Obesidad infantil: cómo combatir una amenaza al futuro

Según datos de la OMS, el número de lactantes y niños pequeños (de 0 a 5 años) que padecen sobrepeso u obesidad aumentó y en los países en desarrollo, su prevalencia entre los niños en edad preescolar supera el 30%.
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Es importante tomar conciencia sobre el riesgo que representa el sobrepeso y la obesidad infantil en niños y adolescentes, un flagelo que ya afecta a millones de chicos en todo el mundo y que es fácilmente prevenible a partir de la adopción de estilos de vida más saludables.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de lactantes y niños pequeños (de 0 a 5 años) que padecen sobrepeso u obesidad aumentó a 42 millones en el año 2013. En los países en desarrollo, su prevalencia entre los niños en edad preescolar supera el 30%.

En los países desarrollados más de 3 de cada 10 chicos tienen sobrepeso o son obesos

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Cifras más que preocupantes si se tienen en cuenta los datos arrojados por la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación (del año 2013), que detalla que 6 de cada 10 personas registraron exceso de peso y 2 de cada 10, obesidad. Lo que significa un aumento del 42,5% de la prevalencia de obesidad respecto del 2005.

Estos datos evidencian que sin una intervención a tiempo, los lactantes y niños obesos tienen altas probabilidades de mantener el sobrepeso durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta con los riesgos que esto implica. La obesidad infantil está asociada a una amplia gama de complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades prematuramente,entre ellas, diabetes y cardiopatías.

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La obesidad infantil se asocia a una amplia gama de complicaciones de salud graves entre ellas diabetes y cardiopatías

La prevención resulta fundamental, y los entornos más inmediatos del niño, como la casa, la escuela y la comunidad médica, son indispensables para influir positivamente en las decisiones que tomen los adultos respecto de su alimentación y estilo de vida. Los alimentos más saludables y la práctica regular de actividad física son opciones sencillas de tomar, y permiten prevenir la obesidad.

Mantener una alimentación saludable desde pequeños permite prevenir el futuro desarrollo de factores de riesgo cardiovascular, y nos asegura una buena base para la edad adulta. Por eso, siempre recomendamos comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.

En esto, el rol de los grandes resulta crucial para educar y dar a conocer a los niños todo lo que la naturaleza nos ofrece. Sin embargo, generalmente utilizamos muy pocos de ellos, realizamos desayunos incompletos o los suprimimos, concentramos muchos alimentos en una sola comida y hacemos poca actividad física.

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Una buena estrategia para que toda la familia pueda mantener una alimentación completa y equilibrada es conocer los alimentos que constituyen la pirámide nutricional, en la que encontramos los 6 grupos de “alimentos fuente”:

  • Grupo de Cereales y derivados: son fuente principal de hidratos de carbono y nos provee energía. Aquí encontramos al arroz, avena, cebada, maíz y trigo. Los alimentos de este grupo poseen sustancias nutritivas y útiles. Al combinarlos entre sí o con otros, estas sustancias aumentan su valor.
  • Grupo de frutas y verduras: son fuente principal de Vitamina A y C, de fibra y sustancias minerales como potasio y magnesio. Ayudan a utilizar mejor la energía de los alimentos y reponernos de la actividad física. Entre ellos encontramos todos los vegetales y frutas. Recomendamos ingerirlos diariamente, en todo tipo y color; y recordá que al menos 3 porciones de frutas o verduras por día ayuda a no enfermarnos.
  • Grupo de lácteos: nos ofrecen proteínas completas y son fuente principal de calcio, que ayuda a fortalecer nuestros huesos y dientes. Entre ellos encontramos la leche, queso (de todo tipo), yogur. Consumirlos diariamente es necesario en todas las edades.
  • Grupo de carnes y huevos: nos brindan las mejores proteínas que sirven para el crecimiento. Además, son fuente principal de hierro, elemento muy importante para el desarrollo del cerebro. Integran este grupo las carnes de animales, aves, pescados y frutos de mar.
  • Grupo de grasas y aceites: son la fuente de energía mas concentrada, ayudan a mantener sanas nuestras arterias y al corazón. También, aportan vitamina E que nos defiende de muchas enfermedades. Aquí encontramos el aceite de oliva, nueces, almendras, aceite de maíz.
  • Grupo de azúcares y dulces: dan energía y son agradables por su sabor, pero no nos ofrecen sustancias nutritivas indispensables y por eso recomendamos comerlos con moderación y ocasionalmente. Entre ellos encontramos los dulces, miel, azúcar de mesa, golosinas, facturas, galletitas, gaseosas o jugos artificiales. Es importante recordar que contribuyen al sobrepeso, obesidad y caries.

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Por último, es importante que los niños tengan presente la importancia del agua y de la actividad física como pilares para una vida saludable. Una buena alimentación combinada con ejercicio diario nos ayuda a sentirnos bien y a mantener un peso adecuado, favorece al funcionamiento general de nuestro cuerpo, nos da fuerza en los músculos, aporta vitalidad, y ayuda a que respiremos mejor.

Por su parte, el agua es vital para el ser humano porque transporta sustancias esenciales

En definitiva, se trata de aprovechar el momento de la comida para el encuentro con la familia. No nos dejemos llevar por el ritmo acelerado de la vida diaria, y disfrutemos cada día junto a los más pequeños de la casa.

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  • Fuente: Fundación Cardiológica Argentina. Asesoró la Lic. en Nutrición María Florencia Roa (MN 6769)

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