Definir objetivos y cambiar hábitos: planificar tu pérdida de peso suma salud

Es más sano perder peso de forma moderada y mantenerlo a largo plazo que hacer dietas “mágicas” y alcanzar rápido el peso ideal.

El patrón de perder peso y recuperarlo -o sea, el ciclo de pérdida y recuperación del peso- es muy común. Por eso, los especialistas insistimos en que, en lugar de seguir una dieta estricta, adoptar cambios sanos y continuos en el estilo de vida puede ser una manera más eficaz de perder peso, mejorar su salud y no recuperar el peso a largo plazo.

El método frecuente para perder peso emplea la mentalidad de quien hace dieta: la gente sigue un programa restrictivo que la obliga a siempre restringir lo que come. Ese tipo de dieta estricta generalmente hace que uno se sienta privado. Cuando los hábitos alimentarios son negativos y restrictivos, existe la probabilidad de que sean temporales porque, al final, la gente siente que ya no puede mantenerlos, abandona sus esfuerzos y generalmente recupera el peso perdido.

El ciclo de pérdida y recuperación del peso puede ser muy frustrante y socavar la autoconfianza y autoestima de la persona

Existe un método más eficaz. Primero, uno de los pasos más importantes para perder peso con éxito es planificarlo. Antes de hacer ningún cambio, hay que fijar objetivos: aparte de la pérdida de peso sostenida, ¿desea sentirse mejor; quiere reducir sus riesgos médicos; desea ser más activo?

Cuando se deciden los objetivos, posiblemente se descubra que uno los alcanza a medida que realiza cambios sanos en el estilo de vida, aunque no se llegue a un peso específico en la balanza. Alcanzar los objetivos puede ser suficiente motivación para ayudar a mantener los cambios.

Una vez fijados los objetivos, hay que pensar en los cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a lograrlos. Uno debe incorporar esos cambios en el estilo de vida diario para que se conviertan en hábitos a largo plazo. Hay que procurar que sean específicos, realistas y positivos. Por ejemplo, se puede decir: “voy a empezar a caminar 15 minutos a diario, tres veces por semana”, o “voy a comer una porción más de frutas y una más de verduras a diario”. A medida que uno logra esos cambios, se puede continuar desarrollándolos. Es posible disminuir las calorías, seguir un patrón práctico y sabroso de alimentación y simultáneamente sentirse bien.

Mayo Clinic tiene un programa que se basa en estos principios. La Dieta de Mayo Clinic disminuye las calorías, pero en lugar de adoptar un método negativo y restrictivo, motiva a la gente a ingerir alimentos sanos y sabrosos. Al cambiar de manera positiva la forma de comer de la gente (por ejemplo, comer todo lo que se quiera de frutas frescas o congeladas y de verduras), la dieta enfatiza en un patrón alimentario más sano y bajo en calorías que es práctico, agradable y sostenible.

Cualquiera que sea el método que adopte, le recomendaría que, a medida que progresa con la pérdida de peso, piense qué cambios positivos del estilo de vida puede hacer en su alimentación y actividad física para que la ayuden a mejorar su salud. Los cambios provechosos en el estilo de vida pueden sostenerse con el tiempo y conducir a resultados más deseables y duraderos en cuanto a la pérdida de peso, así como a una mejor calidad de vida en general.

Por Dr. Donald Hensrud, Medicina Preventiva de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

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