mussegstrasse, la calle que bordea la antigua muralla de Lucerna de la cual se conserva el tramo que va desde allí hasta el río con nueve torres bien preservadas y a varias de las cuales es posible subir.

La muralla formaba parte de la fortificación de la ciudad y se confunde por momentos con las casas -mayoritariamente muy antiguas- construidas a su vera. Tras el viejo muro de piedra el paisaje cambia repentinamente y pasamos a un verde parque donde animales en peligro de extinción y plantas gozan de hábitats especiales y se puede visitar una explotación agrícola dedicada a cultivos ecológicos, el Offene Stalltüren (puertas del establo abiertas).

Desde ya las plazas del centro histórico, sus fuentes y las bellas pinturas de sus edificios merecen una buena recorrida.

Las vistas desde el magnífico Gutsch Chateau, hotel boutique ubicado en lo alto de una montaña, son imperdibles.

La naturaleza llama a conocerla en los alrededores de Lucerna. Hay variedad de cruceros por el imponente Lago de los Cuatro Cantones, bordeado de altas montañas nevadas

El Monte Pilatus, al cual se puede acceder por funicular o mediante el tren de cremallera más empinado del mundo, ofrece vistas hermosas de la región.

El glaciar Titlis, a 3.020 metros, es un lugar especial para esquiadores y amantes de la nieve y agrega el atractivo de su teleférico giratorio en 360 grados que permite gozar a pleno de las vistas incluso durante el ascenso.

El clima es cambiante. Puede ocurrirte -como a nosotros- haber disfrutado a fines de abril de días soleados y apacibles con cerca de 20º de temperatura y, al día siguiente, abrigarte para andar bajo la última nieve de primavera. Nada importa, la ciudad muestra entonces otra de sus facetas, igualmente hermosa.

Quedan ciertamente muchos lugares por describir pero no hay mejor forma de concluir una nota sobre Lucerna que regresando al Puente de la Capilla para tomar un café o comer algo en uno de los tantos bares y restaurantes que bordean el bello río Reuss.

Los patos y los cisnes, serenos dueños del lugar, seguirán dándole color y armonía al paisaje y posarán para la foto de despedida.

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