“La mente es genial cuando produce ideas y, terrible, cuando produce ruido”

Compartimos un texto de ‘Los 88 peldaños de la gente feliz’, donde cuenta Anxo Pérez por qué montar dramas a largo plazo no es constructivo

Anxo Pérez es presidente y fundador de @8Belts, un programa para aprender idiomas muy innovador y exitoso. Es conferenciante y autor de 3 bestsellers (Colección #88Peldaños). Escribe en el sitio ABC. Compartimos un texto que invita a pensar las cosas de otra manera. Y que puede cambiar tu vida.

«La mente es genial cuando produce ideas. Terrible cuando produce ruido»

“Dos niños se pelean. La disputa dura cinco minutos. ¿Cuánto dura el enfado? Otros cinco. Dos adultos se pelean. La disputa dura cinco minutos. ¿Cuánto dura el enfado? Cinco días (y en algunos casos, toda una vida). ¿De quién es la culpa? De la bestia que llevas dentro. ¿Cuál? Ésta:

«Ya han pasado cinco días y todavía no doy crédito. Le hice la tortilla para desayunar y en lugar de agradecerme el esfuerzo, se queja de que le faltaba sal. ¿Pero quién demonios se cree que soy? ¿Su criado? No voy a permitir que me vuelva a dar una contestación así nunca más. Y lo más probable es que se haya quedado todo tranquilo como si nada hubiera pasado. Seguro que ya ni se acuerda. Como no me pida perdón, no le vuelvo a hacer un desayuno en su vida».

Ese ruido mental es la bestia. Ella es la responsable de que el drama y la amargura se perpetúen. Durante mucho tiempo yo tuve un concepto erróneo de la justicia que me llevaba a pensar que un drama no es desacertado siempre y cuando el asunto sea lo suficientemente grave, ya que lo veía como una forma de ecuanimidad — si no se monta un drama, entonces la situación va a parecer menos grave de lo que es, y eso no sería justo—, pensaba yo. Hoy soy consciente de que es al revés.

El drama es uno de los atributos principales de la gente con poca altura interior. Es otro de los placeres ocultos del ego

¿Cómo puede ser que a la gente le guste perpetuar un problema que a largo plazo da dolor? Porque a corto plazo da placer. Montar dramas a largo plazo no es constructivo, pero a corto plazo… gusta. ¿Cómo se puede evitar la perduración de un problema? Amansando la bestia. ¿Y cómo se amansa la bestia? Eliminando el ruido mental.

— Anxo, ¿eso no es muy difícil?

Depende. Si no me compras la solución que estoy a punto de darte, sí lo es. En caso contrario, no lo es tanto. El problema es que esta solución está llena de prejuicios. Yo los tuve toda mi vida. Cada vez que alguien me la recomendó, yo nunca compré su consejo. Me parecía la mayor pérdida de tiempo. Pero estaba equivocado. ¿Y cómo puede ser que teniendo algo tan útil a mi alcance lo rechazara durante tanto tiempo? Porque no era yo quien lo hacía. Era mi Bolsa Negra. Una de las principales amenazas para el ego es soltar creencias anteriores. Recuerda que el ego ADORA tener razón y cambiar de creencias significa no tenerla.

Reconocer una equivocación es tremendamente doloroso para el ego, y por tanto, cuando alguien llega a nosotros con algo que supone cambiar la forma de pensar anterior, ¿qué hacemos de forma casi instantánea? Tensarnos y emitir más ruido. «Eso no puede ser así», se rebela nuestra mente, la bestia

¿Listo para la solución a cómo amansar tu bestia y eliminar todo ese ruido mental que perpetúa la amargura? Pues aquí va. Pero antes prométeme hacer el esfuerzo de controlar tu deseo de rebelarte contra ella al leerla, ya que ese rechazo no viene de ti. Viene de tu ego, tu Bolsa Negra.

En un Peldaño anterior dije que el cien por cien del sufrimiento que existe en el mundo procede de un único sitio: la mente humana. Por tanto, si conseguimos detener el ruido mental, estaremos deteniendo de facto la fábrica del sufrimiento, esto es, amansando la bestia. ¿Y cuál es la mejor herramienta para domesticar el silencio y conseguir ser tú quien controle tu mente en lugar de que sea ella quien te controla a ti? La meditación.

— Anxo, ¿la misma que tú rechazaste durante años?

Sí. Otro más de mis errores. La meditación es posiblemente la mejor herramienta para domesticar tu mente. Si escuchas a tu ego, rechazas antes de probar. Si escuchas a tu esencia, pruebas primero y rechazas (o no) después. Te recomiendo que hagas lo segundo y le des una oportunidad. En realidad, no una, sino al menos cuatro, ya que no suele funcionar a la primera. Al hacerlo reconocerás que llevabas dentro una bestia, tu mente, que cuando se domestica, te regala felicidad, pero cuando no, te inflige amargura.

#88PeldañosGenteFeliz