“Quiero gente buena“: hermoso texto de Lorena Pronsky

Lorena Pronsky, psicóloga y escritora, autora de los libros Rota y Despierta, compartió en sus redes un texto maravilloso. Te lo acercamos.
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Compartimos un hermoso de Lorena Pronsky, psicóloga, que alumbra las profundidades más bellas de la bondad verdadera. No te lo pierdas:
“Quiero gente buena.
Sin fuerza para el engaño. La mentira. La falsedad.
Buena como esa madera que no se pudre a la primer gota de agua que le cae encima y te arruina el resto del cajón de manzanas. Esa madera que resiste los cambios climáticos. Tus cambios climáticos. Esos que de repente te hacen una persona vulnerable a las tormentas de la vida.
A veces, primavera, otras verano y cada tanto un huracán imposible de poder ingresar.

Gente buena.

Hecha de plomo. De fuego. Tierra. Gente que firma con sangre una amistad para toda la vida sin la ocurrencia de descartarte si tu piel se manchó por una raya que te pintaste vos mismo, ahí, cuando fracasaste. Fallaste. Erraste. Pero te aguanta. Pero no cualquier aguante. El que te sostiene. El que te eleva. El que confía en que la vida es ensayo y error y entonces, no te tira porque apuesta al reciclaje.

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Gente dónde la magia la vuelve más linda cada vez que te ve feliz. Más hermosa. El orgullo de tu bienestar le da vida.

Vivimos en un mundo urgente. Donde la urgencia de definir si entonces si, o si entonces no, depende de un solo disparo que salió para el lado equivocado y se da más importancia al disparo que a la equivocación.

Todo es urgente.
Mundo de ruido. De papel. De aire.
De llamas que consumen lo que un día fue lo más importante. Así dicen. Así te dijeron. Así te hicieron sentir.
Mundo extraño que frente a cada nuevo tajo te pone a prueba la resliencia y la fortuna de romperte para volver a construirte con cimientos más fuertes pero igual de vulnerables.

Gente buena.

Que te impulse esa risa en tu cara que mira a la nada. Que no utiliza el castigo de la distancia como resarcimiento frente a tu pie, metido en el barro.

Gente que no se cobra tus errores. Que te cuida a pesar de tus baches. Tu días de invierno. La locura temporaria. Las ganas de desaparecer.

Gente que te trae de nuevo a la vida que a veces y sin saberlo, con un beso en la frente y un: “quedate tranquila”, te pone otra vez el corazón en tu sitio.

Mundo del descarte.
De lo efímero.
Donde lo que vale dura un tiempo y lo mata lo que sigue.
En un rato. Mañana. Pasado.

Mundo barato. Influenciable.

Necesito gente señal.

De esas que tienen amor que no caduca. Que no se vence. Que no se juega en una ficha de la ruleta.

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Gente que se llama valor.

Que es incapaz de dejar a un adjetivo sin su nombre al lado. De sacarte el refuerzo, el amoroso, claro.
Honesta. Que camina de frente y no de espalda. Que los cuchillos los usa para cortar la comida y no para clavartelos cuando te ve tierna. A punto. Jugosa. Indefensa.

Quiero gente que no se esconda detrás de la máscara de la falsa bondad. De una solidaridad temporal. Del silencio y la ausencia que te ponen arriba de la mesa como cartas posibles a apostar en un juego que nunca estuviste jugando.

Gente sana.

Que le de sentido.
Que tenga sentido.
Que no hiera.
Que conozca tus espinas y las pueda acariciar, aunque pinchen, porque saben que son parte de toda la flor que sos. Gente que no la devuelve. Que no se apodera de un vínculo al matarlo.

Gente de bien.

De bien corazón.
De bien querer.
De bien acompañar.
De bien. Para bien. Por tu bien. Gente que le da el sentido cuando a vos te falta.

Gente que no juzga.

Que no confunde comprensión con agarrar dos remos y se adjudica la hazaña de intentar salvar un barco que nunca jamás se iba a hundir.

Porque hay barcos que nunca se hunden. Tan solo de vez en cuando se amarran por un tiempo porque la marea se complica.
Pero no se hunden.
No se pierden.
No se tiran.
Barcos que duran a pesar de las ráfagas de viento por el simple hecho de llamarse amistad.

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Gente que firma su permanencia con la pluma del para siempre a pesar de los nunca que hacen cortocircuito.

Esos que no se van.
Que no te echan.
Que te esperan.
Que te quieren.
A pesar de. A raíz de. Por el bien de”.

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