Desarrollan un test sanguíneo que puede diagnosticar el autismo

Un equipo de investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer (Nueva York, Estados Unidos) ha desarrollado un test en sangre, que se encuentra todavía en etapas de experimentación y que permitiría diagnosticar el trastorno del espectro autista con una eficacia de más del 96%.

La prueba, un algoritmo basado en los niveles de diferentes biomarcadores en una muestra de sangre, podría abrir la puerta a un diagnóstico precoz y al desarrollo futuro de la terapia. Los científicos en el Departamento de Ingeniería Biomédica de RPI dijeron que lo pueden utilizar para predecir con precisión si un individuo se encuentra dentro del espectro del autismo y en qué parte del mismo.

Los investigadores dijeron que esta es la primera prueba fisiológica desarrollada para diagnosticar el autismo y esperan que pueda estar ampliamente disponible en el futuro.

Así se desprende de los resultados publicados en la revista PLoS Computational Biology, cuyos autores recuerdan que el autismo afecta a uno de cada 68 recién nacidos pero el origen de la enfermedad sigue siendo desconocido.

La claridad en el diagnóstico de los niños afectados por el trastorno del espectro autista (TEA) es un gran desafío para los investigadores médicos modernos. Las causas fundamentales de TEA todavía siguen siendo un misterio, pero se entiende que el diagnóstico precoz puede conducir a un tratamiento y una gestión más eficaz del desarrollo de los chicos afectados.

Encontrar una manera eficaz para el diagnóstico de TEA ha demostrado ser un asunto complicado para los investigadores. En general, los médicos se basan en la evaluación de los patrones de comportamiento del niño y las habilidades sociales para el diagnóstico y la mayoría de los niños autistas no son identificados hasta después de la edad de cuatro años. El trastorno está demostrando ser muy complejo con una notoria variedad de manifestaciones y causas probables.

En 2015, los científicos identificaron ciertas proteínas que se pueden conocer en la saliva y se ven a menudo en  niveles elevados en las personas con autismo. Esto condujo a una prueba de saliva potencialmente rápida y discreta para diagnosticar el trastorno. El año pasado, otro grupo de investigadores trataron de perfeccionar una técnica de seguimiento ocular con la esperanza de proporcionar una forma temprana de probar y diagnosticar a los niños.

Pero con esta prueba nueva, los investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer afirman haber desarrollado el proceso de diagnóstico fisiológico más completo hasta la fecha. Si bien la investigación previa a menudo se centró en metabolitos individuales o biomarcadores, este nuevo proceso mide 24 metabolitos separados de la muestra de sangre y, a través de un algoritmo complejo, se puede determinar si un individuo supuestamente está en el espectro del autismo.

Los primeros resultados que se reportaron son sin duda impresionantes. La muestra se realizó con 83 participantes con TEA y 76 participantes neurotípicos de la misma edad. La técnica identificó correctamente el 96,1 por ciento de los participantes sin TEA y el 97,6 por ciento de quienes si están afectados.

“Debido a que hemos hecho todo lo posible para hacer que el modelo funcione de modo independiente, soy muy optimista de que seremos capaces de replicar nuestros resultados con una cohorte diferente”, dice Juergen Hahn, autor principal del estudio quien agregó que “Este es el primer diagnóstico fisiológico y es altamente preciso y específico.”

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