Yoga en el hogar: 5 tips para iniciar y mantener este hábito saludable

La disciplina milenaria trae consigo muchos beneficios. La clave está en que puedas hacerle lugar en tu rutina diaria para que comiences a ver y disfrutar de sus resultados.

Más que una actividad física, el yoga es un estilo de vida integral que sana, cuida y fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu mediante la práctica de las asanas -cada una de las distintas posturas corporales-, la respiración y la meditación.

Una de las características más impactantes de la práctica del yoga es el “doble efecto temporal” de sus beneficios.

Por un lado, la rutina periódica de yoga nos proporciona una gratificación instantánea surgida del hecho de haber ejercitado nuestro cuerpo y haberlo hecho atendiendo en el equilibrio integral entre cuerpo y espíritu. Pero por otro lado el yoga va actuando sobre una transformación duradera y profunda de nuestro cuerpo y de nuestro ser.

Y aunque lo sabemos, y la ciencia se ha encargado de estudiar sus beneficios, muchas veces no podemos conjugar nuestra atareada rutina con la actividad física.

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Por eso, vamos a darte 5 tips para conseguir mantener la constancia y poder recibir en cuerpo y alma los beneficios reales de practicar yoga asiduamente:

Respetar un horario establecido

Tal como si fuéramos a un club y formáramos parte de un grupo o un equipo, debemos imponernos la condición de establecer un horario fijo y mantenerlo siempre constante. Quizás algún día deba ser alterado por causas extraordinarias, pero eso no debe ser la norma, porque sino comenzamos a alterar este principio y poco a poco vamos perdiendo constancia hasta llegar al consabido abandono. Los “cuando tenga un rato”, los “ahora me pongo”, los “media hora más y empiezo” son la receta perfecta para el descarrilamiento de las buenas intenciones.

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Crear un entorno apropiado

Igual que si nos preparáramos para ir al gimnasio debemos hacerlo para un entrenamiento de yoga en casa. Vestirse apropiadamente, acondicionar el espacio con música adecuada y la iluminación correcta, disponer de todos los implementos como el mat, los almohadones que sean necesarios, los suplementos de madera o sogas, todo forma parte de una toma seria de conciencia sobre lo importante de entrenarnos.

Una pequeña inversión en elementos necesarios

Para que no haya excusas debemos contar con cada una de esas cosas mencionadas. Y lo bueno que la inversión que debemos hacer es muy pequeña. Una buena colchoneta o mat es suficiente. Si queremos podemos agregar velas, un parlante para la música y los implementos de yoga que querramos ir agregando.

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Armar una rutina

La gran ventaja de nuestro tiempo es la posibilidad de disponer de muchos recursos para conseguir una buena variedad de rutinas. Hay en internet un montón de instructores que pueden ayudarnos con sus videos a tener sesiones diarias siempre distintas o podemos alternar entre distintos profesores que nos gusten y nos ayuden a sentirnos bien. Seguir una rutina armada puede hacer que nos concentremos mejor en cada postura o ejercicio. De hecho, no es aconsejable que realicemos la misma actividad siempre, ya que la rutina suele cansarnos y termina por aburrirnos.

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No desanimarse

Si bien el impacto de cambiar de vida desde el sedentarismo hacia una vida activa hace que sintamos rápidamente los efectos positivos, una vez pasado ese primer golpe es probable que entremos en una meseta y que nos lleve un tiempo empezar a sentir los beneficios de mediano alcance, aquellos que implican un cambio real y duradero en nuestra vida. No nos olvidemos cómo nos sentíamos antes y lo bien que nos hizo ponernos en actividad.

También es probable que al principio estemos un poco lentos en aprender las posturas y nos parezca una tarea imposible. De más está decir que eso no es así, a todos nos lleva un tiempo aprender algo nuevo. Solo hace falta seguir adelante un poco más.

No te preocupes si no ves resultados rápidos. Normalmente, deben pasar unas 8 semanas antes de que aparezcan los primeros resultados notables. Recuerda que no puedes hacerlo todo de una sentada. La clave está en la regularidad, la constancia y la motivación.

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