Por qué es muy saludable comer lentejas (aún haciendo dieta)

Muchos creen que el problema son sus calorías. Pero la evidencia indica que comerse una porción diaria de lentejas puede ayudarnos a perder peso.
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Las lentejas no sólo son buenas para vos y tu bolsillo sino que pueden ser transformadas en decenas de platos realmente deliciosos y nutritivos. Los guisos, y las hamburguesas acompañados con vegetales, carnes o pastas, son platos ideales para disfrutar durante todo el año.

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Muchos creen que el problema son sus calorías. Pero la evidencia indica que comerse una porción diaria de lentejas puede ayudarnos a perder peso. Las lentejas, como las otras legumbres, no sólo nos hacen sentir llenos sino que liberan energía lentamente y nos sentimos saciados durante horas, de manera que la tentación de robarse una galleta es menor.

Beneficios de consumir lentejas

Un informe reciente publicado en la Revista Estadounidense de Nutrición demostró que comer una porción de legumbres al día puede resultar en una modesta pérdida de peso.

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Otro estudio reciente, publicado en la revista Obesidad (Obesity), arrojó que la gente se siente 31% más llena después de una comida que contenga legumbres que sin ellas.
Además, lo que atrae a los entusiastas de las lentejas es que pueden mantenerse bien sin dietas o conteos de calorías, sencillamente cambiando un poco los hábitos de comida.

Cómo hacer un plato con lentejas delicioso

Hay lentejas de diferentes colorea, todas son una delicia y excelentes tanto para hacer guisos, hamburguesas y ensaladas frescas. En Medio Oriente es un plato frecuente en los hogares. Lo hacen con cebolla dorada, ajo, comino, sal, pimienta y, al final, pimentón asado, limón, perejil, cilantro y menta fresca.

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También hay quienes cocinan de una vez unos 500 gramos y las guardan en la heladera para usarlas durante la semana. Para ello, sólo tienes que cubrirlas con unos dos centímetros de agua, echarles una hoja de laurel y hervirlas por unos 20 minutos.

Si cuando presionas una entre dos dedos se siente cremosa… ¡listo! Sal, pimienta y aceite de oliva y apenas estén frías, las guardas. Podés sumarlas a las ensaladas, a las sopas, u otros platos.

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