¿Vale la pena sacrificar sueño por hacer ejercicio?

Levantarse temprano, llevar a los chicos al colegio, ir a trabajar, ocuparse de la casa y los compromisos… El día está lleno de tareas que nos pueden agotar, más si a eso le sumamos un momento para realizar actividad física.

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Muchos somos conscientes de la importancia de ejercitarse: mejora la salud cerebral, mejora el funcionamiento de nuestro corazón e influye en nuestro bienestar general, entre otras cosas.

Sin embargo, muchas veces la vida nos supera y nos vemos forzados a elegir entre horas de sueño o horas deportivas.

Por su parte, la falta de sueño puede aumentar el riesgo de sufrir un ACV, reduce nuestras capacidades cognitivas y puede producir depresión o ansiedad.

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Nos encontramos en una encrucijada difícil de sortear. Tanto el sueño como el ejercicio, son ingredientes importantes para una vida saludable y no deberían contraponerse. Entonces, ¿qué es mejor, dormir o hacer ejercicio?

La respuesta es que si tenés que sacrificar sueño para hacer ejercicio es mejor que no lo hagas. Si bien hacer deporte es muy importante para llevar una vida sana y plena, realizarlo a costa del sueño puede ser contraproducente.

En primer lugar, dormir es importante para las rutinas de ejercicio porque reduce el riesgo de lesiones y permite la recuperación musucular.

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Por otro lado, acostarnos tarde atrasa nuestro ciclo circadiano. Los seres humanos necesitamos  más o menos ocho horas de sueño cada noche para descansar bien. Por lo que levantarnos luego de seis horas y media de sueño para hacer ejercicio significa realizar el ejercicio durante nuestra noche biológica

Esto puede ser contraproducente porque según la Universidad de Northwestern nuestras células musculares también tienen ritmos circadianos y se desempeñar mejor durante su día biológico, que coincide con el nuestro.

Cómo incluir ejercicio en la rutina

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Si no tenés tiempo para realizar de corrido una rutina de ejercicio podés reemplazarlo por algunos hábitos como subir las escaleras de tu edificio en lugar de usar el ascensor o caminar en vez de usar el auto.

Por otro lado también existen rutinas que no requieren más de siete minutos y podrían solucionarte el problema de la falta de tiempo. También podemos distribuir los ejercicios a lo largo del día, haciendo 15 minutos a la mañana, 15 al mediodía, 15 por la tarde y luego repetirlos por la noche.

 

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