Minimalismo existencial: consejos para rendir más haciendo menos

¿Cuántas veces nos hemos sentido abrumados por las tareas que teníamos previstas para ese día, sintiendo imposible llegar a cumplir con todas? ¿Y qué pasa cuando esa sensación se vuelve parte de nuestra rutina, cuando todos los días estamos a las corridas, tratando de cumplir con todo y sintiendo que no llegamos?

Como una bola de nieve, a medida que avanza el día el stress va creciendo y nos vamos sintiendo cada vez más abrumados por la cantidad de tareas que siguen pendientes. Son tantas, que muchas veces no sabemos ni por dónde empezar y comenzamos a bloquearnos, completando así el círculo vicioso porque al quedar paralizados se nos acumulan más las tareas pendientes y todo se vuelve cada vez peor.

Inclusive, algunas personas se sienten orgullosas de mostrar esa vida hiperactiva y desconectada de “nimiedades”.

 Estar a las corridas y estresado no tiene nada que ver con ser proactivo y eficiente

Pareciera ser que alguien ofuscado por los quehaceres laborales es alguien exitoso. La sobrecarga tiene buena prensa.

Por suerte son cada vez más las voces que recuerdan que tener éxito es poder vivir relajado y disponer de tiempo para los planes verdaderamente importantes.

Podríamos decir que el secreto para curar el síndrome del “estoy siempre ocupado” sin renunciar a tener una vida activa consiste en aplicar esta misma idea a tu día a día y hacer menos pero mejor. Consiste en cambiar de mentalidad y, en vez de intentar hacerlo todo, hacer únicamente aquellas cosas que realmente importan.

Te acercamos los 6 puntos fundamentales para hacer menos, para poder más:

1) Es necesario ser selectivo en vez de reactivo. Es decir, seleccionar y solamente aceptar las tareas que te vayan a ayudar a conseguir tus objetivos en lugar de decir siempre que si.

2) Para poder cumplir con el punto 1 es necesario tener en claro a donde queremos llegar. Tomarse un tiempo para definir nuestro plan de acción a largo plazo es sumamente productivo. Eso si, es necesario entender que ese plan puede sufrir modificaciones en cuanto a como lo concretamos y debemos estar preparados para aceptar los cambios.

3) Para cumplir con el punto 2 es necesario darnos tiempo para reflexionar sobre nuestra vida. Revisar las prioridades y evaluar si las estamos cumpliendo.

4) La libertad para elegir implica la responsabilidad de hacer lo que hemos elegido y la resignación de NO HACER lo que no hemos elegido. Aunque suene bastante lógico este punto es fundamental para poder concentrarnos y dedicarle tiempo a lo IMPORTANTE. Y no siempre es fácil renunciar a todas las cosas que aparecen y nos tientan.

5) Enfocarte en lo que estás haciendo y no en lo que están haciendo los demás. Mirar constantemente al costado te quita energía y te hace ir más despacio. Preocupáte por hacer bien y eficientemente lo tuyo.

6) Planificar a corto, mediano y largo plazo. Para esto es necesario establecer reglas y condiciones de vida. Claro que estas no deben ni pueden ser inquebrantables ya que siempre hay imponderables, pero mientras más te apegues a tus propias normas más cerca estarás de vivir a pleno y poder disfrutar de lo que hacés y de tu tiempo libre.

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