Aprender a decir que no sin culpa y vivir más felices

Te damos algunos consejos para que decir que no sea algo cada vez más fácil en tu vida. Cómo aprender a decir que no.
aprender a decir que no

“Lo más importante que aprendí después de los 40 años fue a decir no cuando es no”, expresó una vez el reconocido escritor Gabriel García Márquez.  ¿Cuántas veces nos pasa que queremos decir que no frente a una determinada situación y nos cuesta tanto? Podríamos hacernos algunas preguntas respecto a esto: ¿Por qué no puedo aprender a decir que no sin que esto lleve un sentimiento de culpa? ¿Poder decir que no, a su vez no sería aceptar nuestra persona?

Aprender a decir que no

Desde nuestra infancia, nos enseñan a aceptar las cosas debido a que es un signo de buena educación, lo internalizamos y esto nos acompaña a lo largo de nuestra vida. No aprendimos a priorizar nuestra persona, teniendo en cuenta nuestros deseos y tomando conciencia de qué es realmente lo que queremos.

Una razón por la cual no se aprende a decir que no es la necesidad de aceptación por parte de los otros. Es más simple decir que sí, con tal de no quedar fuera de nuestro círculo social, es decir, el sí muchas veces se utiliza como una herramienta social. A un menor nivel de autoestima, más difícil resulta decir que no.

Ejemplos de por qué cuesta decir que no

Es tarde, terminamos el trabajo y nos invitan a comer a algún lugar. Estamos cansados y nos cuesta negarnos, pero a la vez sentimos que si decimos que no, tenemos que dar muchas explicaciones. O por ejemplo, teniendo planificada vacaciones, justo en esa fecha te invitan a un casamiento de alguien que no es tan conocido. Es difícil decir este no sin percibir una situación de tensión interna.

Y así puede haber innumerables ejemplos. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué siempre hay que aceptar todo lo que se nos presenta?

Cómo aprender a decir que no

¿Cómo, en la comunicación, podemos decir no sin ofender al otro? Puede haber distintas formas de decir no o de no poder hacerlo:

  • Actitud sumisa: Nunca se niega a nada.
  • Actitud agresiva: Negarse a lo bruto.
  • Asertiva: Significa expresar nuestros pensamientos y sentimientos de una forma honesta, directa y correcta. Implica poder respetar a las otras personas, a la vez que nos respetamos a nosotros mismos. Cuando uno es asertivo, se utiliza los argumentos que uno crea necesario e intentando no dañar a nuestro interlocutor.

La más recomendada es la última, la asertiva, porque uno puede establecer un tipo de comunicación con los demás priorizándonos, es decir, sin dejarnos “manipular” por los otros pero tampoco hiriendo a los demás.

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Consejos para aprender a decir que no

  • Comienza por quererte: es importante que te valores y que seas sincero con vos mismo. ¿Qué es lo que realmente quiero en esta situación? ¿Priorizo mi propio espacio? A veces, por cumplir con las expectativas del resto perdemos la opción de cuidarnos a nosotros.
  • No tengas miedo de lo que piensen los demás: Escucha primero lo que vos sentís y pensás, porque sos la primera persona que tenés que estar bien con vos mismo.
  • Acepta los nervios en ese momento: es normal que cuando uno quiere decir que no, se ponga ansioso o le cueste encontrar las palabras adecuadas. No hay que decir que sí, para quitarse la cuestión de encima. Acepta esta sensación interna y encuentra la forma de decir no.
  • ¿Qué consecuencias negativas me puede llevar a decir que sí? Trata de visualizarlas así sabrás con certeza aprender a decir que no.
  • Habla frente a un espejo: ¿Cuándo expongo mi respuesta negativa, lo estoy haciendo en el tono correcto? Observa tu lenguaje no verbal y verbal. ¿Te convence?
  • Haz una lista: Escribí en una hoja las cosas que más te cuesta decir que no hasta la que menos. Así tendrás claro desde hoy todo lo que no quieres hacer.
  • No des muchas explicaciones: es muy común a veces sobre explicarnos al decir que no, porque quizá no estamos cumpliendo con las expectativas de los otros o por culpa. Lo importante es que esas razones sean válidas para vos, así que busca encontrar solo los argumentos necesarios.

Consecuencias por no decir que no

¿Qué pasas si no aprendemos a decir que no?

Baja autoestima

Si habitualmente decimos que sí frente al resto y no hacemos lo que queremos, nos hace sentir mal con nosotros. Podemos pensar que no valemos nada y nuestra autoestima se ve disminuida.

Sentirnos solos

Podemos pensar que los demás nos quieren por lo que hacemos y no por lo que somos. ¿Cómo van a conocernos de verdad si solo dedicamos nuestro tiempo en hacer lo que los demás quieren o pensamos que quieren?

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Sentirnos fracasados

Decir que sí a lo que los demás quieren de nosotros nos puede generar una sensación de fracaso por renunciar a lo que queríamos. Terminamos de esta manera con un malestar interno.

Conclusión

Aprender a decir que no y ser asertivos en la comunicación es fundamental para valorarnos y respetarnos. Entender que tenemos nuestros propios tiempos y espacio en nuestra vida es una forma de respetarnos y que no necesariamente estos tiempos tienen que ser igual a la de los demás. Por eso, es importante tratar de practicar esta mágica palabra, teniendo en cuenta que negarnos es también decirnos sí a nosotros mismos.

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