Tomar agua con gas: propiedades, beneficios y tipos

Conocé cuáles son los beneficios que esta bebida le puede ofrecer a tu organismo y en qué horario es recomendable consumirla.

El agua con gas es una bebida que se suele ingerir tanto de manera individual como también acompañando las comidas. Entre algunos aspectos positivos que nos da su consumo, está que ayuda a equilibrar los niveles gastrointestinales e incluso da una mano para la pérdida de peso.

Si bien el agua con gas es un trago bastante común, su consumo puede no resultar del todo beneficioso para determinadas personas. Esto va a depender de las propiedades que el tipo de agua con gas presente y el horario en el cual se lo está ingiriendo. Es por eso que se debe prestar mucha atención al consumo de esta bebida y sus características.

Propiedades del agua con gas

El agua con gas es una bebida que contiene anhídrido carbónico, el cual se encarga de generar las burbujas que vemos en el vaso. La carbonatación nos permite identificar la cantidad de carbónico disuelto en las aguas con gas.

  • Es importante aclarar que entre el agua con gas y el agua normal no hay ninguna diferencia que haga una o la otra más nutritiva. Si bien ambas propiedasdes son similares, hay que reconocer que el agua con gas presenta muchos más minerales y carbonato que el agua normal.

Entre algunos de esos minerales podemos mencionar el hierro, el sodio, el calcio y el magnesio. Además, ambos tipos de agua hidratan de la misma manera, por lo que ni el agua con gas ni el agua normal se destacan por encima del otro en esta característica.

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El agua con gas puede llegar a provocar una sensación de hinchazón aunque no genere gases. En este tipo de situaciones, se recomienda consumir agua normal en lugar de agua con gas, para reducir esa sensación.

Tipos de agua con gas

Si bien al día de hoy existe una gran variedad de tipos de agua con gas, en líneas generales esta bebida se puede dividir en dos grandes grupos. En primer lugar están aquellas aguas que poseen ácido carbónico de forma natural. Esto quiere decir que fueron adquiridas desde un manantial, mientras que el otro tipo de agua con gas es el que contiene minerales gasificados. Estos se gestionan agregando posteriormente el ácido carbónico.

Siempre se debe prestar atención al etiquetado de los envases de agua con gas, ya que en cada uno de ellos observamos no solo el tipo de bebida que es, sino que también sabremos cuál es la mejor opción para consumir en cada caso.

Dependiendo del número de carbónico disuelto en las aguas con gas, sabremos diferenciar entre algunos tipos de esta bebida. Es así que podemos identificar a las aguas con carbonatación ligera, clásica y gruesa, y también a las aguas efervescentes o aguas de aguja. Estas últimas se especializan en las aguas que contienen una cantidad de carbonatación más baja que el resto.

A su vez, podemos encontrar más variantes del agua con gas en el siguiente listado:

  • Agua mineral natural con gas carbónico añadido: se le agrega anhídrido carbónico, el cual no es originario del mismo manantial donde el agua es extraída.
  • Agua mineral natural gaseosa o carbónica natural: contiene la misma cantidad de anhídrido carbónico que en su origen. Sin embargo, se le suele agregar más de este componente para compensar la pérdida que puede llegar a tener durante el proceso de envasado. Cabe aclarar que el anhídrido carbónico tiene que ser del mismo manantial.
  • Agua mineral natural reforzada con gas del mismo manantial: en este caso, al envasar el líquido, su nivel de anhídrido carbónico es mucho mayor al de origen. Por lo tanto, el gas que se le añade deberá provenir del mismo mantantial de donde se extrajo el agua.
  • Agua mineral natural totalmente desgasificada: a este tipo de agua con gas se le extrae todo el gas carbónico libre mediante ciertos procedimientos exclusivamente físicos.

También es muy frecuente clasificar el agua con gas dependiendo del tipo de mineral que predomina en la bebida. Es por eso que algunas aguas con gases pueden ser bicarbonatadas (poseen más de 600 mg/l de bicarbonato), sódicas (entre los 551 y 1.172 mg/l de sodio, riesgoso para hipertensos), cloruradas (más de 200 mg/l de cloruros), sulfatadas (más de 200 mg/l de sulfatos, presentan efecto laxante) y cálcicas (entre los 150 mg/l y 375 mg/l de calcio).

Cabe mencionar las aguas magnésicas, aquellas que superan los 50 mg de magnesio por litro de agua. Al contener una mineralización bastante fuerte, no es recomendable ingerirla como una bebida habitual de consumo.

En cuanto a otros aspectos que nos permiten diferenciar los tipos de aguas con gas, podemos mencionar el sabor que presentan y su valor económico dentro del mercado. Por lo general, las aguas más naturales son las que presentan un precio bastante elevado. Y su sabor se diferencia por ser uno de los más suaves dentro del grupo de dicha bebida.

¿En qué nos beneficia?

Entre los aspectos positivos que podemos mencionar sobre el agua con gas es que genera una sensación de saciedad al consumirlo, controlando el apetito. Esto ocure ya que la bebida provoca presión en las paredes del estómago, ayudando al control de las ingestas.

Para las comidas que contienen muchas grasas y preoteínas, el agua con gas es una buena manera de facilitar la degredación de estos alimentos. La bebida permite que la comida pase por el intestino de manera eficaz y, a su vez, evita los dolores, ardores, pesadez estomacal y los reflujos.

Por último, ayuda al proceso digestivo dentro del estómago al combinar los jugos gástricos y el ácido carbónico. Es así que evita las digestiones pesadas, las hace más rápido y eficaz y mantiene una buena salud intestinal.

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Los que se benefician de tomarla

Aquellas personas que suelen benficiarse más al consumir agua con gas son:

  • Personas con obesidad o sobrepeso, ya que esta bebida ayuda a controlar el apetito constante y es un buen reemplazo para los refrescos.
  • Personas que padecen de dispepsia o de alguna digestión pesada. El agua con gas favorece al buen funcionamineto de los intestinos y de la digestión.
  • Personas que padecen determinadas enfermedades metabólicas como la obesidad, osteoporosis, diabetes o hipertensión.

 ¿Quiénes no deberían tomarla?

Para determinado grupo de gente, es recomendable optar por la versión sin gas del agua ya que en ciertas situaciones puede ponerlos en desventaja. Estos casos son los siguientes:

  • Deportistas: la versión con gas dificulta la deglusión y puede provocar una aparición de los reflujos en el atleta que lo consuma.
  • Personas con acidez: se puede producir una distensión abdominal que beneficia únicamente a los reflujos gástricos, agravando aún más la patología.
  • Personas con flatulencias: en específico aquellas que presentan dificultades a la hora de expulsar los gases.

  • Personas con efermedades pulmonares: en estos casos no es recomendable hinchar el abdomen consumiendo agua con gas. Puede generar una presión en el pumón y estorbar aún más la función respiratoria.
  • Personas con enfermedades de tracto digestivo bajo: esto incluye las flatulencias, celiaquía, colon irritable o enfermedades de crohn. Para estos casos, no es recomendable el consumo de agua con gas debido a que aumenta las molestias digestivas por mayor distensión abdominal a nivel del intestino grueso.

Mejor hora para consumir agua con gas

Los beneficios que esta bebida nos puede ofrecer van a depender mucho del momento en el cual decidimos consumirla. Lo más recomendable es ingerir entre uno o dos vasos medianos antes y durante las comidas. Sin embargo, beberla antes proporciona mejores beneficios ya que no solo alivia el apetito, sino que también activa los jugos gástricos y prepara al estómago para la digestión de los alimentos.

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Optar por ingerir agua con gas entre las comidas también es una opción que se puede elegir. En los momentos que salimos a tomar algo, ordenar un agua con gas como reemplazo de las gaseosas y refrescos suele ser la mejor iniciativa para el equilibrio digestivo.

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