Estos son los 4 tipos de personalidad que existen: ¿Cuál es la tuya?

Un estudio convenció hasta a los más fanáticos detractores de los test de personalidad

Las pruebas de personalidad son muy populares, aunque si le preguntamos a los psicólogos que trabajan en ello, dirán que los resultados que se pueden conseguir son apenas un poco mejores que los de los signos astrológicos.

Pero un nuevo estudio, basado en grandes conjuntos de datos de personalidad que analizó a 1 millón y medio de personas, ha persuadido a uno de los más acérrimos críticos de las pruebas de personalidad y lo llevó a concluir que tal vez existen distintos tipos de personalidad, después de todo.

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En un informe publicado en la revista Nature Human Behavior, los investigadores de la Universidad Northwestern en Illinois identificaron cuatro tipos de personalidad:

  1. Reservada
  2. Basada en Modelos a seguir
  3. Promedio
  4. Egocéntrica

El nuevo enfoque no se parecía en nada a la base de pruebas de personalidad ampliamente utilizadas como la de Myers-Briggs, que arroja un tipo de personalidad con acrónimos como INTJ, (para introversión-intuición-pensamiento-juicio) o ESFP (que es sensible-extrovertida-sentimental- perceptiva).

Cambiando paradigmas

Esa prueba, desarrollada en la década de 1940, se basa en la idea del psicoanalista suizo Carl Jung de que las personas pueden agruparse en arquetipos. (Estos arquetipos no eran hallazgos empíricos, solo la evaluación de Jung de los motivos literarios y sus observaciones de las personas que conocía).

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Las pruebas de Myers-Briggs generan uno de los 16 arquetipos para cada usuario, pero las preguntas están mal escritas, sostiene Alexander Swan, un psicólogo del Eureka College en Illinois que es crítico de la prueba. Y varios estudios muestran que los tipos de personalidad son inconsistentes y no pueden predecir el éxito profesional u otras características.

La gente ha tratado de meterse unos a otros en contenedores categóricos durante miles de años. “Estas ideas se remontan a los antiguos griegos como Hipócrates y demás”, dijo Martin Gerlach, un investigador postdoctoral que estudia sistemas complejos en la Universidad de Northwestern.

Gerlach y sus colegas Luís A. Nunes Amaral y Beatrice Farb están tratando de impulsar estas viejas ideas en el ámbito del big data. Adoptaron un enfoque relativamente nuevo: no se adhirieron a las teorías jungianas, sino que analizaron cuatro enormes conjuntos de datos.

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También solicitaron la ayuda del psicólogo de Northwestern William Revelle, quien ha sido un profundo escéptico de la idea de los tipos de personalidad. Él fue, al principio, un crítico del propio estudio del grupo.

“Voy a ser muy directo”, dijo. “Mi primera reacción fue que esto es una tontería”.

Los psicólogos sociales cuestionan si existen tipos de personalidad. Los rasgos son otra cosa. Los rasgos de la personalidad “se pueden medir de manera consistente a través de las edades, a través de las culturas”, dijo Amaral, codirector del Instituto Noroeste de Sistemas Complejos.

Los cinco rasgos mejor establecidos, o “Big Five” (“Los Cinco Grandes”), son la apertura, la escrupulosidad, la extroversión, la amabilidad y el neuroticismo

Swan estuvo de acuerdo en que los Cinco Grandes son “un modelo bien hecho”. Los cuestionarios largos, generalmente de 100 preguntas o más, identifican si las personas obtienen puntajes bajos o altos en estos rasgos.

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Un artículo típico podría preguntar cuánto está de acuerdo con una afirmación como, “Me veo como alguien que está lleno de energía” o “Tiendo a guardar rencor”. Los resultados dan un valor para cada uno de los cinco rasgos, lo que indica que una persona es muy agradable, por ejemplo, o baja en neuroticismo.

El gran defecto de los Cinco Grandes es su base en el autoinforme: ¿realmente sabemos si estamos llenos de energía? ¿Respondemos con sinceridad sobre nuestro rencor?

Pero los proponentes notan su consistencia; las autoevaluaciones a menudo se alinean con la evaluación de los compañeros también. Debido a que a cada persona que toma una prueba Big Five se le asignan cinco valores, los autores del estudio tuvieron que trabajar en un espacio de cinco dimensiones para buscar patrones.

La nueva manera de estudiar la personalidad

Los científicos usaron un sofisticado algoritmo de aprendizaje automático para identificar grupos de rasgos, o lo que Revelle denominó “bultos en la masa”, en esta población 5D. En el primer intento, Amaral dijo que lo entendió completamente mal.

Imaginemos una sandía ubicada al lado de algunas uvas. Si la única herramienta de la que disponemos es un “mellon baller”, podremos recoger las uvas, pero si vamos después a la sandía, la tallaremos en pequeñas bolas que no existían antes.

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El primer modelo de los autores del estudio fue como ese Melon Baller. Se repartieron el espacio 5D en una docena de tipos de personalidad artificial y no los convenció. Los científicos finalmente desarrollaron un modelo más robusto para seleccionar las agrupaciones más pequeñas (como “modelo a seguir” y “centrado en sí mismo”) y mantener intacto el mayor (“promedio”).

Revelle les pidió que aplicaran la herramienta a dos conjuntos adicionales de datos de rasgos de personalidad. Encontraron cuatro tipos aquí, también. Eso finalmente convenció a Revelle: los cuatro tipos de personalidad aparecían anticipados dondequiera que miraran. En total, esta investigación representa rasgos de personalidad para 1,5 millones de personas de los Estados Unidos e Inglaterra.

Amaral y sus colegas nombraron los clusters solo después de que ubicaran particularidades comunes. “Hay personas que no son malas, ni groseras, sino amables y educadas y tratan a las personas con respeto”, explica Amaral. El tipo reservado no era abierto y no era particularmente extrovertido, pero por lo demás agradable y concienzudo.

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Las personas que obtuvieron un puntaje muy alto en extroversión pero que estaban por debajo del promedio en amabilidad, escrupulosidad y apertura fueron “egocéntricos”.

Amaral lo expresó de una “manera no técnica”: algunas personas son “idiotas”. Los hombres adolescentes eran más propensos que el promedio a ser egocéntricos, pero esta proporción disminuyó con la edad.

“Estos jóvenes de 18 años van a crecer”, dijo Revelle. “Excepto que algunas personas no crecen y se convierten en estadistas políticos”. Los expertos expresaron que no estaba sorprendido por las conexiones entre el tipo de personalidad, la edad y el género.

“La personalidad cambia, muy lentamente, con el tiempo en la dirección de una mayor madurez: mayor amabilidad, conciencia y estabilidad emocional”

Swan no estaba tan convencido por la utilidad de estas categorías. “Tener uno de sus clusters llamado promedio es débil”, dijo. ¿Por qué sería útil describir a alguien de esa manera?.

Sin embargo, etiquetar una categoría como egocéntrica fue un crédito para los autores del estudio. “No encontrarás eso en las pruebas de tipo Myers-Briggs”, dijo, porque sus resultados siempre son “cosas muy agradables”.

Revelle dijo que confía en que estos tipos existen, pero no está seguro de qué quitar de esa observación. “A Myers-Briggs le ha ido muy bien, porque a la gente le gusta decir: ‘Oh, soy un esto'”, agregó Revelle. “Eso es un completo error”.

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Ofreció una metáfora del mapa de población de los Estados Unidos. Mucha gente vive en Nueva York, Los Ángeles, Houston y Chicago, las cuatro ciudades más pobladas. Y a veces es útil para una persona identificarse como neoyorquino. Pero te pierdes en la mayoría del país si te enfocas solo en esas áreas metropolitanas.

Además, la ciudad más cercana a su lugar de residencia es solo un descriptor, incluso en el contexto de la ubicación. “¿Preferirías decir que la persona vive en el norte o en el sur, o vive en Nueva York o Chicago?”. Es lo mismo con la identidad de alguien. “¿Cuál es la utilidad real de esto? No creo que realmente hayamos abordado eso”.

No todavía, de todos modos. Revelle está recopilando datos de rasgos de personalidad en SAPA-Project.org. Y Gerlich quiere investigar si las personas a las que llamaron “modelos a seguir” tienen más éxito en sus trabajos.

Las investigaciones prosiguen sus estudios, mientras tanto.

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