5 peleas comunes antes de las fiestas que podemos evitar

De la sensibilidad que nos provocan las fiesta surgen muchas veces los conflictos. ¿Dónde la pasamos? ¿Tengo que -sí o sí- estar feliz? ¿Quién pone la casa? Podemos parar un segundo antes de la pelea y replantearnos algunas cosas. 

Si bien las fiestas son un momento de celebración y unión, también suelen ser una puerta abierta a los conflictos familiares y personales. Existe tanta gente que las espera con ansias y las disfruta como gente que no ve la hora de que pasen lo más rápido posible. Lo que sucede es que estas fechas suelen sensibilizarnos, suelen conectarnos con sensaciones y sentimientos con los que no estamos conectados habitualmente. Y en sentido los conflictos pueden presentarse puertas adentro con uno mismo o de uno con alguien del contexto familiar.

Suelen ser momentos de balances, en mayor o menor medida, y muchas veces nos encuentra pensando si pudimos hacer lo que nos habíamos propuesto o si no pudimos. También suele ser un momento del año en donde sentimos con mucha más fuerza la ausencia de los que no están. Todo esto y otras cuestiones hacen que estemos más sensibles que de costumbre. Y que esa sensibilidad aumente las posibilidades de entrar en conflicto con otros.

Y como estas fechas de por sí plantean posibilidades de peleas, el riesgo aumenta. ¿Motivos? Muchos problemas aparecen por disputas de poder.

  • ¿En dónde la pasamos? Quién pone la casa puede significar un problema: o porque siempre la pone la misma persona o porque hay alguien que nunca ofrece su casa. Por otro lado, también puede suceder que el que ponga la casa ejerza un poder para organizar y controlar lo que se coma y lo que traigan los demás. Lo que sucede es que estas fechas suelen sensibilizarnos, suelen conectarnos con sensaciones y sentimientos con los que no estamos conectados habitualmente.
  • ¿Quién cocina qué cosa? Muchas veces la que pone la casa organiza la comida y esto también puede generar conflictos. Muchas personas se fijan si el esfuerzo que se hace es parejo para todos o si hay alguien que no hace demasiado.
  • ¿Con quién las paso? Muchas veces terminamos pasando las fiestas con personas que no vemos en todo el año y que no forman parte de nuestra vida cotidiana. Eso genera muy baja motivación para ir. También, si existe alguien que voy a ver y no tolero, tengo más chances de pelearme. Sería bueno que pases las fiestas con quien te sientas cómodo y que sea parte de tu vida todo el año.
  • ¿Debo estar feliz en las fiestas? Parecería existir un mandato social que dice que tenemos que estar contentos porque llegaron las fiestas. Si está época del año te encuentra feliz, bienvenido sea, sino es así, sería bueno que respetes lo que sentís y que no te obligues a estar bien, lo que te pasa te pasa y ya llegará el momento en que te deje de pasar.

En definitiva, durante las fiestas, aumenta la exposición familiar mucho más que en otras circunstancias, ya sea con nuestra propia familia y con la familia política y cómo si esto fuera poco, al juntarnos estamos más sensibilizados que de costumbre. ¡Ciudado! No hagamos nada por obligación, escuchemos el deseo.

 

* Sebastián Girona, psicólogo, especialista en vínculos y divulgador de temas de psicología.

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