Pautas para evitar conflictos familiares durante las cenas de Navidad y Año Nuevo

Un psicólogo nos da una serie de consejos para enfrentar y superar los malos tragos de las cenas festivas

Cada temporada de fin de año, familias y amigos se reúnen para compartir afecto, amabilidad y experiencias. En el ambiente ideal de vacaciones, a menudo representado en anuncios y medios de comunicación, tales reuniones son lugares de calidez, aprecio y felicidad general.

“Si te encuentras en una familia así, sos un afortunado y bendecido” comenta Nicholas Joyce, psicólogo de la Universidad de South Florida.

En un artículo publicado en The Conversation, Joyce escribe que “Si sus vacaciones están marcadas por el estrés, entonces puede ser parte del resto de nosotros, donde las fiestas traen a la luz cuestiones reales además de las experiencias positivas de la temporada”.

“En mi trabajo diario como psicólogo, especializado en terapia de salud mental con adultos jóvenes, las vacaciones siempre traen problemas profundamente arraigados” explica.

Para muchos, la familia es algo que han evitado al mudarse a la universidad o irse de casa, por lo tanto, regresar a casa durante las fiestas los obliga a participar en lo que no quieren hacer y han evitado con éxito durante meses.

Para la persona mal equipada, esto prepara el escenario para el desastre e incluso la mala salud. “El estrés a largo plazo se ha relacionado con problemas digestivos, enfermedades del corazón, tristeza y depresión. Algunos estudios han demostrado que las personas sometidas a estrés tienen más infecciones virales” sostiene este especialista.

Afortunadamente, podemos prepararnos para estos encuentros, investigarlos con los ojos abiertos y quizás manejarlos mejor. Compartimos lo que recomienda el psicólogo en su publicación:

El poder de la aceptación

Trabajo con personas que a menudo dicen cosas como “Si mi padre no bebiera demasiado”, “Ojalá mi madre aceptara cómo elijo vivir mi vida”, “Necesito que mi hermano deje de molestarme todo el tiempo”. “.

Si bien es cierto que estas declaraciones reflejan deseos profundamente arraigados y tales cambios traerían cantidades drásticas de alivio a la vida de una persona, también hay una razón por la cual estos eventos no han ocurrido o se han realizado cambios.

Yo llamo a esto el punto de vista de “rechazar la realidad”, y todos los humanos son retenidos por él. Pasamos años anhelando una realidad que no es verdad.

Una madre a la que no le importa nuestro peso, un padre que exprese su afecto hacia nosotros, un hermano que no nos juzgue según sus propios parámetros. Bajo la mentalidad de rechazar la realidad, entramos a nuestras casas para las fiestas llenos de esperanza, esta vez será diferente, solo para quedar decepcionados otra vez más.

¿Y qué pasa cuando estamos heridos por algo de algún familiar? Nos retiramos o arremetimos, causando más conflictos. Tal ciclo puede existir en la dinámica de su familia durante años si comienza a examinarlo de cerca.

La alternativa, entonces, es comenzar a cultivar lo que llamo la “mentalidad de aceptación”. Esta mentalidad implica tratar exactamente con lo que es verdadero, lo que es real y lo que es realista en lugar de todas las cosas que deseamos que sean.

Tal mentalidad implica abrirnos al dolor involucrado en la plena realización de nuestras vidas. Significa que iré a la cena festiva sabiendo muy bien que mi hermano va a molestarme o que mi madre va a comentar sobre mi apariencia. Entrar en esta realidad nos hace menos reactivos y más capaces de elegir qué cosa queremos hacer sobre esta dinámica.

Para cambiar o dejar ir

Enseño a mis clientes una habilidad para la vida llamada “proceso de dejar ir”. Implica tres pasos:

  1. Observe y permita que una experiencia ocurra.
  2. Decida si la experiencia es útil o no.
  3. Si es útil, haz algo al respecto. Si no, dejalo ir.

Tal proceso tiene que ser utilizado continuamente durante las fiestas de fin de año, cuando a menudo nos enfrentamos una vez más con dinámicas y personalidades de las que tratamos de escapar en nuestra vida cotidiana.

Poniéndolo en práctica

Mientras se dirige a sus eventos navideños, tómese un minuto para darse cuenta de qué pensamientos, sentimientos e impulsos le surgen. Esto es solo información, y todo eso puede ayudarnos a preparar un plan.

Con esta información disponible, considere a qué ruta desea ir. ¿Necesita ir a una ruta de cambio y resolver un problema, o necesita dejarlo como algo que está fuera de su control? Ahora podrá realizar más plenamente cualquier ruta que elija.

Y solo porque algo no salió bien la primera vez que lo hiciste no significa que no pueda ir bien la próxima vez.

Entonces, incluso si mamá no respetó sus deseos la última vez, puede valer la pena volver a intentarlo, incluso si la recompensa es solo que pueda sentirse bien consigo mismo proceso de ser asertivo.

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