La receta millonaria que se vendió por solo un dólar

Ruth Wakefield, inventora de las tradicionales galletitas con trocitos de chocolate, vendió los derechos de su receta a un precio irrisorio. Qué arreglo consiguió para lograr una fortuna publicitaria

La crisis económica azotaba a los Estados Unidos en la década del 30. Los comerciantes peleaban por mantenerse en pie frente a una economía en recesión constante. Algunos, sin embargo, lograron sortear la crisis e hicieron la base de su fortuna mientras otros emigraban en busca de un futuro próspero.

Es la historia de Ruth Graves Wakefield, nacida en 1903 en Massachusetts, Boston, y dueña de uno de los inventos gastronómicos que perduraron para siempre. Con 27 años, era la persona que estaba al frente del Toll House, un restaurante que había construido junto a Kenneth Wakefield -su marido- y que ofrecía comida casera y un elegante servicio que atraía a un grupo selecto de clientes.

En los primeros cuatro meses, Wakefield se las arregló con solo 12 empleados. Pero pocos años más tarde necesitó más de 100 trabajadores para servir alrededor de mil comidas al día.

cookies

Pero Wakefield lo que escribió su nombre en la historia de la gastronomía fue su creatividad al cambiar una receta de galletas de nueces y mantequilla que servía con el helado, añadiendo chocolate raspado. De allí las famosas galletitas con pequeños trozos de chocolate, conocidas en el mundo como las chocolate chip cookies. Desde entonces, la gente se agolpaba para comprar y pedir las galleras se multiplicaban sin cesar.

Los continuos viajes a Europa que realizaba el matrimonio Wakefield permitió que la mujer reeditara el recetario más de 28 veces antes de 1950, con más y nuevas recetas

Se elaboraban en Toll House para distribuirlas en distintas tiendas de alimentación de la zona, y la receta fue compartida de tal manera que el mismo año que aparecieron en el recetario de Ruth, figuraron ya como “chocolate chip cookies” en el Ohio State Grange Cookbook con la misma fórmula exacta.

Con la fórmula difundida y plagiada por varios chefs, Watefield decidió vender su receta a solo un dólar a Nestlé, que logró subir sus ventas utilizando la receta y el nombre del restaurante para promocionar sus productos.

Le vendió a Nestlé la receta a apenas un dólar, ero a cambio de su venta recibió una inmensa publicidad que valía millones

El logo y el nombre de Toll House pasaron a figurar en los paquetes de pepitas de chocolate Nestlé con la fórmula al dorso. La empresa sigue cumpliendo su parte del trato y los herederos de Wakefield siguen viviendo de una fortuna que no para de crecer.

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