Black Mirror, una serie que cuestiona cómo usamos la tecnología

En esta nota reflexiono acerca del capítulo “Toda tu historia” de la serie Black Mirror a la luz de la filosofía y especialmente, desde la mirada sobre la tecnología de Martin Heidegger. Así que si no viste el capítulo, podés llegar a perderte algunos detalles y sí, esto es un spoiler alert.

El capítulo tres, “Toda tu historia”, de la primera temporada, cuenta la típica historia de un affaire. Liam es un joven abogado que descubre que su mujer lo engaña con un viejo conocido de ella. Ahora bien, la trama no es tan simple, ya que en este mundo hay una nueva tecnología: el grano. Éste es un dispositivo que se implanta detrás del lóbulo y que permite filmar absolutamente todo lo que ven nuestros ojos. De esta manera, hasta el mínimo detalle de cada situación en que vivimos, puede ser recordado, o más bien, reproducido. Lo que parece ser una solución a muchos problemas prácticos del día a día parece terminar siendo una maldición.


La primera pregunta que me surge es: ¿estamos tan lejos de esto? Black Mirror es ficción. ¿Lo es? ¿Cuán ficticio es? ¿No funciona el celular que tenemos en el bolsillo como el grano? Con un celular podemos grabar en cualquier momento, todo lo que hablamos queda registrado en Whatsapp, podemos chequear las últimas transferencias bancarias y buscar en la bandeja de entrada los últimos mails de mi jefe. Incluso revisar y analizar junto a nuestros amigos que me quiso decir una chica con un emoticón.
Hoy tanto los tiempos como las distancias, son más cortas. Nadie rechazaría la electricidad, los viajes en auto o avión, los avances de la medicina. Hasta el más hippie y enemigo del progreso elegiría la electricidad sobre la luz a vela, no prescindiría del tren o el colectivo o, aún más simple, la muerte por sobre la cura a una enfermedad.
Con los avances tecnológicos la vida, sin duda, se vuelve más agradable, más fácil. Los hombres cada vez sufrimos menos, vivimos más cómodos, nos liberamos de las necesidades de la naturaleza.

Heidegger, la tecnología nos transforma

Hace casi 70 años en su conferencia “La pregunta por la técnica”, Heidegger nos hablaba de estos temas. Para él, la esencia de la tecnología no tiene nada que ver con la tecnología sino que yace en un modo particular de pensar. Más allá de la producción de todo tipo de máquina y artilugios lo que a Heidegger le interesa de la técnica es su carácter conformador de una época.
Heidegger está muy lejos de la interpretación habitual de la tecnología: ¿Es la tecnología un simple instrumento, sin duda cada vez más poderoso, que es indiferente, es decir, que no es ni bueno ni malo sino que depende del uso que le demos? ¿O es algo más? Heidegger se diferencia de esta postura “del sentido común” de entender la tecnología como instrumento.
En realidad, lo que hace la tecnología es configurar el mundo que nos rodea, es decir, transformar el cómo nos relacionamos con el mundo, con los otros y con nosotros mismos. Black Mirror es el espejo negro que nos devuelve nuestro reflejo en cada pantalla que nos rodea, en nuestra casa, en la palma de nuestra mano.

Black Mirror es el espejo negro que nos devuelve nuestro reflejo en cada pantalla que nos rodea, en nuestra casa, en la palma de nuestra mano.

Black Mirror, un presente distópico

Charlie Brooker, creador de la serie, dice en una entrevista que quería hacer un programa sobre la influencia de la tecnología en nuestras vidas, pero no un panfleto antitecnológico con robots malvados, sino algo más cercano y probable. Sostiene que la tecnología es una droga y busca investigar sus secuelas. No se trata de imaginar un futuro irreal y distópico, sino uno cercano, que nos podría pasar a nosotros.
¿Y cómo nos relacionamos con todo esto? Heidegger dice como si todo estuviera a la mano, al alcance de un click, ahí, disponible. La realidad se me presenta como objeto de encargo, dócil a las funciones requeridas, a lo que necesita el ser humano. Todo es dócil a mi voluntad de dominio, a mi afán de dominar.

Player con las opciones de las escenas de la memoria del protagonista
La tecnología solo busca lo funcional. Enmarca el mundo mirándolo como recurso, el mundo es importante en tanto que es explotable para una vida más práctica y manejable, todo se entiende desde la utilidad. Busca la eficiencia, que todo traiga una solución. El problema no es la tecnología en sí misma, sino como transforma nuestras vidas, o, más bien, en lo que nos transforma.
Pero, entonces, si todo se vuelve dócil a nuestra voluntad de dominio, ¿no nos volvemos amos y señores del mundo? Sí y no. El hombre también está preso, puesto que no elige esta forma de ver el mundo, sino que se le impone. Heidegger habla de Gestell, la esencia de la tecnología es imposición. La pregunta es, ¿usamos la tecnología o somos usados por ella?

Black Mirror y la sociedad

Black Mirror explora como la pantalla determina nuestra sociedad. Volviendo al capítulo: podrías pensar que este “grano” es positivo porque nunca te olvidarías de nada. Nunca olvidarías un nombre, una cita, un buen gesto de otro (pero también algo malo que te hayan hecho).
Pensemos otra vez en nuestros teléfonos. ¿Funciona de la misma manera? Uno podría decir que es una decisión personal grabar o sacar fotos, o guardar cierta información. Incluso se nos podría decir que nosotros somos los que optamos tener un teléfono. ¿Lo elegimos realmente? ¿se puede trabajar en el mundo de hoy sin un smartphone? ¿Cómo se tiene amigos? ¿se puede educar hoy sin smartphones?
En definitiva, ¿no nos obliga la sociedad a tener uno? Pensemos en el personaje que no tiene el grano. Uno le pregunta si es una decisión política, si es algo ideológico, como si fuera un acto de resistencia, un ir contra la norma. Otro personaje comenta que no podría vivir sin él. ¿Podríamos vivir sin internet?

La tecnología y la conexión con .. ¿la realidad?

El personaje principal está más tiempo viendo recuerdos que viviendo. ¿Nos desconecta la tecnología, el teléfono, Instagram, Twitter? ¿o nos conecta más aún? ¿nos aísla o nos hiperconecta? ¿Qué es lo real? ¿Lo digital es lo contrario a la realidad o es otra dimensión de ella?
Una de las escenas más fuertes, a mi parecer, es la escena que Liam tiene sexo con su mujer, en la cual ninguno está en ese momento ahí, sino reproduciendo un recuerdo de sus “highlights” sexuales. Se los enfoca fuera del recuerdo y parecen ciegos. ¿Cómo afecta estas nuevas tecnologías a nuestras relaciones? ¿Se pierde intimidad? ¿Se hacen las relaciones más superficiales?


En el final se juega con escenas de Liam en su casa vacía y los recuerdos. En la realidad priman colores grises y azules. En los recuerdos, que siempre aparecen la hija y la mujer, priman el amarillo, naranja y marrón. Sutilmente la serie nos muestra su postura y anticipa el final. Quizá la tecnología nos traiga ciertas ventajas, pero trae más males que cosas buenas. ¿Es la solución sacarse el grano? ¿Es la solución destruir nuestros celulares, romper el módem del wifi e irnos a vivir a Tierra del Fuego? ¿Hay posibilidad de un buen uso o necesariamente se nos impone y corrompe?
Es sólo una reflexión, pero pensá ¿cuántas veces chequeaste tu smartphone desde que empezaste a leer esta nota?

Mateo Belgrano. Profesor y Licenciado en Filosofía, trabajó un año en la Universidad de Eichstätt de Alemania con una beca de investigación sobre la filosofía de Martin Heidegger. Ver su fanpage sobre filosofía

 

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