Polémico procedimiento en Estados Unidos: pacientes cambian su sangre por la de gente joven

Para Jesse Karmazin, la sangre es una droga. Su empresa, llamada Ambrosia, en Monterrey, California, está actualmente inscribiendo a personas en el primer ensayo clínico en los Estados Unidos diseñado para descubrir qué sucede cuando las venas de los adultos están llenas de sangre de personas jóvenes.

En algunos sentidos, está iniciativa se basa en las probadas cualidades salvadoras de la sangre, pero nunca antes se ha podido verificar que ocurre cuando, sin que prime una urgencia o necesidad, se cambia completamente el torrente sanguíneo de una persona.

Una simple transfusión de sangre, que implica bombear el plasma de una persona sana en las venas de alguien que ha sufrido una cirugía o ha estado en un accidente, es uno de los procedimientos más importante de salvamento que disponemos.

Pero Karmazin, que tiene un MD, pero no tiene licencia para practicar la medicina, quiere tomar la idea de la sangre como una medicina pero un nivel muy diferente. Quiere usar las transfusiones para combatir el envejecimiento.

Siendo estudiante de medicina en Stanford y luego interna en el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, Karmazin explicó que participó en docenas de procedimientos.

“Algunos pacientes recibieron sangre joven y otros tuvieron sangre más antigua y pude hacer algunas estadísticas sobre ella, y los resultados parecían realmente impresionantes”, dijo Karmazin.

“Y pensé, esta es la clase de terapia que me gustaría que esté disponible para mí.”

Hasta el momento, sin embargo, nadie sabe aún si las transfusiones de sangre pueden estar ligadas de manera confiable a los beneficio para la salud en las personas. Y los investigadores dudan que la hipótesis de Karmazin llegue con suficiente evidencia para señalarnos la respuesta.

“Simplemente no hay evidencia clínica de que el tratamiento sea beneficioso, y básicamente estás abusando de la confianza de la gente y la emoción pública alrededor de esto”, dijo el neurólogo Tony Wyss-Coray de la Universidad de Stanford.

Para empezar, para participar en el juicio, los que se animen tiene que pagar. Y no es barato. El procedimiento, que consiste en obtener 1,5 litros de plasma de un donante entre las edades de 16 y 25 en el transcurso de dos días, cuesta 8.000 dolares.

De acuerdo con la descripción registrada en ClinicalTrials.gov, Karmazin espera inscribir a 600 personas eneste proyecto que está realizando con el médico David Wright, quien posee un centro privado de terapia intravenosa en Monterey.

Antes y después de la infusión, la sangre de los participantes se someterá a pruebas de “biomarcadores”, una variedad de sustancias y procesos biológicos medibles que se cree que proporcionan una instantánea del estado de salud.

Hasta ahora, Karmazin dice que ha hecho el procedimiento en 30 personas. Afirma que muchos de ellos ya están viendo los beneficios, desde una apariencia mejorada hasta el tono muscular.

Pero es demasiado pronto para decir si cualquiera de estas afirmaciones son reales. Por una parte, cuando todos los datos se agrupan y se prueban, podría terminar siendo estadísticamente insignificante.

Por otro lado, los supuestos beneficios podrían ser un simple efecto placebo, es decir, simplemente entrar en un laboratorio de lujo en Monterrey y pagar dinero para inscribirse en el estudio podría haber hecho que los pacientes se sientan mejor.

Si la sangre misma ha tenido algún impacto en la salud del paciente todavía es una incógnita. Sin embargo, Karmazin, que se inspiró inicialmente en estudios con ratones, sigue siendo entusiasta al respecto.

“Estoy muy feliz con los resultados que estamos viendo”, dijo. Pero como ya se ha comprobado en otras oportunidades, los estudios en ratones no necesariamente se traducen en resultados similares en humanos.

La principal motivación de Karmazin fue una serie de estudios con ratón que implican la parabiosis, una técnica quirúrgica de 150 años de antigüedad que conecta las venas de dos animales vivos. (La palabra proviene de la palabra raíz griega para, o “al lado”, y bio, o “vida”).

Un estudio de este tipo, co-escrito en 2014 por Wyss-Coray, el mismo investigador de la Universidad de Stanford que cuestionó recientemente la validez del ensayo actual de Karmazin en las personas, sugirió que la parabiosis podría rejuvenecer una parte del cerebro del ratón donde los recuerdos son generados y almacenados.

En septiembre de 2015, su ensayo clínico en seres humanos en California se convirtió en el primero en comenzar a probar los beneficios del plasma joven en 18 personas con enfermedad de Alzheimer, pero esos resultados aún no han sido publicados.

 

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