Método Busquet: la dieta que cambió el cuerpo Ginóbili y sigue toda la Selección

El basquetbolista argentino que deslumbró en la NBA siguió una dieta que rejuveneció su cuerpo a los 40 años. Los secretos que hoy siguen los basquetbolistas que hacen furor en el Mundial de China.
la dieta de manu ginobili

En el deporte profesional, después de los 30 años las cosas empiezan a complicarse. Para seguir adelante hay que cuidarse y mucho. Y no todo es genética ni talento: la nutrición es fundamental para mantener un cuerpo fibroso, fortalecer los huesos y minimizar el riesgo de lesiones. Así logró enormes resultados Manu Ginóbili, que encontró con su nutricionista la fórmula que optimiza cada milímetro de fibra que compone su cuerpo, algo que también hizo Messi hace un par de años con un médico italiano y que ahora imita toda la Selección Argentina de Basquet, que está haciendo furor en el Mundial de China.

La dieta de Manu Ginóbili

Buena parte de las respuestas a la fortaleza física que lo mantuvo a pleno en la NBA aún después de los 40 años se puede encontrar en su dieta y las modificaciones que realizó en su alimentación para darle a su exigido cuerpo una energía extra tras décadas de deporte de alto rendimiento.

Todo comenzó en el 2011, cuando el argentino notó que su cuerpo le daba señales de alerta con algunas lesiones que antes no habían aparecido: empezó a desgarrarse más de lo habitual y decidió llamar a su primo Paulo Maccari, fisioterapeuta que trabaja con la Selección Argentina de Básquet para diagramar el nuevo plan a seguir. Fue el encargado de promover el Método Busquet, una innovadora metodología de alimentación y prevención de lesiones. 

Lo primero que le dijeron es que deje de comer pastas. “Cuando se lo propuse, lo primero que me dijo fue: ‘Yo las pastas no las voy a dejar’. Le propuse comenzar y ver cómo se iba sintiendo”, contó Paula. Para Manu no fue fácil: “Toda mi vida hasta los 35 años mi rutina era un pedazo de pollo con pastas. Lo hacíamos todos, pero hoy está cambiando eso. No es tan necesario o estricto el tema ese de que sin la pasta y los carbohidratos no vas tener la energía necesaria para jugar”, contó.

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El proceso siguió con la eliminación de los cereales –fundamentalmente los que tenían gluten–, las harinas, los lácteos y el azúcar. Al principio utilizó un poquito de miel. Después el cuerpo se fue acostumbrando y hoy no toma ningún tipo de endulzante.

Tras seguir el método Busquet, Manu logró eliminar la fuente de sus calambres y problemas musculares

Según el fisioterapeuta que lo aconseja, la dieta hoy en día tiene como estructura principal las verduras, el pescado, el pollo, los huevos de granja y la intención de ir quitando cada vez más las carnes rojas. “La idea es que sea toda comida biológica y que esté conformada por un porcentaje de grasas buenas muy alto. No de pan o cerdo, sino de palta, almendras, nueces, pescado, coco o huevo. Ese tipo de grasa es fundamental porque da mucha energía”, especificó.

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El cuerpo de Manu se siente rejuvenecido. Temporada a temporada su nivel sigue siendo el de un jugador top. La dieta se respeta, aunque también hay espacio para el goce, según aclaró Ginóbili: “No soy fanático ni extremista en lo que como pero me cuido. Si vamos a un restaurante y hay un pan ahí con aceite de oliva, lo disfruto”.

Método Busquet: en qué consiste

A partir de la experiencia de Ginóbili y otros profesionales del deporte, la Selección Argentina de Basquet se sumó a la dieta de moda y los resultados se están viendo en el Mundial de China.

El plantel no consume lácteos, cereales, azúcares, solanáceas (papa, tomate, pimientos, berenjena, etc), legumbres, pastas y prácticamente nada de carnes rojas.

Su nutrición se basa en mucho pescado, verduras, huevos (preferentemente de granja) y grasas buenas. También llama la atención el poco consumo de fruta: “Estamos consumiendo cada vez menos, eso también nos está haciendo mejor en la parte intestinal”.

“Nuestra base son las grasas buenas, porque los hidratos están en todos lados”, cuentan. Entre ellas se destacan la palta, almendras, nueces, avellanas y el coco y sus derivados.

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“Tener el intestino bien es tener el sistema inmune alerta para lo que tiene que estar. Esa es la estrategia, por eso comemos pocas veces”, sostienen.

Como premisa general en sus platos no pueden faltar verduras cocidas para que la digestión sea fácil y que haya mundo animal, los terrestres los menos posibles y lo más esporádico posible, ya que producen muchas inflamaciones. La dieta se basa en aves ecológicas, mucho pescado, mariscos, huevos, cuantos más mejor, palta… Y muy especiado: cúrcuma, orégano, jengibre, albahaca, tomillo, pimientas. Mucho picante. Al principio no se tolera demasiado, pero eso depende de la flora intestinal. Cuando no lo soportan es porque no tienen bien la flora intestinal y cuando vas mejorando, el picante lo deseás. Porque a los bichos buenos el picante les va bien y los malos odian el picante porque los mata.

La idea es jugar mucho con los colores. Tu plato no puede ser verde o blanco porque tu plato es insípido por muy nutritivo que sea. Tiene que tener rojo, pigmentos amarillos, si no los tiene, la parte de saciedad cerebral no se consigue. Los lácteos, los cereales, las legumbres son un destrozo para el cuerpo. Incorporamos esas sustancias como habituales, pero eso no quiere decir que sean buenas, afirman los seguidores de esta dieta que está revolucionando el deporte.

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