La “Dieta de las 19”: poné la hora a favor de tu peso

Hormonas, día, noche, energía, descanso, alimentación abundante o suficiente. Todos estos términos están relacionados y, aunque no lo creas, sus combinaciones pueden ser sumamente beneficiosas o, por el contrario, muy perjudiciales para tu cuerpo. Y es que de acuerdo a cómo los relaciones, podés llenarte de energía, descansar bien y adelgazar; o comer compulsivamente, dormir mal y activar hormonas que contribuirán a fijar grasas. El secreto está en las combinaciones saludables.

Nuestro organismo se acopla a los ritmos hormonales y funciona como un sistema a dos fases:

1) La fase matutina, que se inicia al amanecer.

2) La fase nocturna, que se inicia con el ocaso del sol.Dieta de las 19

El cuerpo se prepara para afrontar el día o la noche, horarios en los que hay diferentes demandas mentales y físicas. Por la mañana, normalmente aumenta una hormona llamada cortisol, que es la que nos ayuda a enfrentar las exigencias del día. Si estuviese ausente, no podríamos tener la fuerza necesaria para levantarnos.

Por otro lado, cuando nuestro cerebro deja de recibir el estímulo de la luz, comienza a aumentar una hormona que nos lleva a conciliar el sueño, llamada melatonina. Gracias a ella, la naturaleza nos hace dormir en períodos de oscuridad y nos hace despertar con el comienzo del estímulo lumínico. Por eso, lo ideal es acostarse cuando se pone el sol y levantarse cuando asoma.

La alimentación tiene horarios: el “impacto” en el cuerpo es diferente en los distintos momentos en función de las hormonas

La precursora de la melatonina es una molécula llamada serotonina, que cumple muchas funciones en nuestro cerebro. Cuando nos levantamos, está “alta” en nuestro cerebro, pero luego, como la melatonina, va disminuyendo a lo largo del día.

Entonces: el cuerpo humano secreta o sintetiza diferentes moléculas a lo largo del día, relacionadas con el ritmo día/noche, sueño/vigilia, y también, conectados con los momentos de tensión nerviosa o de relajación. Según todos estos movimientos diarios, la calidad y cantidad de alimentos que el cuerpo asimilará será diferente, y podrá ser más o menos saludable.

Dieta de las 19

Hormonas y alimentación

A la mañana, el cortisol se encarga de subir normalmente el azúcar en la sangre para enfrentar las exigencias del día. Por eso, mucha gente no tiene apetito en el desayuno. A medida que pasan las horas, el cortisol va cayendo y llega a su nivel mínimo a las 19 horas. Por lo cual, no hay estímulo para mantener la glucosa alta y se produce una intensa necesidad de comer carbohidratos. En forma paralela, la serotonina también llega a su mínima expresión a esa hora, lo que potencia la compulsión. Todo esto ocurre en un cuerpo saludable, pero se agrava con el estrés o con una enfermedad.

Durante la mañana, la fisiología nos lleva a comer, en lo posible, carbohidratos de absorción lenta. A partir del mediodía conviene evitarlos, ingiriendo principalmente proteínas, que mantendrán los niveles de insulina lo más bajos posibles. Lo que ocurre es que cuando comemos carbohidratos de absorción rápida se produce una estimulación de la insulina que genera una hipoglucemia y, a las dos horas, vuelve la necesidad de comer estos hidratos, generando obesidad.

El sentido de la “Dieta de las 19 horas” se basa en romper el círculo vicioso que dispara atracones de hidratos a la tardecita

El sentido de la nueva “Dieta de las 19 horas” (también conocida como “Dieta circadiana”), se basa en romper este círculo vicioso, que puede llevarnos a una compulsión por hidratos en hora vespertina (19 horas).

Considerando que a lo largo del día nuestro cuerpo quema energías y combustible como la glucosa y los ácidos grasos del tejido adiposo, es necesario que el alimento que se incorpora desde la mañana sea una fuente directa de esta energía. Por eso, lo ideal es consumir hidratos de absorción lenta que se depositarán en el hígado como glucógeno y, grasas buenas con alto contenido de omega 3. Teniendo estas reservas, cuando disminuya el cortisol en horas vespertinas, se evitará la compulsión que hace que la mayor parte de la gente engorde.

Hormonas

¿Adelgazar de noche?

Naturalmente, nuestro cuerpo responde a distintas hormonas que aumentan durante el día, y a otras que lo hacen durante la noche. En el día, estas sustancias están destinadas a que tengamos reserva de energías, dado que en ese tiempo ingerimos los alimentos que nos proveen dicha energía. Este es un proceso “de ahorro o anabólico”.

En cambio, durante la noche, mientras dormimos, no ingerimos alimentos y nos transformamos en “catabólicos” (proceso de pérdida de energía).

Todo está perfectamente programado. Cuando sale el sol, nos despertamos y así comienza a aumentar nuestra atención, capacidad de concentración y memoria reciente. También se acrecienta nuestra energía muscular y cerebral para desempeñar distintas funciones. Pero para que esto se pueda dar con normalidad, debemos ingerir los alimentos apropiados.

El cuerpo responde a distintas hormonas que aumentan durante el día y a otras que lo hacen durante la noche. Si cenamos tarde, engordamos el doble

Desde el despertar, las moléculas que aumentan en su producción son la adrenalina, la dopamina y el cortisol. Gracias a ellas tenemos energía para estudiar y hacer deporte, nos sube la presión, y mantienen los niveles normales de azúcar en la sangre.

De este modo, los alimentos que ingerimos en el desayuno son ideales para mantener un depósito de hidratos (glucógeno) en el hígado y, por lo tanto, es muy bueno comer hidratos en el desayuno, antes del mediodía.

Luego del mDieta de las 19ediodía la adrenalina, el cortisol y la dopamina van disminuyendo a niveles muy bajos hasta las 19 horas. Si desayunamos correctamente nuestro hígado será el proveedor de azúcar en la sangre por el resto del día, y no habrá necesidad de ingerir hidratos luego del mediodía. Este es el secreto para comenzar a adelgazar y /o mantener el peso.

Durante la mañana, la adrenalina que liberamos mantiene controlada la secreción de insulina. La insulina es la única hormona que puede sintetizar grasa, por esto es tan importante mantener la insulina en niveles bajos. Luego de las 19 horas, la adrenalina cae. Si durante el día comimos hidratos (pastas, papa, pan) esto podría hacer que la insulina se libere haciéndonos aumentar de peso.

Durante la noche, durmiendo bien, se produce el aumento de la serotonina que mantiene la química cerebral en reposo y que provoca el aumento de melatonina (hormona del sueño).

La obesidad es uno de los desafíos más difíciles que enfrenta la medicina: crece año tras año y alcanza cifras epidémicas en casi todo el mundo

Hasta los 40 años, mientras dormimos también aumenta la hormona de crecimiento. Ella hace que los niños y adolescentes “crezcan durante la noche”. Esta hormona es importante porque mantiene los niveles de azúcar en la sangre normales durante la noche, aunque la adrenalina y el cortisol estén normalmente bajos. Comer hidratos de noche es un estímulo directo a la insulina, que los absorberá y los transformará en grasa en nuestro cuerpo.

Fuente: Dra María Alejandra Rodríguez Zía. MN 70.787. Médica Clínica UBA / Endocrinología UBA  http://www.medicina-biomolecular.com

 

Más información: 

La “Dieta de las 19 horas”: el menú ideal para perder peso

Mitos y verdades de la “Dieta de las 19”

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