Cómo gestionar las emociones que invaden cuando un embarazo no llega

El sueño de un hijo acompaña a la mayoría de las personas desde pequeñas. Cuando iniciamos nuestra vida sexual, en general nos cuidamos, evitamos riesgos, disfrutamos del cuerpo ajenos a la posibilidad de procreación. No está en los planes. Pero llega un día en que el deseo habilita, la decisión madura y buscamos un embarazo. Decimos “ahora sí”: quiero ser mamá, quiero ser papá, queremos ser padres, quiero un hijo. Y pensamos que será mágico: que basta dejar las pastillas o cualquier otro método anticonceptivo y esperar a la cigüeña. Pero a veces esto no pasa. Corren los meses y el positivo no llega. La naturaleza nos dice “no” allí donde, creemos, todo el mundo tiene el sí garantizado. Y es momento de golpe, de duelo, de angustia y de mucha soledad e incertidumbre. Un combo de emociones nos atropella y hay mucho que digerir. Y es bueno hacerlo, no esquivar lo que nos pasa, porque hoy la ciencia regala un montón de oportunidades que podemos considerar si podemos gestionar bien lo que sentimos, para sufrir menos, decidir mejor y perseguir nuestros sueños por caminos que, quizá, jamás pensamos.

Hablamos sobre el tema con la psicóloga María Villamil, especialista del IVI Buenos Aires.

  • ¿Qué sentimientos y emociones se movilizan en una persona al enfrentarse con la realidad de que no puede concebir naturalmente?

Enfrentarse con esta realidad es muy duro para los pacientes. La infertilidad es algo conocido pero ninguna persona lo piensa para sí mismo. Frente al diagnóstico, los pacientes entran en un estado de shock, donde se produce un desequilibrio que implica una crisis a nivel emocional. Las parejas se ven expuestas, ya que su deseo de ser padres se ve frustrado por causas biológicas. Esta crisis trae aparejada una cantidad de emociones y sentimientos:

  1. TEMOR a no lograr la paternidad, temor a no recuperar el control sobre el propio cuerpo.
  2. CULPA hacia el otro miembro de la pareja y familiares por no poder darles el hijo tan esperado.
  3. VERGÜENZA por ser distintos y sentirse fallados.
  4. ENOJO y RABIA porque todos se embarazan menos yo.
  5. INCERTIDUMBRE por no saber cuándo va a llegar él bebe.
  6. SOLEDAD es una problemática que las parejas la viven muy solos.
  • ¿Cuánto demora en general la “digestión” de todo ese combo emocional y cómo suele transitarse ese momento? 

No hay tiempos que determinen cuánto va a demorar digerir esta cuestión. Siempre va a depender de cada pareja e incluso de cada paciente en particular. Es fundamental contar con apoyo emocional del entorno que los rodea y buscar ayuda de un profesional de la salud mental. Que los pacientes cuenten con un espacio de contención terapéutico para hablar de lo psicológico, nombrando estas emociones y sentimientos que tanto los aquejan, facilitará el proceso de elaboración de no poder embarazarse cuando ellos lo desean. Desde ya que transitar este momento no es fácil, ya que se vive en soledad, pero enfrentarlo con ayuda les dará mejores herramientas para encarar el tratamiento. De todos modos, más allá de ciertas emociones que se repiten, cada persona lo vive de manera diferente. Esto tendrá que ver con la personalidad de base, la historia de infertilidad, la historia sociocultural, etc.

  •  Las parejas suelen transitar la búsqueda durante un tiempo en soledad y con cierta frustración, asediada a veces por amigos y familiares que preguntan por el bebé. ¿Conviene contar y abrir un poco el juego y los sentimientos a los más cercanos para aliviar y sostenerse en las redes emocionales?

Es importante contar con el apoyo de las personas más cercanas a la pareja y “darles mapa” de lo que están viviendo, siempre y cuando los otros puedan comprender que es una cuestión íntima de las personas involucradas. Hacer hincapié en vivirlo con intimidad como cualquier problemática que aqueje a una pareja.

  • Imagino que un primer duelo es no poder concebir naturalmente e ir a buscar ayuda. ¿Hay otros duelos que transitar?

Sí, es así… La pareja deberá transitar el duelo de la pérdida de una ilusión. No se pierde un objeto pero si la ilusión del hijo por venir. Se duela el no poder embarazarse de manera natural. Este es el gran duelo que todos los pacientes deberán elaborar. Y luego hay otros duelos a los que podríamos definir como “micro duelos”, que van a tener que ver con las distintas etapas del tratamiento. Por ejemplo, realizar un duelo frente a un resultado de beta negativa o un resultado de un estudio no esperado.

Otro tipo de duelo es el que transitan los pacientes que deben realizar un tratamiento por ovodonación, que es el de procesar la pérdida del hijo con vinculo genético.

  • Más allá de los avances, la fertilidad y los órganos reproductivos siguen cargados de connotaciones que otros órganos no tienen: la masculinidad, la feminidad, lo sexual. ¿Por qué cuesta tanto pensar que un ovario o un testículo con una dificultad es algo tan médico como problema de vesícula? Sigue siendo tabú, y para algunos hasta vergonzante. ¿Cómo repensar esta situación?

Justamente, como son órganos sexuales y órganos cargados de feminidad y masculinidad, generan sentimientos que otros órganos no generan. “De eso no se habla”. Algo íntimo, de la órbita de lo privado, pasa a ser público. Lamentablemente, la infertilidad es vivida como tema tabú y muchos pacientes sienten vergüenza por no poder embarazarse. Sigue siendo así porque son temáticas que están relacionadas con cuestiones más narcisistas; tiene que ver con la obligación de mostrar a la sociedad que no están pudiendo.

En la clínica, lo que vemos, es que lo tabú no tiene que ver con que el ovario y el testículo tengan una enfermedad médica sino con lo que los órganos representan. Están directamente relacionados con lo sexual, con la intimidad. El pudor aparece como forma de protección ante el estado de vulnerabilidad que genera la afección en estos órganos. Este irá disminuyendo a medida que los pacientes se familiaricen más con la situación. Tener un espacio terapéutico de contención es fundamental. Otro consejo que se les puede dar a las parejas es el acudir a grupos de pares que permitan compartir experiencias, información, afectos, para no sentirse aislados de la comunidad.

  • ¿Qué diferencias de género, a nivel psicoemocional, se observan en una pareja que no puede concebir?

En la consulta, la manera en la que vive la situación de no poder concebir cada miembro de la pareja suele ser distinta. Las mujeres, por lo general, expresan más angustia y tristeza, y los hombres más rigidez y protección hacia ellas. “Yo estoy bien, lo paso mal por ella, lo que más me preocupa es verla mal”. Ante esta respuesta, es importante hacerle ver al hombre que es lícito sentirse mal y poder expresar las emociones negativas que conlleva el no poder lograr el embarazo. El que se muestren de esta manera no significa que para los hombres no suponga igualmente un sufrimiento importante. Si bien hay estudios que demuestran que los hombres con problemas de infertilidad presentan menos cambios emocionales que las mujeres, no sabemos si esta conclusión es debida a una menor afectación emocional o puede deberse a la tendencia de los hombres a enmascarar sus sentimientos. En la vida cotidiana, a las mujeres se les permite expresar sus emociones con mucha mayor libertad y tranquilidad que a los hombres.

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