Fin de Año: tips para cuidarte la noche que propone 4 mil calorías

Lo sabemos de memoria: las Fiestas pueden ser la perdición para la balanza. Porque, si tenemos en cuenta que en una noche se pueden llegar a consumir entre 2.000 y 4.000 calorías y que para subir de peso hace falta un balance positivo de 5.500 calorías, las comidas de Navidad y Año Nuevo dejarían más de un kilo ganado. Y si a este cálculo se suma el “aporte extra” de las cenas y brindis que surgen desde principios de diciembre, el número será más contundente.

La medida, en todo caso, dependerá de cuánto se coma en exceso, es decir, por arriba de los requerimientos de cada uno y del gasto energético. La regla general es que las personas más activas comen más y mantienen su peso.

Cuántas calorías tienen los platos típicos

  • 2 rodajeas de vithel thoné: 250
  • 1 rodaja de matambre: 120
  • 1 porción de pavo relleno: 180
  • 1 presa de pollo al horno: entre 120 y 150 (depende si es pechuga, pata, muslo)
  • 1 porción de lechón: 350
  • Asado con achuras: 500
  • Ensalada rusa: 300
  • Ensalada Caesar: 250; o de lechuga, rúcula, tomate, cebolla: 120
  • 100 gramos de frutas secas: 280
  • 1 rebanada de pan dulce: 250
  • 1 taza de ensalada de frutas con azúcar: 150
  • 1 copa de vino: 150
  • 1 copa de champagne: 120
  • 1 vaso de caipirinha u otro trago similar: 300

Con una “porción lógica” (la medida con la cual uno se siente satisfecho) de alguna de estas variantes seguramente la aguja se mantendrá en su lugar. Aunque existen muchas formas de medirlo, un consejo es elegir un plato mediano con la mitad de la superficie de carne e hidratos y el resto de vegetales (si son crudos, mejor).

Tips para evitar sumar tantas calorías

Comemos de más cuando lo hacemos por ansiedad, miedo, depresión, tristeza o soledad y también cuando no perdemos de vista la organización de la comida. Tener en cuenta los siguientes tips ayudará a no perder el control.

  1. Planificar. Siempre es mejor pensar un menú general, que sea equilibrado y que incluya carnes y vegetales. Que cada uno prepare lo que quiera, es muchas veces sinónimo de súper abundancia de comida.
  2. Pensar en opciones acotadas. Una buena opción es preparar dos tipos de carne (cerdo y pollo, por ejemplo) y 2 o 3 guarniciones, mayoritariamente preparadas con frutas y verduras (y no restringirse en la ensalada rusa).
  3. Incluir frutas en el postre. Esto permitirá no sumar las calorías vacías que contiene el azúcar refinada. La ensalalada de frutas con helado, una opción bienvenida y apta para todas las siluetas.
  4. Elegir dos tipos de dulces para el brindis. Es una buena manera de evitar “picotear” un poco de cada variedad, perdiendo el control de la cantidad de alimentos ingerida.
  5. Calcular la cantidad necesaria para el número de comensales. Es inevitable: cuánto más se prepara, más se come. Esta misma regla también sirve para las bebidas alcholólicas.
  6. Programar algo más que comida. La cena es el pretexto del encuentro. Pero no debería ser el eje. Idear un karaoke, juegos con prendas, la búsquedas tesoro o cualquier otra opción llevará a alejar el foco de la comida y a compartir un momento diferente y que verdaderamente sea enriquecedor.

En nuestra cultura se festeja comiendo. Para salir de esta creencia es importante preguntarnos si realmente necesitamos comida cuanto estamos contentos o si lo que necesitamos es compartir la alegría con otros, comunicarla, exhibirla o simplemente disfrutarla valorando logros.

Si queremos lucir un cuerpo sano y cómodo, el desafío es distinguir el hambre emocional del hambre real. Cuando sentimos hambre es cuando debemos comer, pero si sentimos emociones, ¿por qué las tapamos con la comida?

 

Fuente: Dra. Mónica Katz. Médica Especialista en Nutrición. Fundadora del Equipo de Trastornos Alimentarios del Hospital Municipal Dr. Carlos G. Durand y Directora de los Cursos de Posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro.

 

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