La importancia de construir una autoestima saludable

En psicología la “autoestima” se define como la forma en que nos valoramos. Algunas personas tienen un amor propio muy alto y otros bastante bajo.

No tiene que ver con jactarse sino con justipreciar y valorar en su justa medida aquellos logros que alcanzamos, para lo cual no hay necesidad de denostar a nadie ni tampoco de menospreciar nuestra propia labor. De hecho, la autoestima es importante porque produce un impacto en la vida y las decisiones y además, por otro lado, es una de la bases de nuestra salud mental.

Una persona con una autoestima sana tiene la confianza para buscar lo que quiere sin hacer que otra persona se sienta indigna.

Pero la buena noticia es que si bien podemos considerar que nuestra autoestima está forjada originalmente en nuestros primeros años de vida, también podemos reconstruirla. Y posibilidades de hacerlo, tenemos todos. Tiene que ver con construir algo diferente.

La Licenciada María Gabriela Fernandez, del Instituto Sincronía, especialistas en estrés, ansiedad y emociones, nos acerca una serie de consejos prácticos para que empecemos ya mismo a hacer una reconstrucción de nuestra autoestima, tanto si tenemos problemas al menospreciarnos o si estamos en el pedestal del narcicismo.

Fernandez nos cuenta que para iniciar este proceso de reconstrucción de la autoestima hay que cambiar tres cosas:

  1. la actitud con la que se encaran las cosas,
  2. las expectativas que se tienen al respecto, y
  3. la forma de pensar e interpretar acontecimientos que ocurran.

“Todas son variables sobre las que podemos accionar porque son posibilidades que están adentro nuestro.” Nos aclara la licenciada.

A continuación la propia María Gabriela Fernandez nos revela 11 recomendaciones sumamente practicas para que apliquemos en nuestra vida cotidiana y podemos sanar o controlar mejor nuestra autoestimaa y apartir de allí, varios campos de nuestra salud mental y de nuestra vida:

  1. Centrate en el presente. Si ansiosamente nos volcamos al futuro, no vamos a poder crear las herramientas para llegar a ese pretendido buen destino.  Ubicarse en el presente ayuda a mejorar la auto-observación para conocernos mejor y tomar mejor contacto con nuestros recursos y potencias y también con nuestros puntos débiles (para mejorarlos). Si focalizas mejor en el momento presente, te tranquilizarás y podrás tener una mirada más amplia.

Tarea: 15 minutos de meditación por día, ejercidos con constancia contribuirán enormemente a que puedas estar más ubicado en el presente.

  1. Ejercitar el ser consciente de lo que estás pensando (tus pensamientos son solo pensamientos y no hechos) y de cómo lo estás sintiendo. De acuerdo a cómo piensas, es cómo construyes tu realidad y en consecuencia el cómo conceptualizás la vida, va a influir en cómo te comunicas con los otros, qué acciones (y reacciones) tendrás. El estar en contacto con tus pensamientos permitirá que construyas tus realidades como más positivas (y posibilitadoras) o más negativas (y limitantes). El ser consciente de ese diálogo interno permitirá detectar la tendencia negativa, detenerla y dejar ir al pensamiento (soltarlo), al no tomarlo como una verdad absoluta, sino cómo una posibilidad tan solo.

Tarea: este trabajo de centrarse en los pensamientos, reconocerlos, dejar ir algunos, es algo que se ejercita (técnica de mindfulness).

  1. Desdramatizar: no temer a los pensamientos. Solo son simples ideas a menos que traslademos su influencia a la realidad convirtiéndolos en hechos. Mirarlos en contexto, relativizar la temida influencia.

Tarea: incorporar el humor para no caer en pensamientos catastróficos.

  1. Practicar la gratitud: para ser agradecido es necesario poder ver lo positivo que tiene la vida y que tenemos cada uno de nosotros.

Tarea: escribir todos los días en un cuaderno, 10 cosas positivas o lindas que vimos, que hicimos o  que nos pasaron.

  1. Se consciente del acompañamiento que tu cuerpo hace a las emociones.  Es incongruente adoptar una actitud corporal vencida o cansada y sentirse activado y listo para sentirse más fuerte y positivo.

Tarea: parate derecho, relaja los hombros, sube la barbilla y relaja los brazos abiertos al costado del cuerpo. Crearás una actitud corporal optimista que terminará influyendo en tu forma de moverte en el mundo.

  1. Busca ser positivo: las cosas negativas que escuches o veas influirán en tu estado de ánimo. No se trata de estar desinformado o negar las cosas, sino de incorporar una visión más positiva y posibilitadora (sin perder realismo).

Tarea: proporcionarse estímulos positivos (escuchar música o ver videos con mensajes positivos, buscar noticias positivas que ocurren en nuestra realidad y en el mundo) y de esa manera contrarrestar la balanza respecto a los pensamientos negativos que pudieran estar influyéndonos.

  1. Rodeate de gente positiva: es muy difícil tener una perspectiva positiva de la vida, de uno mismo y de las cosas que pasan si constantemente recibís una actitud negativa al respecto, de las personas que te rodean.

Tarea: juntate con personas con energía y ganas de hacer cosas, que sean sanas física y mentalmente, que encuentren disfrute en las cosas de su vida.

  1. Sé solidario: la amabilidad hacia los otros, nos enriquece y nos llena de un sentimiento de alegría, nos conecta con lo mejor de nosotros mismos.

Tarea: todos los días trata de tener un acto al menos, de amabilidad hacia los demás, sean quiénes sean.

  1. Pierde el miedo a las críticas. El miedo a las críticas puede impedir que hagas lo que realmente queres hacer. Funciona como una barrera mental.  Hay de dos tipos: las personales, con lo cual ayuda aplicar el humor y relativizar el comentario y en última instancia pedir un cambio de comportamiento. Y las que se refieren a alguna tarea que estés realizando.  Pedir especificaciones al respecto y tomarlas como una oportunidad de aprendizaje.

Tarea: practica a tolerar las críticas comenzando por aquellas que son de personas que están más lejos de tus afectos (éstos son los más difíciles de no dejarnos influenciar).

  1. Centrate en las posibilidades: entre tantas cosas que no puedes hacer y tantas que sí puedes hacer, céntrate en estas últimas. En vez de perder tiempo y energía en cosas que no puedes hacer, dedicalo a pensar cómo vas a hacer algo que sí puedes hacer.

Tarea: mirá en las pequeñas cosas las posibilidades en vez de las barreras.  Para esto, ejercita tu flexibilidad psicológica. Y cuando veas las pequeñas cosas positivas, felicítate porque van a contribuir a enriquecer tu universo personal.

  1. Acepta los momentos de tristeza. A veces, inevitablemente, vas a sentirte triste. En estos casos, es mejor aceptarlos, verlos como algo normal en la vida y tranquilizarse dándose cuenta de que son temporales.  Va a pasar.

Tarea: ante un acontecimiento negativo, no desesperes. Va  a pasar.  Y de nuevo va a salir el sol.

 

 

 

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