11 consejos científicos para aprender cualquier cosa más rápido

Un modelo científico para hackear el proceso de aprendizaje y hacerlo más eficiente.

Desde hace muchos años, la ciencia cognitiva ha analizado cómo las personas realmente aprenden y los resultados son sorprendentes y muy útiles. Los métodos para lograr ser más efectivo en el aprendizaje siguen una serie de pautas. Compartimos 11 consejos científicos para aprender cosas nuevas más rápidamente y no olvidarlas más.

  1. Las habilidades son más fáciles de adquirir como partes individuales.

Si querés aprender a tocar la guitarra, no pienses en tocar todas las partes a la vez. Establecé el objetivo más pequeño y más mensurable, como aprender algunos acordes sencillos, o rasguear correctamente y cómo juntar esos acordes.

Con el tiempo, la acumulación de esas habilidades más pequeñas se sumará a la capacidad total de tocar la guitarra. Es una técnica que se aplica tanto al aprendizaje mecánico como a las lecciones basadas en hechos.

  1. La multitarea no funciona, especialmente para almacenar información nueva.

La mayoría de las personas entiende que la multitarea es poco efectiva: su cerebro realmente no puede prestar la misma atención a dos tareas al mismo tiempo. Pero pocas personas aplican esa idea al aprendizaje.

Además de dividir una tarea en pasos individuales, asegurate de dedicar toda tu energía a cada paso por sí mismo. Cuando te distraes, te lleva aproximadamente 25 minutos regresar tu enfoque a la tarea original.

Con el tiempo, la multitarea podría significar que solo obtendrás una comprensión parcial de varias habilidades o conceptos diferentes, sin adquirir un conocimiento completo o el dominio de ninguno.

  1. Escribir lo que has aprendido ayuda a consolidarlo en tu mente.

Si deseas traducir la información al conocimiento, la investigación sugiere que tenés que escribir lo que aprendiste, a mano.

Un estudio de 2014 encontró que los estudiantes que tomaron notas en papel y lápiz aprendieron más que los estudiantes que escribieron notas en sus computadoras portátiles. En una batería de pruebas, el grupo de papel y lápiz era más hábil para recordar hechos, clasificar ideas complejas y sintetizar información.

Los investigadores dicen que el acto físico de tocar la pluma con el papel crea un vínculo cognitivo más fuerte con el material que simplemente mecanografiar, lo que ocurre demasiado rápido para que tenga lugar la retención.

  1. Los errores deben ser celebrados y estudiados.

Ser perfecto está sobrevalorado. Todo el punto de aprendizaje es intentar, fracasar y encontrar una lección sobre lo que salió mal.

En 2014, un estudio de aprendizaje motor descubrió que el cerebro se ha reservado más o menos un espacio para los errores que cometemos. Más tarde, podemos reclutar esos recuerdos para mejorar la próxima vez.

Si los padres les enseñan a los chicos que nunca deben cometer errores, o les ponen mala cara cuando se equivocan, los niños terminan perdiendo una gran cantidad de conocimientos.

  1. Ser optimista te ayuda a tener éxito.

Estresar a los niños con refuerzo negativo puede hacerlos estancarse en una rutina mental, llenándolos de dudas y ansiedad, y ambos son tóxicos para el aprendizaje.

“La ansiedad no permite explorar soluciones reales y patrones de pensamiento reales que ofrecerán soluciones”, dice la profesora de Harvard Business School, Alison Wood Brooks.

Décadas de investigación positiva en psicología sugieren que tendremos más éxito en casi cualquier cosa que tratemos de hacer si lo abordamos con una mente abierta y vemos un espacio tangible de mejora. Los padres deberían enseñar a los niños a ver el aprendizaje como una exploración.

  1. Los temas interesantes son más “pegajosos” que aburridos.

Los chicos naturalmente van a la deriva hacia lo extraño, pero una vez que la experiencia de la educación memorística los hace pensar en fríos hechos duros, esa sensación de diversión puede desaparecer.

  1. La lectura rápida puede condensar los tiempos de aprendizaje.

La premisa es simple: si podés leer más rápido, podés aprender más rápido. Aunque puede pensar que la lectura rápida requiere mucho esfuerzo, programas como Spreeder regulan el ritmo gradualmente para que se sienta manejable.

Al entrenar a su cerebro para procesar las palabras más rápidamente, se acostumbra a leer series enteras de palabras, en lugar de imaginar cada una individualmente, lo que lo ralentiza.

  1. Práctica práctica práctica.

Una fuerte ética de trabajo tiene un impacto real en el cerebro.

En 2004, un estudio publicado en Nature encontró que el acto de malabarismo producía más materia gris. Cuando la gente deja de hacer malabarismos, la materia gris desaparece. No había nada especial en los malabares, solo la repetición.

Los neurocientíficos llaman a este proceso “poda”. Se refiere a los nuevos caminos que se tallan haciendo un acto una y otra vez, hasta el punto en que se queda grabado para siempre.

En otras palabras, las habilidades siguen el principio de “usarlas o perderlas”.

  1. Usá lo que sabés para aprender lo que no sabés.

Si los niños se topan con un tema que tienen problemas para entender, los padres deben ayudarlos a comprender cómo se relaciona con algo que ya aprendieron. La práctica se llama aprendizaje asociativo.

A un estudiante le puede gustar el fútbol pero tiene problemas con el cálculo diferencial. Si puede ver las similitudes entre un pase y la pendiente de una curva, tiene más posibilidades de comprender el concepto abstracto.

  1. Buscar cosas no siempre es malo.

Debemos aprender a lidiar con problemas difíciles: el acto enseña la disciplina. Pero la evidencia sugiere que gastar demasiado tiempo en un problema puede empeorarlo.

En 2008, los investigadores descubrieron que esas palabras que tenemos en la punta de la lengua pero no podemos recordarlas pueden llevar gradualmente a las personas a un “estado de error”, en el cual su memoria del concepto o hecho es reemplazada por el recuerdo del momento de la punta de la lengua .

La solución: si sabe que lo sabe, pero simplemente no lo recuerda, busque en Google.

  1. Enseñar a otras personas también te ayuda.

Los científicos lo han llamado “el efecto protección”.

Cuando tomás algo que has aprendido y lo ponés en tus propias palabras, no solo estás demostrando el dominio de una idea: estás refinando tu propio entendimiento de ella.

Al destilar información en pequeños fragmentos que alguien puede digerir fácilmente, el maestro debe adquirir cierta intimidad con el tema.

Es por eso que los hermanos mayores son generalmente más inteligentes que los hermanos menores, según sugirió un estudio de 2007, porque uno de los trabajos del hermano mayor es transmitir el conocimiento después de haberlo recibido.

Fuente: Bussines Insider

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