Una madre se realizó más de doce cirugías para estar igual a su hija

Janet Horrocks  tiene 57 años y desde que se divorció tomó un camino de ida en la búsqueda de juventud eterna y con un objetivo claro: parecerse a su hija de 35.

Para lograrlo, pasó más de doce veces por el quirófano exponiendo su cuerpo a cirugías plásticas que la fueron acercando a la imagen de Jane, su hija 22 años menor.

Esta situación, que comenzó casi como un juego, logró incomodar a Jane que siempre había tenido una buena relación con su madre pero desde que empezó con estas transformaciones todo cambió entre ellas.

Jane manifestó sentirse incomoda con las comparaciones y los comentarios de la gente al preguntarles si eran hermanas e inclusive, en algunas oportunidades, no se podía descubrir a simple vista quien era la madre y quien la hija.

Al principio me parecía algo antinatural, mi madre no podía verse más joven que yo, pero al final entendí que se trata de su autoestima y la apoyé”, contó Jane.

Horrocks  se operó los pechos, el rostro, se hizo una cirugía de nariz y fundas de porcelana en los dientes. Además, bajó 12 kilos y, con ellos, el talle de su ropa haciendo todo lo posible para parecerse a su hija sin importar el costo. Según los cálculos, gastó unos 60 mil dólares en médicos y clínicas.

Sentí que estaba perdiendo mi juventud, así que basé toda mi imagen en la de mi hija Jane porque es hermosa. Yo la creé y quería parecerme a ella, y claro, solo le di otros retoques a mi cuerpo para verme más joven”, explicó Janet.

Gané peso y me sentía poco elegante y poco atractiva. Recuerdo mirar a Jane y pensar: Yo solía tener una figura como la suya”

“La primera vez que le dije a mi hija que mi nuevo aspecto se basaba en ella, se sorprendió y no podía entender por qué una madre querría parecerse a su hija.”, recuerda Jane, actual ama de casa.

Eterna juventud

Desde “Blancanieves” hasta nuestros días el vinculo entre madre e hija, ha sido motivo de libros, historias y cuentos.

Muchas veces, la realidad supera la ficción y siendo la madre el máximo referente de toda mujer, en algunos casos, este primer amor que nos da seguridad se convierte, quizás sin intención, en una rivalidad que hace que ese rol de madre protectora cambie y genere conflictos entre madres e hijas.

Sumate a la conversación

  • Buena Vibra
  • Movida Sana
  • Por el Mundo