Tener amigos hace bien a la salud y mejora la calidad de vida

La amistad es uno de los vínculos más nutritivos e importantes de la vida personal. Tiene que ver con el amor y la exogamia: con aquellos seres que con quien armamos un vínculo tan fuerte como el de la familia sin compartir sangre ni genes.

Existen múltiples estudios que demuestran los beneficios de tener amigos. Según un estudio de la Universidad de Brigham Young (EEUU), la falta de relaciones sociales equivale a fumar 15 cigarrillos al día. Con este estudio demostraron que no tener amigos es más perjudicial para la salud que llevar una vida sedentaria o incluso ser adictos al alcohol.

Otro estudio de la Universidad de California (EEUU) reveló que las personas enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer que las que tenían diez o más amigos. Estar “conectados con otros ” es esencial para vivir más años.

A su vez, John Cacioppo y sus colegas de la Universidad de Chicago (EEUU) han demostrado que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro.

La amistad es un valor fundamental que debemos cultivar y transmitir a nuestros hijos. Hacer amigos va más allá de tener compañía y estar bien: al niño le aporta seguridad, le ayuda a conocer mejor a los demás y a sí mismo, le enseña a superar el egocentrismo y mejora su empatía: se ejercita en saber esperar, en cooperar, compartir y respetar y comprender los sentimientos de los demás.

Fomentar las habilidades sociales en nuestros hijos

Las habilidades sociales son aquellas habilidades o capacidades que permiten al niño interactuar con sus iguales y el entrono de una manera socialmente aceptable. Estas habilidades requieren de un proceso de aprendizaje basado en la observación y la práctica.
Por eso es clave, como padres, facilitar y fomentar la adquisición de estas habilidades.

La principal manera de hacerlo es con el ejemplo. Nuestro hijo observa cómo tratamos a nuestros amigos: ver que los ayudamos, que nos acordamos de sus fechas importantes, que compartimos momentos, que damos una mano cuando tienen un problema, que los tratamos con amor y empatía…

También es clave no hablar mal de sus amigos. El niño elige los amigos con los que quiere jugar, y no deberíamos hablar mal de ellos ni ofrecerle una visión negativa.

Para que “ejercite” esas habilidades, hay que ofrecerle experiencias que le posibilite relacionarse en distintas situaciones. Enseñar a tratar bien a los demás, a pedir las cosas por favor, a decir gracias, a compartir los juguetes, a esperar y respetar turnos, etc.

También es fundamental que enseñemos la importancia de saber pedir perdón y de ser autocríticos cuando nos equivocamos. Fomentar la capacidad de escuchar a los demás, sabiendo que también tendremos amor y escucha disponible del otro lado.

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