Superfoods: 10 alimentos con superpoderes para hacerte bien

Mangostán, açaí, kombucha, miel, coco y aguacate. Diez “superalimentos” que convierten el placer en bienestar.

Los “superfoods” son alimentos con superpoderes que son capaces de acumular un ejército de proteínas, vitaminas, aminoácidos, ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, minerales y antioxidantes en escasos centímetros de superficie. Tienen la gran virtud de ser muy densos desde el punto de vista nutricional.

Semillas, algas, frutas, verduras y más. Compartimos diez superalimentos dando alguna pista sobre cómo y dónde disfrutarlos.

  • Aguacate

Cremas, ensaladas, sándwich y hasta helados. El aguacate es sin duda uno de los frutos más versátiles que existen. Su gran riqueza está en lo que es capaz de aportar a nuestro cuerpo con un solo bocado: fibras, potasio, vitaminas A, C, D, E, K y del grupo B y, sobre todo, ácidos grasos monoinsaturados y, en menor cantidad, poliinsaturados (omega-3 y omega-6).

  • Lino

Rico en proteínas, omega-3 y fibra (la variedad marrón más que la dorada), el lino comparte con la chía la capacidad de formar un gel mucilaginoso cuando entra en contacto con algún líquido. Algo que le convierte en un recurso de la cocina sin huevo, además de la cocina sin gluten y de la cocina en general, siendo un ingrediente muy versátil. Una advertencia: las semillas de lino son indigestas, mejor triturarlas antes de comerlas.

  • Espirulina

La Espirulina o Spirulina máxima es una microalga con forma de espiral (de ahí su nombre) e intenso color azul verdoso. Es un alimento rico en hierro y proteínas, además de vitamina E, calcio, fósforo y magnesio.

La espirulina también es rica en antioxidantes, es decir, dificulta la oxidación de las células provocada por los radicales libres. Se suele comercializar en tabletas o en polvo (a granel y en bote) y puede ser un ingrediente más tanto en una ensalada, como en una mascarilla cosmética.

  • Açaí

Parecida a un arándano, pero más grande e infinitamente más potente desde el punto de vista de sus propiedades antioxidantes, el açaí es una fruta que crece en la Selva Amazónica brasileña y viene pisando fuerte en los últimos tiempos. Y no es para menos. También es rica en vitamina A y E, ácidos grasos omega-3, 6 y 9, aminoácidos, calcio, fósforo, contiene una buena cantidad de fibra y es pobre en azúcares. En otras palabras, si la perfección existe el açaí se acerca mucho a ella.

  • Cúrcuma

Es el ingrediente que confiere un intenso color amarillo a la mezcla de especias que llamamos curry. También es un colorante natural y, antiguamente, una pintura. Sin embargo, para algunos, los méritos de la curcumina, el pigmento principal de la cúrcuma del que depende su bonito color, estarían en sus propiedades antiinflamatorias. Por otro lado, la raíz de la cúrcuma es rica en vitamina C, B3, hierro, zinc, selenio y manganeso. Se puede comprar molida para añadirla a sopas y batidos, pero lo mejor es comprarla entera: su aspecto es parecido al de jengibre, una raíz gruesa con unos dedos cortos que es de donde se saca el polvo de mejor calidad.

  • Miel

Es rica en vitaminas (B2, B6, C, H, K), sales minerales (potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, yodo, azufre, fósforo, cloro, cobre), proteínas, ácidos orgánicos. Es muy energética, presume de una lista infinita de propiedades medicinales y además está riquísima. La miel es el ingrediente dulce de toda la Antigüedad: algunos dicen que la apicultura, el arte de domesticar las abejas, es un invento español que remonta nada menos que a la Edad del Bronce. Las características químicas, físicas y organolépticas de la miel varían en función de las flores y las plantas catadas por las abejas, por las propias abejas productoras, por el clima, la época del año y la geografía. Ni más, ni menos que un buen vino. Si una cucharadita de miel es un lujo, si se trata de miel de manuka todavía más.

La manuka es el árbol del té originario de Nueva Zelanda que destaca por su gran poder antibacteriano y antioxidante. Es la miel más buscada del mundo: 100 gr. de este manjar rozan los 40 dólares

  • Coco

Los cocos jóvenes son muy ricos en electrolitos, sales yodadas encargadas de transportar la energía dentro de nuestro cuerpo. Un vaso de leche de coco, que se encuentra dentro de la nuez de coco cuando no está todavía madura, nos pone las pilas más y mejor que una bebida isotónica. El azúcar de coco o azúcar de palma, que procede la savia del tronco del cocotero, es uno de los ingredientes más omnipresentes de la última temporada, pues es un edulcorante natural con un índice glucémico bajo. ¿Qué se puede pedir más?

  • Mangostán

El mangostán, una fruta exótica originaria del Sudeste Asiático, también presume de un superpoder antioxidante. Además, es rico en vitamina C, vitaminas del grupo B, calcio, fósforo y potasio. Se cultiva en Asia y Sudamérica y sólo se encuentra en una determinada estación del año, de abril a octubre. Por estas razones y por su naturaleza altamente perecedera, el mangostán es un lujo del que no se puede disfrutar todos los días, pues su precio supera los 25 euros/Kg. Los gajos blancos y carnosos son los que se suelen consumir, pero es sobre todo su cáscara morada la que está rica de propiedades. ¿Solución? Tomarlo en zumo o polvo liofilizado y mezclarlo con lo que se nos ocurra.

  • Cacao

El cacao es un almacén de minerales, especialmente hierro (28 gr de cacao aportan el 315 % de la dosis recomendada de hierro), fósforo, zinc, cobre, manganeso, magnesio, potasio. Por otro lado, apenas contiene sodio y es una óptima fuente de antioxidantes.

El cacao crudo es uno de los alimentos con una de las concentraciones de antioxidantes más elevadas del planeta, superior a la que se encuentra en el vino tinto o en el té

  • Kombucha

La kombucha es un elixir conocido desde hace miles de años al que la medicina tradicional china atribuye propiedades depurativas, energizantes y antioxidantes. Se trata de una bebida de té verde endulzado y fermentado por efecto de una colonia simbiótica de bacterias y levaduras llamadas SCOBY (Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast). Es este proceso de fermentación aporta además vitaminas, aminoácidos, enzimas y ácidos orgánicos beneficiosos para la salud. Al parecer, hasta es beneficioso para el cabello y el cuero cabelludo. Se puede hacer en casa añadiendo a té y azúcar un hongo madre de kombucha o comprarlo ya hecho.

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