Vacaciones: ¿una pausa para descansar o para estresarse?

Cualquier decisión con respecto al futuro implica un reacomodamiento de lo que venimos haciendo, tanto en el ámbito laboral como en el personal y familiar. Y en esta época del año empezamos a darle forma a proyectos de vacaciones que comenzaron casi al terminar las pasadas o, a veces, antes. Podríamos pensar que el sólo hecho de imaginar lo que haremos en esos días debería resultar relajante, pero no siempre es así, el ser humano muchas veces tiene comportamientos paradojales.

Es que organizar no solo las vacaciones sino aquello que “dejaremos en stand by” durante un período de tiempo requiere un esfuerzo considerable coordinar las fechas posibles con la pareja, colegios, obligaciones, ofertas turísticas y otras cuestiones particulares. Eso sin contar las diferencias en gustos, preferencias y expectativas de cada uno de los involucrados.

Lejos de esa situación ideal de descanso y placer, planificar el supuesto descanso anual suele venir de la mano de ansiedades, tensiones, conflictos de pareja, familiares y laborales. Guillermo Martín, miembro de la Asociación Argentina de Counselors nos cuenta como podemos enfrentar en varios sectores este asunto:

En el ámbito laboral

En las organizaciones, el último trimestre del año puede venir sobrecargado con la necesidad de recuperar indicadores atrasados, evaluaciones de desempeño, cierres administrativos anuales, sumado a las fiestas y eventos de fin de año, etc., etc. En la definición de las vacaciones se juegan lealtades, simpatías y antipatías, pases de facturas y demás, que pueden incrementar más aún las tensiones. Como si fuera poco es el momento de planificar el primer trimestre del año siguiente para hacer frente la situación típica de: personal de vacaciones + proveedores de vacaciones = “la tormenta perfecta”.

Para descomprimir de alguna manera este globo de ansiedades la organización puede tener en cuenta algunas cuestiones como:

  • Tener una política muy clara y equitativa respecto a las licencias y que ésta sea fácilmente accesible a todos sus miembros.
  • Permitir a los empleados organizarse internamente y participar activamente, por ejemplo, de la coordinación de los reemplazos para que no queden tareas pendientes o aparezcan disrupciones en los procesos durante ese período.
  • Evaluar la oportunidad de tomar personal temporario para cubrir algunas posiciones, si fuera necesario.
  • Y si se considera más en profundidad, para transitar este período sin mayores problemas es conveniente tener trabajados los estilos de liderazgo y la cultura organizacional, componentes claves de un buen clima laboral.

En el plano personal e individual

Volviendo al plano individual, analizar lo que nos proponemos hacer en esos días diferentes nos puede brindar mucha información sobre nosotros mismos y cómo estamos viviendo nuestra vida. Podría ser útil examinar lo que nos pasa y preguntarnos, por ejemplo:

  • ¿La decisión sobre las actividades vacacionales las tomo siguiendo lo que hace “todo el mundo”, por lo que “se hace” en vacaciones o busco conocer cosas nuevas, enriquecer y ampliar mi experiencia?
  • ¿Aprovechamos estos días para estar más tiempo juntos, encontrarnos y compartir momentos que la rutina no nos permite o cambiamos la rutina del trabajo por la de las vacaciones para seguir desencontrados?

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