La crianza entre los 6 y 11 años: el nuevo libro de Maritchu Seitún

Hablamos con una de las más prestigiosas especialistas en temas de crianza del país sobre su libro, que aborda una edad en la que solemos prestar poca atención a temas importantes.

1) ¿Qué significa la palabra latentes? ¿Por qué la elegiste cómo título del libro?

Los psicólogos llamamos latentes a los niños entre los 6 y los 11 años, el nombre se debe a que entra en latencia (en reposo) el interés por la sexualidad hasta la pubertad, lo que les permite dedicar toda su energía a jugar, interactuar con sus amigos, interesarse por aprender, hacer deportes.

2) ¿Por qué los padres tendemos a sentir que a partir de los 6 años nos necesitan menos? ¿Qué dejamos de hacer en general en ese momento?

Antes de esa edad nos requieren mucho tiempo de dedicación: para alimentarlos, vestirlos, educarlos, bañarlos, llevarlos y traerlos… Son miles las cuestiones de las que nos ocupamos con nuestros hijos de cinco años o menos. A los seis entran al primario, se independizan en muchos temas: el baño, la vestida, no nos requieren tanto para jugar, pasan ratos largos entretenidos sin necesitarnos tanto.

Latentes

3) Es una etapa en la que empiezan necesidades diferentes.¿Cuáles son? ¿Son diferentes según el género?

Sus necesidades pasan por incorporarse al colegio y aprender, hacer y conservar sus amigos y jugar con ellos, y también a solas o con los hermanos, hacer deportes grupales, en general juegan con los de su mismo sexo porque los intereses son diferentes entre varones y mujeres. Esto no es una ley peor es bastante habitual; ya a los cinco las chicas dicen que los varones son brutos y malhablados y los varones dice que ellas son unas bobas y aburridas…

4) Los tiempos cambian aceleradamente. ¿Hay nuevas necesidades en esta etapa, respecto a las que teníamos nosotros?

Cambia la cantidad de información que les llega a los chicos por infinidad de canales que no podemos controlar, introduciendo ideas, cosmovisiones que probablemente no compartamos los padres. Cambia también que se ha perdido el concepto de que todos los adultos que están cerca de los chicos los educan. Los padres no queremos que nadie nos ayude, pero no nos damos cuenta de que quedamos muy solos en esa tarea que cuando éramos chicos cumplían muchas personas, no sólo nuestros padres.

5) A partir de los 9, 10 años, comienzan a darse cambios en los chicos. Algunos parecen pre-adolescentes. ¿Es bueno que abandonen tan rápido la niñez?

Algunas pocas veces las niñas tienen cambios a esas edades y muy pocas eso ocurre en los varones. Lo que vemos más a menudo son chicos a quienes no se los educó y delimitó adecuadamente en años anteriores y a esa edad nos damos cuenta de que ya no podemos dominarlos porque están más grandes, por lo que queremos creer que son preadolescentes y por eso se portan de ese modo o tienen esos intereses cuando en realidad a menudo son niños a los que les faltan límites, por lo que empujan y hacen fuerza buscando ese borde que los contenga y le permita sentirse seguros.

Maritchu Seitún

6) Se da hoy cierta erotización temprana, a veces incluso estimulada por los padres. ¿Se queman etapas?

Esa erotización temprana se da por el estímulo de revistas, avisos en al calle, por lo que ven en televisión o lo que pueden investigar en Internet. Algunas veces los padres no pueden esperar a que sus hijos crezcan o conceden sus pedidos para “que no sufran” sin darse cuenta de que sus hijos se fortalecen esperando que llegue el momento, haciendo fuerza para romper barreras, para convencer a su padres, se queman etapas y los chicos se quedan sin ganas de crecer… ¿para qué? si ya tienen todo, y no saben esforzarse ni luchar por lo que desean.

 

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