Rígida o flexible: explorá qué tipo de madre sos

La psicóloga Maritchu Seitún nos ayuda a descubrir qué tipo de maternidad ejercemos y sus consecuencias.

Las madres que favorecen la curiosidad y los descubrimientos, la imaginación y la creatividad, estimulan en sus hijos la determinación y la confianza en sí mismos y en sus ideas y proyectos. En cambio, las que no dejan experimentar y les ofrecen siempre la información que ellas tienen y la imponen con rigidez, no ayudan a que los niños encuentren sus propios modos y su verdadero deseo y personalidad.

Niños

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Favorecer la curiosidad y los descubrimientos implica temas tan variados como dejarlos usar juguetes y objetos como ellos quieran sin preocuparse por el uso “correcto” o “adecuado” (hasta que lo preguntan o hasta que se desaniman); interesarse por su forma personal de explorar, jugar y hacer; saber esperar para enseñar la forma correcta de hacer o las reglas de los juegos cuando le interesen al hijo, o cuando crezcan y puedan tolerar las reglas; reconocer la trampa y el cambio de reglas o el no respetarlas como un tema de inmadurez; ofrecer materiales poco estructurados para jugar; permitir los experimentos en casa con cierto nivel de caos y suciedad; invitarlos a hacer regalos caseros (e imperfectos) para padres, tíos, abuelos, amigos en las distintas oportunidades (día del padre, cumpleaños); invitarlos a jugar con los restos de masa en la cocina, a ayudar a cocinar, o que lo hagan solos, y corten sus propias masitas y/o las decoren, sin preocuparse por la calidad o estética del resultado; contestar sus preguntas sobre cualquier tema, por embarazoso que resulte; permitirles jugar con materiales que no sean juguetes; tolerar que mientras juegan los chicos se enchastren, se ensucien, desordenen, se mojen, etc.

La flexibilidad abre la puerta de la imaginación

Se logra favorecer la creatividad y la imaginación habilitando a los chicos a dibujar y pintar lo que quieren y como quieren (aunque obviamente no siempre donde quieren); a hacer construcciones (ladrillos, bloques de madera, almohadones, piedras, palos, etc.) sin ayuda salvo que la pidan; dejándolos soñar sin preocuparnos por que sea o no realizable ese sueño; tolerando las interrupciones cuando les contamos un cuento, y /o que cambien el final, o alguna parte de la historia; inventando cuentos, ya sea el adulto, el chico o juntos!; habilitando e invitando a hacer juegos de roles (maestra, mamá, colegio, doctor, piratas, princesas, investigadores, científicos, etc.), y para los más grandes representaciones teatrales o las filmaciones; permitiéndoles vestirse y combinar la ropa como les guste y hacerse peinados, maquillarse, pintarse las uñas o la cara (salvo en ciertas ocasiones); ofreciendo alguna “zona de enchastre” en casa, etc.

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