Dejan Argentina para ayudar a los que sufren la falta de agua en África

Gustavo González, su mujer Laura y sus 3 hijos se mudan a Guinea-Bissau para realizar trabajo humanitario: sin agua no hay vida

Gustavo González (funcionario municipal) tomó una decisión consensuada con su familia: mudarse de Dina Huapi en la Patagonia, a Guinea Bissau en África.

En noviembre toda la familia partirá rumbo a África donde proyectan pasar 2 años colaborando con Agua y vida, una asociación sin fines de lucro cuyo objetivo es brindar ayudas a aquellos que no puedan acceder a un recurso tan imprescindible como el agua.

Guinea-Bissau está al oeste de África. Su lengua oficial es el portugués, aunque se usa más que nada en el ámbito comercial y de negocios, mientras que la mayoría de la gente habla kriolu.

La familia González espera alquilar sus propiedades en la Patagonia para poder mantenerse durante su estadía. Además, empezarán a vender varias de sus pertenencias, como su camioneta o el televisor, para juntar más dinero.

Cada uno de ellos viajará con dos valijas y otra de mano, un total de 15, en las que habrá sobre todo medicamentos y elementos de primera necesidad, además de un ukelele y un teclado de Giuliana, la del medio

Ya se dieron todas las vacunas correspondientes, porque saben que las enfermedades son riesgosas. Los hijos viajarán con 18, 12 y 8 años. Gustavo viajó el pasado 14 de marzo hasta Guinea-Bissau para organizar el tema vivienda.

Gustavo había hecho dos entrevistas con el director del proyecto, Alejandro, quien le contó que  era petrolero y en vacaciones se tomaba un mes para hacer pozos de agua en Guinea-Bissau.

Al final se mudó allí con su esposa Paola y sus 3 hijas. Allí adoptaron el año pasado a Djiro, de 15. Y la historia los contagió

Una anécdota de Alejandro: ante la falta de electricidad y la presencia de escasos medios de comunicación, Alejandro Robles explicó que los habitantes de Guinea Bissau no saben demasiado de Argentina. Sin embargo, pagan entradas para asistir al cine donde, en lugar de películas, ven partidos del Barcelona con su astro, Lionel Messi.

“Messi es lo único que conocen de Argentina y a veces, cuando me quieren coimear exigiendo documentos inexistentes, les muestro mi pasaporte argentino y les digo que soy del país de Lio”, explica Alejandro y aclara que, entonces, los guineanos lo dejan pasar y le piden que le envíe saludos al jugador.

Gustavo, seguidor de Alejandro, dice que saben que hay riesgo y que en tema enfermedades es el punto donde uno más tiene que aplicar la fe y tomar una decisión. Llevan medicamentos.

Y dice, “hay médicos, no tenés OSDE, ni Swiss Medical ni el Garrahan pero todo lo que humanamente podemos llevar, lo que está de nuestro lado, lo llevamos. En el caso de tener un problema sí que podemos ir a Portugal que hay vuelos directos y atendernos ahí”.

La idea es ayudar para que los locales no tengan que caminar 5 km para ir a buscar agua, ayudar para que puedan tenerla en la aldea.

También se les enseñan medidas de higiene que no tienen. Hay cosas que no saben, como por ejemplo tiraban las pilas al agua, hacían una letrina al lado de donde sacaban agua, o se reían cuando veían un papel higiénico en la camioneta, porque se pensaban que eran servilletas que venían redondas.

Ellos cuando van al baño se lavan con las manos. Se enferman y nunca saben porqué. Se concientiza y se enseña sobre eso.

Dice que van a tener un profesor del lugar los primeros seis meses. Aprenderán de forma práctica, como por ejemplo yendo a hacer los mandados con él para aprender de la manera más práctica posible, irán a pasear con el profesor, saldrán… Métodos que atrapen a los hijos y no se aburran en esa etapa.

Gustavo y Matías, el hijo mayor, van a trabajar en la construcción de pozos de agua, mientras que su esposa, Laura, se centrará en la educación de los otros dos chicos, que desde hace un tiempo que ya hacen homeschooling.

“Conociendo al personaje, seguramente luego mi mujer va a estar trabajando en alfabetización, cuando domine el idioma seguro se mete con algo de eso, le pondría un par de fichas”, explicó Gustavo entre risas.

“Me encantaría que mis hijos aprendan y sigan así, que su tesoro sea amar a dios y al prójimo y no tener un título, no está mal eso, pero perder la vida tratando de ser el mejor y siempre hay alguien que te gana y asi van a estar pudiendo salvar vidas”, valoró Gustavo.

¡Toda la buena vibra para esta maravillosa familia!

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